En un día como hoy, pero del año 1920, nació en Paso de los Toros el escritor uruguayo Mario Benedetti. Llegó al mundo pues uno de los escritores más importantes de Latinoamérica, de un talento asombroso y una auténtica profundidad humana.

Poeta, dramaturgo y periodista, supo dar a sus palabras —sobre diferentes temáticas, como el amor, la muerte, la felicidad, la política, entre muchas otras cosas— la veracidad de la cara oculta de las cosas. Una verdad a veces intangible, pero que al leer a Benedetti aparece ante tus ojos llena de inteligencia, intuición y observación de las cosas y sensaciones que rodean nuestras vidas.

Benedetti no solo fue un poeta innato y cultivado, sino que también fue un activista social durante muchas épocas de su vida. A partir de 1950, cuando era miembro de la revista Número —una de las revistas literarias más destacadas de la época—, participó activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. Esta fue su primera acción como militante. En 1966, participó en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual y convirtió en miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas.

Algunas de las acciones políticas en las que participó y su posicionamiento le obligaron a exiliarse después del golpe de estado en Uruguay de 1973. Pasó por Argentina, Cuba y Madrid. Estuvo diez años exiliado, separado de sus orígenes, su casa y su esposa.

Galardonado múltiples veces al largo de su vida, por su tenacidad, humanidad y sinceridad, Mario Benedetti nos dejó en 2009, con ochenta y ocho años de edad. Se despidió del mundo en su casa de Montevideo. Al menos, el regreso a su morada querida le permitió irse en paz y dejarnos su obra repleta de palabras de concordia, sosiego y amor.

Directores y artistas han interpretado sus poesías, comocomo Joan Manuel Serrat en el disco El sur también existe. Hoy lo recordamos con algunas de sus frases, que nos iluminarán durante unos momentos y dejarán que su tenue luz nos vaya impregnando poco a poco.

“Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.

“Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza”.

“La muerte se está vengando siempre de nuestras vacilaciones; la vida se compone de 3 etapas, vacilar, vacilar y morir; la muerte en cambio no vacila frente a nosotros”.

“Beso tu oreja como si nunca hubiera besado otra oreja. Por eso tu oído escucha palabras que nunca escuchó antes. Ni dije ni pensé antes. El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida”.

“Siempre me miro en tus ojos
y si en mis ojos te miras
todo queda entre nosotros.

“Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido”.

“En todo idilio
una boca hay que besa
y otra es besada
en el amor es virtuoso ser fiel
mas no fanático”.

“Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro”.

“Cuando anochece se estremecen los pinos y no es de frío”.

“Yo no sé si dios existe pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda”.

“Quién lo diría
los débiles de veras
nunca se rinden”.

“Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar”.

“El que hace trampa es porque no tiene coraje para ser honesto”.

“Paz es aceptar la diferencia del otro”.

“Esta tarde hicimos el amor. Lo hemos hecho tantas veces y sin embargo no lo he registrado. Pero hoy fue algo maravilloso”.

“Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra el viento, parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar”.


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