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La imagen que simboliza la lucha contra el auge del fascismo en Europa
Merece ser compartido:
Actualizado el miércoles, 21 enero, 2026
La ultraderecha en Europa ha experimentado un notable ascenso en los últimos años, consolidándose como una fuerza política significativa en varios países y en el Parlamento Europeo. A continuación, se detallan los aspectos más relevantes de su situación actual:
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Hablar de “fascismo” hoy requiere rigor. El fascismo histórico no fue solo “extrema derecha”: fue un proyecto de ruptura autoritaria basado en ultranacionalismo, mito de decadencia y “renacimiento” nacional, desprecio por el pluralismo, señalamiento de “enemigos internos”, y captura progresiva de instituciones. En el debate académico contemporáneo, una forma útil de acotarlo es distinguir entre (a) fascismo como ideología de “renacimiento nacional” que legitima la demolición del orden democrático, (b) derecha radical populista electoral, y (c) extremismo violento. La lucha democrática se orienta a frenar dinámicas “fascistizantes” aunque no todo actor sea “fascista” en sentido estricto.
Qué está cambiando en el tablero europeo
En las elecciones europeas de 6–9 de junio de 2024 aumentó el peso de familias políticas situadas a la derecha del espectro tradicional en varios Estados miembros, con efectos en agendas, coaliciones y normalización de marcos discursivos. Esto no implica automáticamente “fascismo”, pero sí amplifica ideas y tácticas compatibles con la erosión democrática: deshumanización, conspiracionismo, hostilidad hacia minorías, y presión sobre contrapesos.
A la vez, los informes de salud democrática y de Estado de derecho subrayan que el riesgo central no es un “golpe”, sino el desgaste acumulativo: reformas legales aceleradas, debilitamiento de controles, hostigamiento a periodistas y sociedad civil, y utilización partidista de instituciones.
Por qué crecen los discursos autoritarios y ultranacionalistas
No hay causa única. El patrón más consistente es la combinación de:
Inseguridad material percibida (vivienda, precariedad, inflación) y sensación de abandono.
Polarización afectiva (el adversario pasa a ser “enemigo”).
Ecosistema informativo que premia la indignación y permite campañas de desinformación.
Crisis encadenadas (pandemia, guerra, energía, migración) que facilitan respuestas simplistas.
Cuando estos factores se mezclan con narrativas de “restauración” nacional y chivos expiatorios, el terreno se vuelve fértil para políticas que recortan derechos en nombre del orden.
Señales de alarma: cuándo el problema deja de ser “opinión”
Hay tres indicadores especialmente útiles para detectar un salto cualitativo:
Erosión del Estado de derecho Independencia judicial debilitada, corrupción sin control, o pérdida de contrapesos (parlamento, órganos reguladores, fiscalización del gasto).
Ataque al pluralismo mediático y al espacio cívico Concentración opaca de medios, captura de medios públicos, presión económica o judicial contra periodistas y ONG, y uso de demandas intimidatorias para silenciar crítica.
Normalización del odio y aumento de violencia o delitos motivados por prejuicio Cuando se dispara el acoso y la violencia (online y offline) contra colectivos, la democracia se deteriora en la vida cotidiana, no solo en el BOE.
Qué funciona para frenar dinámicas fascistizantes
No hay “bala de plata”. Lo que mejor sostiene una democracia es un conjunto de capas que se refuerzan entre sí.
1) Blindaje institucional y rendición de cuentas
Independencia judicial y sistemas anticorrupción robustos.
Transparencia real en contratación pública y financiación política.
Uso consistente de mecanismos europeos cuando hay retrocesos sistémicos.
2) Ecosistema mediático sano
Reglas claras para proteger independencia editorial, transparencia de propiedad de medios y funcionamiento de medios públicos.
Protección a periodistas y respuesta frente a intimidación judicial y violencia.
Alfabetización mediática y acceso a información pública.
