Fue Lao-Tse, quizá el filósofo más importante de la civilización china, pese a la duda de su existencia, incluso por encima de Confucio, quien dijo: “Entre los animales; los pájaros vuelan; los peces nadan y las bestias corren. Los que corren pueden ser detenidos por una trampa; los que nadan pueden ser detenidos por una red; y los que vuelan pueden ser detenidos por una flecha. Pero luego está el Dragón; no sé cómo viaja bajo el agua ni cómo recorre la tierra; no sé cómo cabalga en el viento ni cómo surca los cielos. Al Dragón nadie puede detenerlo. Hoy he visto a Lao-Tse y puedo decir que he visto al Dragón”.

Lao-Tse trató en su filosofía un pensamiento optimista, basado en el tao (el origen de todo), un concepto abstracto que no pretende justificar nada, pero que es el camino hacia la “verdad” del que se parte desde el interior de uno mismo. La esperanza, la moral y la enseñanza de sus palabras solo tienen parangón con las más grandes personas de la historia: Gandhi, Madre Teresa, Mandela o Luther King (por citar algunos nombres no anónimos). Un ejemplo de su grandeza en estos términos es la frase “Si das pescado a un hombre hambriento lo nutrirás durante un día. Si le enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida.”

Hombre de paz, humano, autor de una de las frases con trasfondo lógico más enternecedoras que se han escrito: “Aquello que para la oruga es el fin del mundo, para el resto del mundo se llama mariposa”. Una expresión extrapolable a muchas cosas ya que es un ejemplo de final esperanzador para cualquier acto, una recompensa al esfuerzo de todo acto laboral, social, humano o cultural.

Las palabras de Lao-Tse son un pensamiento a seguir, siempre desde tao, en el que se basa el taoísmo que parte de la dualidad de la naturaleza. Esta dualidad se representa en el famoso yin y yang, que siempre está bien recordar con una de sus frases más famosas: “Al que menos tenga, más se le dará; al que más tenga, más le será quitado”.

El taoísmo se basa en la búsqueda de la verdad a través de la dualidad, como el yin y el yang

Si nació alguna vez fue en China, alrededor del siglo V a.C. y si murió se desconoce el lugar. Pero en carne o en espíritu, la personalidad de Lao-Tse ha ayudado a millones de personas a crecer de manera humana desde los siglos en que apareció su nombre por vez primera.

El libro del camino y la virtud es la traducción de su obra más famosa, un libro que debería ser doctrina obligatoria en todas las escuelas del mundo: “El que ansía no erige, el que tranquea no camina, el que se exhibe no resplandece, el que se acredita a sí mismo no se esclarece, el que se afana por sí mismo carece de mérito, el que es obstinado no acrecienta”.

Os dejo con once frases más de Lao-Tse que engrandecen más su persona, y engrandecerán nuestra capacidad de reflexión, nuestras almas y nuestros corazones:

“Ama tu vida. Confía en el Tao. Haz el amor con el invisible origen sutil del universo y te darás a ti mismo lo que necesitas. No tendrás que acudir a esconderte en retiros espirituales”.

“Aquel que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso”.

“Cuando sobre la tierra todos reconocen la belleza como belleza, así queda constituida la fealdad”.

“El agradecimiento es la memoria del corazón”.

“El que sabe no habla, el que habla no sabe”.

“El hombre bueno no se considera maestro de los hombres, sino que les enseña; y el hombre que no es bueno estima como buenas las riquezas que de los hombres obtienen”.

“El que proyecta muchas cosas, encuentra muchos obstáculos para realizarlas”.

“El sabio no enseña con palabras, sino con actos”.

“Cuantas más restricciones existan y más artificiales sean los tabúes que haya en el mundo, más se empobrecerá la gente… Cuanta más prominencia se dé a las leyes y regulaciones, más ladrones y bandidos habrá”.

“De los buenos líderes, la gente no nota su existencia. A los no tan buenos, la gente les honrará y alabará. A los mediocres, les temerán y a los peores les odiarán. Cuando se haya completado el trabajo de los mejores líderes, la gente dirá: ‘lo hemos hecho nosotros'”.

“Un árbol enorme crece de un tierno retoño. Un camino de mil pasos comienza en un solo paso”.


¿Quieres recibir más historias como esta por email?

Suscríbete a nuestra Newsletter: