John Fitzgerald Kennedy fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos y, aunque hoy en día es más recordado por su asesinato en Dallas, su función política de carácter humanista liberal está considerada como una de las mejores de la historia de su país. Esperamos que sea recordado por ella.

JFK siempre fue consciente de la crisis social que vivía Estados Unidos en su época, de la que destacaba la segregación racial que dividía la sociedad —especialmente desde 1955, cuando Rosa Parks protagonizó el más famoso levantamiento antisegregación racial del siglo veinte al permanecer sentada en un autobús. Al ser elegido presidente dijo: “Debe ser posible, a corto plazo, que todo estadounidense pueda disfrutar de los privilegios de ser estadounidense sin importar su raza o color. A corto plazo, todo estadounidense debe tener el derecho de ser tratado como le gustaría ser tratado, como a uno le gustaría que trataran a sus hijos”.

Indistintamente de las dificultades políticas por las que pasaba Estados Unidos, Kennedy siempre tuvo palabras muy humanas, llenas de esperanza, libertad y democracia: “¿Qué clase de paz buscamos? Yo hablo de la paz verdadera, la clase de paz que vuelve a la vida en la tierra digna de ser vivida, la clase que permite a los hombres y a las naciones crecer, esperar y construir una vida mejor para sus hijos”.

Pocas personas saben del valor humano real que tenía JFK. Fue condecorado en 1943 por una acción heroica: después de que su lancha PT-109 fuese torpedeada y, como consecuencia, él herido en la columna, dirigió a su tripulación y a un compañero herido hacia una isla y, después, una vez que todos estuvieron a salvo, nadó solo varias horas en busca de alimento para su tripulación. Lo fácil hubiera sido esperar en tierra firme…

JFK guió la paz de los Estados Unidos, a la baja desde hacía mucho tiempo, y abrió el camino hacia la unificación social, otorgándoles (por ley) los mismos derechos a los afroamericanos que al resto de la sociedad. Este camino que emprendió lo siguieron tras su magnicidio personas que antes, durante o después, estaban unidas a la causa de los derechos civiles: su hermano Robert Kennedy (asesinado en 1968), Malcom X (asesinado en 1965) o Martin Luther King (asesinado en 1968).

Fue asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963, en uno de los días más recordados desde entonces para los norteamericanos. JFK dejó tras de sí, escrito en la historia, uno de los pasajes más tristes de toda la democracia americana.

Os dejo once frases más de las muchas frases que hicieron célebre a uno de los mejores presidentes estadounidenses, junto a Franklin Roosevelt, Abraham Lincoln, George Washington y Theodore Roosevelt, y que debería ser más recordado por sus actos y palabras que por su asesinato.

“La humanidad debe poner fin a la guerra, o la guerra pondrá fin a la humanidad”.

“Perdona a tus enemigos, pero no olvides sus nombres”.

“Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”.

“El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano”.

“La democracia es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre como ser racional”.

“La educación es la clave del futuro. La clave del destino del hombre y de su posibilidad de actuar en un mundo mejor”.

“La grandeza de un hombre está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral”.

“Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”.

“Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

“Yo no digo que todos los hombres sean iguales en su habilidad, carácter o motivaciones, pero sí afirmo que debieran ser iguales en su oportunidad para desarrollar el propio carácter, su motivación y sus habilidades”.

“La libertad sin educación es siempre un peligro; la educación sin libertad resulta vana”.

¿Te gustó esta historia?
¡Con un "Like" podrás ver muchas más!