3) Reducir la potencia de la desinformación y la amplificación del odio
Exigir transparencia y mitigación de “riesgos sistémicos” en grandes plataformas (cómo recomiendan contenido, cómo moderan, qué impactos tienen).
Auditorías, acceso a datos para investigación y trazabilidad de publicidad política.
Capacidades públicas para responder a manipulación informativa extranjera y campañas coordinadas.
4) Prevención de radicalización con enfoque educativo y comunitario
Programas sostenidos de pensamiento crítico, ciudadanía y habilidades socioemocionales (no campañas puntuales).
Intervenciones locales con redes de apoyo (educación, salud mental, trabajo social, mediación).
Enfoque de derechos: prevenir extremismo sin convertir la disidencia en sospecha.
5) Política social como prevención democrática
Cuando la vida se vuelve invivible, el autoritarismo vende atajos. Medidas estructurales (vivienda, empleo digno, servicios públicos, protección ante crisis) reducen el caldo de cultivo para soluciones basadas en odio.
Qué puede hacer una persona o una organización sin grandes recursos
Defender reglas y contrapesos incluso cuando beneficien “al otro”.
Apoyar periodismo verificable (suscripción/donaciones, difusión responsable, exigencia de rectificaciones).
Intervenir en el entorno cercano: poner límites a la deshumanización y apoyar a quienes sufren acoso.
Participar entre elecciones: seguimiento de reformas, transparencia, litigio estratégico cuando proceda, y movilización cívica no violenta.
Un equilibrio clave: democracia defensiva sin caer en excepcionalismo permanente
La defensa frente a dinámicas fascistizantes funciona cuando se sostiene en procedimientos y derechos: perseguir delitos con garantías, cortar financiación opaca y redes violentas con control judicial, y exigir transparencia a plataformas sin confundir desacuerdo político con delito. El objetivo no es imponer unanimidad, sino proteger el marco que permite disentir sin miedo.
https://hatecrime.osce.org/ Portal de la OSCE/ODIHR para datos de delitos de odio reportados por Estados y aportes de sociedad civil; metodología y acceso a series anuales.
Patriotas por Europa: Este grupo parlamentario, impulsado por líderes como Viktor Orbán (Hungría), Marine Le Pen (Francia) y Herbert Kickl (Austria), se ha convertido en la tercera fuerza del Parlamento Europeo. Su ideología se centra en la soberanía nacional, la oposición a la inmigración ilegal y la revisión del Pacto Verde Europeo.
Europa de las Naciones Soberanas: Formado por partidos como Alternativa para Alemania (AfD) y Reconquista (Francia), este grupo representa una facción más radical de la ultraderecha europea, con posturas firmes contra la inmigración y el multiculturalismo.
Situación por Países
Alemania: Alternativa para Alemania (AfD) ha aumentado su apoyo, especialmente en los estados del este, convirtiéndose en la segunda fuerza política en algunas regiones. Sin embargo, enfrenta un fuerte rechazo social, con manifestaciones masivas en su contra y un cordón sanitario por parte de otros partidos.
Francia: Marine Le Pen ha sido condenada por malversación de fondos, lo que podría inhabilitarla políticamente. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, ha declarado su disposición a postularse como candidato presidencial en 2027 si Le Pen queda inhabilitada.
Italia: Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, ha consolidado su posición como primera ministra, representando una de las expresiones más institucionalizadas de la ultraderecha en Europa.
España: Vox mantiene una presencia significativa, aunque enfrenta desafíos internos y críticas por su falta de democracia interna. Además, ha sido objeto de investigaciones por presunta financiación irregular.
Factores del Ascenso
El crecimiento de la ultraderecha en Europa se atribuye a varios factores:
Malestar social: La desigualdad económica, la precariedad laboral y la percepción de inseguridad han alimentado el apoyo a partidos que prometen soluciones rápidas y contundentes.
Desconfianza en las élites: La percepción de que los partidos tradicionales no representan los intereses de la ciudadanía ha llevado a un aumento del apoyo a formaciones antisistema.
Uso de redes sociales: La ultraderecha ha sabido utilizar eficazmente las plataformas digitales para difundir su mensaje y movilizar a sus bases.
Reacciones y Desafíos
La respuesta de los partidos tradicionales ha variado, desde la implementación de cordones sanitarios hasta la adopción de algunas políticas de la ultraderecha para frenar su avance. Sin embargo, estas estrategias han tenido un éxito limitado, y la ultraderecha continúa ganando terreno en varios países.
El silencioso repunte del «terrorismo de extrema derecha»
El terrorismo de extrema derecha sigue sin existir para la justicia española a pesar de las advertencias internacionales, pero a nadie se le escapa ya que las ideologías de corte ultraderechista y xenófobo están viviendo una época de auge en la última década en Europa. El eje político parece haberse desplazado considerablemente hacia una derecha más radical y violenta que la de los últimos años.
Vox: Estancamiento y Tensiones Internas
Vox mantiene una presencia significativa en el panorama político español, con una estimación de voto cercana al 14% según encuestas recientes. Sin embargo, enfrenta un estancamiento en su crecimiento, atribuido en parte a su apoyo explícito a figuras como Donald Trump, lo que ha generado críticas y ha afectado su imagen pública.
Internamente, el partido ha sido objeto de críticas por falta de democracia interna y centralización del poder. Un manifiesto titulado «Patriotas de quien pague» denuncia la ausencia de debate y la anulación del derecho a opinar dentro de la formación.
Investigaciones Judiciales y Controversias
Vox enfrenta investigaciones por presunta financiación irregular. La Fiscalía Anticorrupción ha abierto una causa tras una denuncia del PSOE, que señala posibles donaciones ilegales y créditos sospechosos, incluyendo un préstamo de 6,5 millones de euros de una entidad húngara durante las elecciones generales de 2023.
Además, el partido ha sido criticado por su retórica incendiaria y su postura en temas como la inmigración y la seguridad, lo que ha generado tensiones con otras fuerzas políticas y en la sociedad civil.
Nuevas Formaciones y Movimientos Juveniles
«Se Acabó la Fiesta» (SALF), liderado por Alvise Pérez, emergió con fuerza en las elecciones europeas de 2024. No obstante, en abril de 2025, enfrenta una crisis interna debido a enfrentamientos con sus propios eurodiputados y a investigaciones judiciales por presunta financiación ilegal y difusión de noticias falsas.
Por otro lado, la organización juvenil «Revuelta», vinculada a Vox, ha ganado notoriedad por su participación activa en manifestaciones y protestas contra el Gobierno, especialmente en temas como la Ley de Amnistía y la gestión de crisis como la DANA en Valencia. Aunque se declara independiente, sus acciones y discurso reflejan una estrecha alineación con la ideología de Vox.
Influencia Ideológica y Alianzas
La fundación ultraconservadora NEOS, creada por Jaime Mayor Oreja, busca unir ideológicamente al Partido Popular (PP) y Vox, promoviendo valores católicos y conservadores. Aunque intenta proyectar neutralidad política, su cercanía con Vox es notable, mientras que el PP mantiene una postura ambigua al respecto.
A nivel europeo, Vox participa en iniciativas como «Patriotas por Europa», que pretende consolidar una alianza de partidos de extrema derecha para influir en la política de la Unión Europea.
Apoyo Juvenil y Desafíos para la Izquierda
La ultraderecha ha logrado captar el apoyo de sectores jóvenes, especialmente varones, que se sienten atraídos por su discurso directo y su presencia en redes sociales. Expertos como Nicolás Sartorius advierten que esta tendencia se debe en parte a la falta de atención de la izquierda hacia los problemas específicos de la juventud, como el acceso a la vivienda y el empleo.
La extrema derecha es el ideario que alimenta a acciones terroristas cada vez más dañinas. Una tendencia que ha puesto sobre la mesa el Institute for Economics and Peace (IEP) en el informe anual sobre el Índice de Terrorismo Global.
Estos acontecimientos y el auge que han experimentado los partidos políticos de extrema derecha en Europa en los últimos años han avivado esta oleada de violencia homófoba, xenófoba y misógina. En Alemania sólo en 2017 se registraron 1.054 actos de violencia de extrema derecha, en Reino Unido e Italia, se han venido sucediendo ataques con armas de fuego y armas blancas contra políticos, llegando incluso al asesinato en el caso de la diputada británica Jo Cox en 2016, además de ataques contra inmigrantes y homosexuales por parte de miembros de grupos neofascistas como Casa Pound, aliado de Hogar Social, Liga Norte o el Movimiento de Resistencia Nórdico en Suecia. Francia, país europeo que más relevancia ha tomado durante los últimos años en cuanto a atentados yihadistas se trata, se ha convertido también en epicentro del terrorismo de ultraderecha.
En el contexto actual de crisis económica y su consecuente agitación social, junto con la llegada de refugiados a territorio europeo, los movimientos xenófobos han intentado (y en muchas ocasiones lo han conseguido) posicionarse del lado de las clases autóctonas menos favorecidas y presentarse como la respuesta a sus problemas.
El flujo de refugiados hacia Europa, provocado principalmente por la guerra en Siria, ha servido de argumentación para achacar los problemas derivados de la crisis a la inmigración.
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Según la Comisión Europea, la lucha contra el terrorismo empieza “por hacer frente a la polarización de la sociedad, la discriminación y otros factores que pueden reforzar la vulnerabilidad de las personas ante un discurso radical”. Estos son algunos factores con los que coincide Gilles de Kerchove que, aun así, admite que “no hay un solo factor” en la radicalización de las personas. “Yo siempre he dicho que hay que actuar en tres puntos, porque es una combinacion de factores”, explica. El experto europeo indentifica “factores objetivos”, como la discriminación, el racismo, las condiciones socioeconómicas, la marginalización y los problemas de identidad; la ideología y mensajes que facilitan la entrada de contenido extremo como Internet o las prisiones (“siguen siendo auténticas incubadoras de radicalización, a pesar de los esfuerzos, apunta de Kerchove). Por otra parte, a pesar de que pone en duda de que haya un aumentado de atentados tras los confinamientos por la pandemia, sí apunta que personas con “problemas mentales” anteriores, puedan verse atraídas por “mensajes yihadistas o de extrema derecha” tras pasar más tiempo en Internet.
Esta dinámica la podemos observar tanto en el ámbito institucional —por ejemplo, a través de los resultados electorales de los partidos de ultraderecha— como en la sociedad civil. El Brexit, el paso de Le Pen a la segunda vuelta de las presidenciales en Francia, el ascenso de partidos de tinte xenófobo como Amanecer Dorado en Grecia, el FPÖ en Austria, el PVV en Holanda, el FIDESZ en Hungría, etc. se enmarcan en este contexto en el ámbito institucional.
En los últimos años, el terrorismo islamista ha sido la principal amenaza de seguridad en el mundo. Y, como tal, ha recibido toda la atención de gobiernos y medios de comunicación. Sin embargo, en los últimos años ha ido creciendo una violencia con otros apellidos y que está encendiendo algunas alarmas casi olvidadas en los departamentos de seguridad: el terrorismo de extrema derecha.
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También estamos asistiendo a un florecimiento de los movimientos de ultraderechaen las calles, siendo cada vez más comunes las noticias sobre concentraciones de ideología xenófoba refugiándose en un discurso ultranacionalista y en una supuesta defensa de los intereses de las clases más pobres. Un informe de la Fundación Rosa Luxemburgo cifra tres decenas las personas condenadas por actos violentos de extrema derecha, pero con penas que no superan los tres años y medio y sin aplicársele nunca delitos de terrorismo.
Europa no olvida su pasado. O, al menos, buena parte de ella. Y, por ello, las imágenes de ciudadanos confrontando pacíficamente este tipo de concentraciones se están haciendo cada vez más frecuentes. Durante los últimos meses, las redes sociales se han ocupado de hacer virales imágenes tan potentes como la de Maria-Teresa Tess Asplund frente a 300 neonazis en Suecia, la de Saffiyah Khan en Reino Unido o la de Zakia Belkhiri en Bélgica.
Este es el caso de la imagen que encabeza este artículo. La fotografía que quizá represente mejor la resistencia del ciudadano medio europeo contra el avance del movimiento fascista. La joven que viste el uniforme scout en la imagen, Lucie Myslikova, es una estudiante de cine originaria de la ciudad checa de Brno, lugar en la que se produjo una marcha del partido neonazi Trabajadores por la Justicia Social (DSSS).
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Al centrar todos los esfuerzos en buscar las motivaciones personales e individuales tras este tipo de ataques se está dejando de lado su naturaleza social y política. Es necesario prestar atención al papel que juega el entorno y el contexto social en la aparición de este tipo de violencia terrorista. Mientras sigamos pensando que sus perpetradores son psicópatas o desequilibrados en lugar de terroristas, será imposible poner en marcha una estrategia de prevención efectiva. Para ello es indispensable tener en cuenta las variables de tipo social -desde los discursos de odio al fracaso de las políticas de integración- que se encuentran tras el terrorismo de extrema derecha. Este supone actualmente una amenaza para la convivencia, la paz y la seguridad tan grave como cualquier otra forma de violencia terrorista.
La fotografía de Vladimir Cicmanec capta el instante en el que la joven de 16 años se dirige a un manifestante. Según la propia Lucie en declaraciones a la BBC, la discusión trató sobre refugiados e inmigración y, pese a lo que pudiera parecer por la imagen, se desarrolló de manera no violenta. Lucie participó en la contramarcha, que, dicho sea de paso, doblaba en número a la concentración neonazi, y decidió cuestionar las consignas de los neonazis:
“Creo que los jóvenes deberían involucrarse en este tipo de cosas. Deberían ser conscientes de lo que ocurre”.
Según relata ella misma, argumentó que todo país tiene un deber de ayudar a quienes escapan de conflictos, a lo que el neonazi le habría respondido que sería violada por esa misma gente a quien trataba de salvar. Pese a lo imponente de la imagen, Lucie asegura que no temió por su seguridad física. Lo que no habría soportado es quedarse en silencio:
“Si hubiera decidido no involucrarme, me habría dejado una herida interna que nunca hubiera sanado”.
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Casi el 70% de los atentados y complots que ha sufrido EEUU en los primeros ocho meses del año están enmarcados en el «supremacismo blanco», enmarcados en la extrema derecha.
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Historia del Fascismo en España: Un Recorrido por los Acontecimientos Más Relevantes
El fascismo es un tema histórico complejo que ha dejado una profunda huella en España y en el mundo entero. En este artículo, exploraremos la historia del fascismo en España desde sus raíces hasta su impacto en la actualidad. Nos sumergiremos en los acontecimientos más relevantes y las figuras clave que dieron forma a este movimiento político y social.
1. Introducción al Fascismo
El fascismo es un sistema político y social que surgió en Europa durante el siglo XX. Se caracteriza por su nacionalismo extremo, autoritarismo y totalitarismo, así como por la exaltación del Estado y el líder carismático. En España, el fascismo tuvo un papel destacado durante el siglo XX, especialmente durante la Guerra Civil y el régimen dictatorial de Francisco Franco.
2. Antecedentes del Fascismo en España
Para comprender la historia del fascismo en España, es fundamental conocer sus antecedentes. A principios del siglo XX, el país estaba sumido en una profunda crisis política y social, con conflictos internos entre monárquicos, republicanos, anarquistas y socialistas. Estas divisiones crearon un caldo de cultivo propicio para el surgimiento de movimientos extremistas.
3. La Dictadura de Primo de Rivera
En 1923, el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado y estableció una dictadura militar en España. Si bien su régimen no fue estrictamente fascista, sí compartía ciertas características autoritarias. Durante su mandato, se implementaron reformas económicas y sociales, pero la falta de apoyo popular llevó al colapso de su gobierno en 1930.
