La Regla de las Dos Horas que aplicaban genios como Aristóteles, Darwin, Kant, Nietzsche o Einstein 1

La Regla de las Dos Horas que aplicaban genios como Aristóteles, Darwin, Kant, Nietzsche o Einstein

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A lo largo de la historia, grandes mentes han atribuido gran parte de su genio a las muchas horas que pasaron perdidos en prácticas conscientes como la de la Regla de las Dos Horas.

Albert Einstein tenía sólo 16 años cuando intuyó por primera vez la idea de la relatividad. Él era un soñador pero lo más importante es que le dedicaba un tiempo consciente y voluntario a fantasear de una forma especial: buscaba la forma de conectar fantasía con posibilidades reales. La teoría pionera que lo llevó a establecer las bases de la física moderna fue en realidad una idea que le surgió en uno de sus muchos espacios experimentación mental que tenía durante la semana.

En su caso, se preguntó qué pasaría si se montara, como un surfista, sobre una onda de luz que estuviera en movimiento a una velocidad constante. Aún no lo sabía, pero ese simple pensamiento conduciría a la caída de algunos de los trabajos más impresionantes realizados en física durante los últimos siglos. Cambió todo para la física pero también para su vida.

Como suele pasar con los genios, lo que les diferencia no es hacerse preguntas sino la calidad de sus preguntas o al menos, su originalidad transcendente.

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La influencia del pensamiento reflexivo

¿Perdían el tiempo paseando? Los comportamientos que han sido castigados hoy como improductivos por una cultura que en su mayoría fetichiza los resultados medibles como las horas trabajadas y los informes producidos parecen ser en realidad algunos de los más productivos. Esto nos deja una pregunta interesante: ¿Es solo una coincidencia? ¿Descansar nos puede hacer más productivos?

Einstein no sería Einstein si no se hubiera permitido tener tiempo para realizar sus experimentos mentales. Al igual que Darwin y Nietzsche probablemente no habrían dejado espacio a su creatividad productiva si no fuera por sus paseos.

Bonnie Smith Whitehouse ha rescatado la frase latina como respuesta: Solvitur ambulando. Traducido libremente, esto significa, “Se resuelve caminando”.

Whitehouse no está sola en su opinión de que caminar es la clave para la salud, el bienestar y la creatividad. Su nuevo “diario interactivo” para caminar conscientemente, Afoot and Lighthearted, es una oda repleta de datos sobre los beneficios para la salud física y mental de esta actividad.

Largas caminatas para activar nuestra mente

Darwin tenía un “recorrido para activar el pensamiento” por el que salía a caminar para profundizar en una idea. Nietzsche se paseaba por la naturaleza durante horas para dar sentido a sus ideas. Afirmaba que “Todos los pensamientos verdaderamente grandes se conciben paseando”. Y lo ponía en práctica en la montaña, que era donde más le gustaba pasear. Los japoneses tienen una práctica similar a la que llaman shinrin-yoku o terapia forestal.

La escuela peripatética fue un círculo filosófico de la Grecia antigua que seguía las enseñanzas de Aristóteles, su fundador. Recibió este nombre por estar situada al lado del templo dedicado a Apolo Licio, el cual poseía un jardín por el que, según la tradición, el maestro paseaba con sus discípulos, reflexionando sobre la vida. En griego peripatêín significa pasear, por ello a los seguidores de Aristóteles también se los llamó peripatéticos, y a la escuela Peripatos.

Kant, quien vivió toda su vida en el mismo pueblecito alemán, paseaba de manera casi metódica: salía por las tardes, exactamente de cinco a seis, a caminar por los bosques. Siempre hacía el mismo recorrido en soledad. De vuelta a casa de encerraba en su despacho y se ponía a leer, a pensar o a escribir.

Siento si todos los ejemplos son de hombres, ¡Qué poco hay escrito sobre la biografía de las grandes pensadoras de la historia!

Qué es la regla de las dos horas

Ahora te contaré como ponerla en práctica. Más concretamente cómo yo la pongo en práctica. Una vez a la semana, generalmente los viernes, bloqueo un período de dos horas de mi día solo para pensar. Puedes creer que quizás dos horas es demasiado para ti, no te preocupes, comienza con 15 minutos. Pero hazlo.

Todo lo demás que hagas durante la semana siguiente dependerá de la calidad de pensamiento que desarrolles durante ese tiempo de reflexión.

Estas dos horas, en mi caso, suelen comenzar con un largo paseo en el que aprovecho para vaciar y oxigenar mi mente. Después, en un lugar bonito y tranquilo del camino, o ya en casa si el clima no me permite estar fuera, encuentro un lugar cómodo y silencioso para escribir. Elimino todas las distracciones posibles, especialmente los dispositivos electrónicos y básicamente me encierro para reflexionar sobre mi trabajo y mi estilo de vida con un cuaderno y un lápiz (puedes usar un bolígrafo pero a mi me resulta más práctico usar lápiz). En cuanto al cuaderno, uso el Full Focus Planner ya que también me sirve como guía, pero puedes usar cualquier otro.

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Durante esas dos horas sentirás que habrá días algo improductivos y no todos estarán bien estructurados, pero cada minuto en el que encuentras una buena idea hacen que toda esa dedicación haya valido la pena.

Te compartiré algunos trucos generales que me ayudan a comenzar mi concentración y ponerme en acción.

Tengo una página con preguntas que me sirven de guía en mis reflexiones y comienzo con ellas. Puedes usar estas o diseñar las tuyas propias. Recuerda: la calidad de las preguntas te ayudará a mejorar la calidad de las respuestas.

  • ¿Lo que estoy haciendo me acerca o me aleja de mis metas?
  • ¿Estoy dedicando tiempo a lo importante o sólo a las cosas urgentes?
  • ¿Cómo puedo mejorar el camino que he trazado desde donde estoy hasta donde quiero llegar?
  • ¿Qué grandes oportunidades no estoy aprovechando?
  • ¿Hay algo pequeño o sencillo de hacer que no esté ya haciendo y suponga un valioso cambio para mi vida?
  • ¿Qué alternativas puedo crear y tomar si las cosas salen mal?
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Creatividad Productiva

La investigación también parece respaldar los beneficios del pensamiento reflexivo pero también, fantasear y ver hasta dónde pueden llegar tus ideas, tus sueños, tus deseos.

Curiosamente, gran parte del valor no proviene de las preguntas de rutina que establezcas, sino del tiempo restante. Es decir, de las nuevas preguntas que te surgen cuando tu mente, que ya se ha activado tras este comienzo guiado, empieza a fluir libremente.

“Soñar despierto permite que la mente divague. El resultado es consistentemente más productivo cuando se trata de problemas complejos o se presentan soluciones e ideas creativas”.

Fiona Kerr es comunicadora científica sobre cómo y por qué funciona este tipo de pensamiento reflexivo

No está sola en su interpretación aplicable al proceso de investigación. Por ejemplo, en el campo de la educación, se ha trabajado mucho sobre la idea del  pensamiento reflexivo  desde la década de 1980, y es algo que ahora se considera un componente fundamental para ser un maestro eficaz y también, un profesional eficaz. Por ello, desde Diseño Social En+ nos hemos especializado en desarrollar el pensamiento crítico y la flexibilidad de pensamiento para profesionales del diseño y la comunicación.

En esencia, una cantidad saludable de soñar despierto y reflexión permite la consolidación de la memoria y permite que se formen conexiones no lineales, que ayudan a nuestra capacidad para analizar y abordar los problemas y verlos a través de una nueva lente.

Dos horas pueden parecer mucho tiempo para pensar, y tal vez algo más corto funciona mejor para ti al principio, pero recuerda que sea el tiempo que sea, es una buena inversión. Deja que tu mente juegue.

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Afilar en hacha de tu vida

Honestamente puedo decir que esta es la actividad de mayor rendimiento en mi vida. Me obliga a equilibrar el corto plazo (saber en qué sentido caminar) con el largo plazo (alcanzar la meta a la que me lleva ese camino). Detecto los problemas predecibles antes de que se conviertan en problemas, y me he encontrado con ideas que de otra manera no me habría encontrado.

¿No tienes tiempo para algo así? Piensa en un leñador que no dedicara tiempo a afilar su hacha.

No suelo confiar en soluciones sencillas que se adapten por igual a todas las personas, pero esta es una idea es muy muy sencilla y que creo que puede ser útil para muchos de los que estáis teniendo la oportunidad de conocerla. Y recuerda, lo importante no es saber sus beneficios, lo importante es que realmente la pongas en práctica.

Puede ser fácil descuidar algo tan simple y con beneficios tan directos. Sin embargo, la mayoría (yo también lo hacía antes) ve la idea de detenerse y dedicar un tiempo de conciencia plena a pensar como un desperdicio. Después de todo, la mayoría de nosotros estamos perdidos en nuestros propios pensamientos durante casi todo el día.

Es normal que digamos agotados: ¿Más tiempo para pensar? ¡No quiero pensar más! Pero se trata justo de eso. Dejar de pensar cuando estamos haciendo otras cosas. ¡Huir de la multitarea! Y también, dejar de pensar cuando simplemente estamos descansando o desconectando. Dejar de pensar, por ejemplo, al entrar en la cama porque sólo conseguiremos angustiar a la mente y provocándote ansiedad e insomnio. La hora previa a dormir es momento de agradecer.

La regla de las Dos Horas se trata de estar más en el presente y explorar esos pensamientos en el contexto adecuado: un espacio de planificación que sea responsable, consciente y de calidad.

Seamos honestos, no importa cuán ocupados pensamos que estamos, la mayoría de nosotros fácilmente desperdiciamos gran parte de nuestro día a día en cosas triviales que no aportan nada a nuestras vidas. 

Esas dos horas son un pequeño precio a pagar por una recompensa que realmente vale la pena. ¿Quién sabe? Incluso puede que te cambie la vida. Si es así, ¡no olvides escribirme para contarme tu historia!