Voltaire fue el escritor y filósofo más representativo de la época de la Ilustración francesa, período que enfatizó la importancia de la razón humana, de la ciencia y del respeto a la humanidad por encima de las cosas basadas en los prejuicios y supersticiones de épocas anteriores. Es conocido sobretodo por su obra universal Cándido o el optimismo de 1759.

Voltaire mostró en sus escritos literarios y filosóficos su oposición a la iglesia católica, por verla injusta e intolerante. Se convirtió en el ídolo de la burguesía liberal y anticlerical y en la pesadilla de los religiosos. Fue un incansable luchador contra la intolerancia y la superstición y, además, siempre defendió la convivencia pacífica entre personas de distintas creencias y religiones, llegando a escribir un completo Tratado sobre la Tolerancia.

En sus escritos sobresalen motivos de bondad y agradecimiento, como demuestra la frase “buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una”. También escribió ideas que realzaban las buenas virtudes como signos de felicidad, y así lo expresa la siguiente frase: “En el desprecio de la ambición se encuentra uno de los principios esenciales de la felicidad sobre la tierra”.

Sus escritos se muestran con un lenguaje claro que huye de la grandilocuencia. Maestro de la ironía, Voltaire la utilizó siempre para defenderse de sus enemigos, de los que en ocasiones hacía burla demostrando en todo momento un finísimo sentido del humor. Demostró en sus escritos expresiones de lúcidas defensas: “El agravio es la razón de los que no tienen razón”.

Hombre de justicia y moral, defendía las leyes para todos iguales, un mundo de convivencia universal, donde las buenas conductas, la ciencia y la razón regían el orden social para todo el mundo igual. Voltaire siempre tenía palabras alentadoras para las buenas personas, como “los buenos espíritus se reencuentran” y “un minuto de felicidad vale más que un año de gloria“.

Nació el 21 de noviembre de 1694 por lo que hoy es su aniversario. Por ello, nos es grato recordarlo con unas frases que muestran el espíritu justo, leal, inconformado y jovial de este hombre razonable que murió en 1778, dejándonos todo un legado filosófico que hoy en día sigue siendo actual.

“Azar es una palabra vacía de sentido; nada puede existir sin causa”.

“Decimos una necedad, y a fuerza de repetirla, acabamos creyéndola”.

“Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza, pero el hombre también ha procedido así con él”.

“El ejemplo más horrible del fanatismo que ofrece la historia fue el que dieron los habitantes de París la noche de San Bartolomé, destrozando, asesinando y arrojando por las ventanas a sus conciudadanos que no iban a misa”.

“El mundo fue hecho con inteligencia. Por tanto fue hecho por una inteligencia… La inteligencia de un Newton viene de otra inteligencia”.

“El primero que comparó a la mujer con una flor fue un poeta; el segundo, un imbécil”.

“El que solo es sabio lleva una vida triste”.

“Un dicho ingenioso no prueba nada”.

“Es peligroso tener razón cuando el Gobierno está equivocado”.

“Es una de las supersticiones de la mente humana imaginarse que la virginidad pueda ser una virtud”.

“Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás”.

“La estupidez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás”.

“La duda no es una condición placentera pero la certeza es absurda”.

“Las lágrimas son el lenguaje silencioso del dolor”.

“Los que creen que el dinero lo hace todo, suelen hacer cualquier cosa por dinero”.


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