4. La Segunda República y el Ascenso del Fascismo
Tras la caída de Primo de Rivera, se instauró la Segunda República en 1931. Sin embargo, las tensiones políticas y sociales persistieron, y el país se polarizó aún más. En este contexto, surgieron movimientos fascistas como la Falange Española, liderada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del antiguo dictador.
5. La Guerra Civil Española
El 18 de julio de 1936, comenzó la Guerra Civil Española, un conflicto devastador que dividiría al país durante casi tres años. Por un lado, se encontraban las fuerzas republicanas, formadas por comunistas, anarquistas y socialistas, y por otro, las fuerzas sublevadas, lideradas por el general Francisco Franco y apoyadas por los fascistas.
6. Francisco Franco y el Régimen Fascista
Tras la victoria de las fuerzas sublevadas en 1939, Francisco Franco se convirtió en el dictador de España y estableció un régimen fascista que duraría hasta su muerte en 1975. Durante su gobierno, se persiguió a los opositores políticos y se impuso una férrea censura en los medios de comunicación.
7. El Legado del Fascismo en España
Aunque la dictadura de Franco llegó a su fin en 1975, el legado del fascismo en España aún perdura en muchos aspectos de la sociedad. La transición hacia la democracia fue un proceso complicado y, en ciertos sectores, persisten ideologías y actitudes heredadas de esa época.
8. La Memoria Histórica y las Heridas Abiertas
La memoria histórica es un tema sensible en España, ya que las heridas causadas por la Guerra Civil y la dictadura aún no han sanado por completo. Existen debates sobre cómo abordar el pasado y rendir homenaje a las víctimas, lo que ha generado controversias políticas y sociales.
La historia del fascismo en España es un capítulo oscuro y complejo que ha dejado una profunda huella en la sociedad. Desde los antecedentes del movimiento hasta la Guerra Civil y el largo régimen dictatorial de Francisco Franco, el fascismo ha marcado la historia española de manera significativa. Aunque la democracia se restableció tras la muerte de Franco, las cicatrices del pasado aún persisten.
Si España fuera el Titanic… su iceberg sería el fascismo
Los delitos de lesa humanidad cometidos por regímenes fascistas
Los delitos de lesa humanidad cometidos por regímenes fascistas a lo largo de la historia se caracterizan por violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos. Estos crímenes son imprescriptibles, lo que significa que no caducan con el tiempo y pueden ser perseguidos y castigados sin importar cuánto tiempo haya pasado. Aquí se detallan algunos de los delitos de lesa humanidad más significativos cometidos por regímenes fascistas:
1. Holocausto
Perpetrador: Régimen Nazi de Alemania (1933-1945).
Descripción: Genocidio sistemático de aproximadamente seis millones de judíos, además de la persecución y asesinato de millones de otros grupos, incluidos gitanos, discapacitados, homosexuales, y opositores políticos.
2. Masacres en la Guerra Civil Española
Perpetrador: Régimen Franquista en España (1936-1975).
Descripción: Durante y después de la Guerra Civil Española, el régimen de Francisco Franco llevó a cabo ejecuciones masivas, desapariciones forzadas, y encarcelamientos de opositores políticos y civiles.
3. Crímenes de Guerra en Italia Fascista
Perpetrador: Régimen de Benito Mussolini (1922-1943).
Descripción: Incluyen masacres y ejecuciones en Etiopía durante la Segunda Guerra Italo-Etíope (1935-1937) y atrocidades cometidas en los Balcanes durante la Segunda Guerra Mundial.
4. Limpieza Étnica y Deportaciones en la Unión Soviética bajo el Pacto Ribbentrop-Molotov
Perpetrador: Unión Soviética bajo Stalin (1939-1941) en cooperación con el régimen Nazi.
Descripción: Deportaciones masivas y ejecuciones de polacos, bálticos, y otros grupos étnicos en los territorios ocupados por la Unión Soviética.
5. Represión y Persecución en el Japón Imperial
Perpetrador: Japón Imperial (1926-1945).
Descripción: Crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Asia, incluyendo la Masacre de Nankín, donde cientos de miles de civiles chinos fueron asesinados, y el uso de esclavos sexuales (conocidas como “mujeres de confort”) de Corea y otras regiones ocupadas.
6. Represión en la República Social Italiana
Perpetrador: República Social Italiana (1943-1945), estado títere de la Alemania Nazi.
Descripción: Represión brutal de partisanos y civiles italianos que se oponían al régimen fascista, con numerosas ejecuciones sumarias y torturas.
Principios y Consecuencias
Los regímenes fascistas son típicamente caracterizados por su autoritarismo extremo, nacionalismo exacerbado, y desprecio por los derechos humanos. Estos regímenes buscan consolidar su poder mediante la eliminación de cualquier forma de oposición y la homogeneización de la sociedad según sus ideales, a menudo a través de la violencia y la represión. Las consecuencias de estos delitos han sido devastadoras, con millones de víctimas y un legado de trauma y sufrimiento que perdura hasta hoy.
Mecanismos de Justicia
Después de la Segunda Guerra Mundial, se establecieron tribunales internacionales para juzgar a los perpetradores de estos crímenes, como los Juicios de Núremberg. En la actualidad, la Corte Penal Internacional (CPI) continúa persiguiendo a individuos acusados de crímenes de lesa humanidad, reafirmando la responsabilidad global de prevenir y castigar tales atrocidades.
Es crucial recordar y aprender de estos eventos para prevenir que tales atrocidades se repitan en el futuro.
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3 respuestas a «La imagen que simboliza la lucha contra el auge del fascismo en Europa»
Roberto Gonzalez Oliveira
Provengo de una familia de inmigrantes. Mis padres y abuelos portugueses y gallegos debieron emigrar a Argentina y Uruguay en el siglo pasado. Creo que por eso estoy habilitado para opinar. Recuerdo a mis padres contándome los recuerdos de su tierra natal y sus melancólicas morriñas. También recuerdo como me educaban en el respeto y el patriotismo por la tierra que les había dado generoso asilo y el fervor que yo le debía a Uruguay porque era el lugar donde había nacido, mi patria. Esto no ocurre con la actual emigración musulmana a Europa. Los musulmanes no emigran, invaden y están profundamente en desacuerdo en cómo vivimos y en lo que creemos los occidentales. Su mayor ambición es cambiar nuestro modo de vida y en lo que creemos, su mayor aspiración es instalar la Sharia y hacernos a todos musulmanes. Eso es lo que no analiza esta niña que por muy bien intencionada que este, no ve la realidad.
AURORAMJV
Toda persona es dueña de su libertad que es un derecho que nos dio la vida. No me gustan las religiones porque DIOS solo es una fuerza hermosa llamada sentimiento del AMOR. Los fanatismos religiosos desde la antigüedad solo han traído muertes inmolaciones en nombre de DIOS, ya es hora que fomentemos lo que verdaderamente es DIOS , me identifico con el DIOS DE BARUCH DE SPINOZA, No siento a nadie extranjero, cualquier lugar de visite y viva lo cuidaría y amaría como si fuera mi País, somos una Unidad del Universo del cual hacemos parte todos, nos regalaron un Planeta para cuidarlo para las generaciones venideras y de paso nosotros. Vinimos a este mundo a servir amar, perdonar, quien infrinja la ley que se encargue la justicia encargada de hacerla cumplir. Fomentar la EDUCACIÓN DE CALIDAD por todos los países subdesarrollados, un pueblo instruido no se deja manipular de nadie, genera menos gastos al Estado por conocer sus derechos. Me encanta tu comentario Roberto Gonzalez Oliveira, Asi es Amigo.
Víctor
Esto no en inmigración, es invasión. Europa se está llenando de parásitos subvencionados con nuestros impuestos que pretenden imponer sus costumbres. ¡Fuera con todos!
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