Una anciana que escapó del Holocausto planta cara a los neonazis de Charlottesville y se convierte en la heroína de EE.UU.

Lo ocurrido en Charlottesville, Virginia, durante el fin de semana fue una manifestación de la supremacía blanca que evocó sentimientos dolorosos que muchos creían superados. No imaginamos el horror que han debido sentir los supervivientes del holocausto al presenciar a los manifestantes con sus símbolos y lemas nazis.

Aún son muchos los supervivientes de aquella masacre que recuerdan que el respeto y la diversidad hacen de Estados Unidos el gran país que es. Una nación que les tendió la mano durante la Segunda Guerra Mundial y a la que todos esos refugiados se unieron en su lucha contra las injusticias. ¿Qué es lo que está pasando? Los neonazis y sus partidarios, los supremacistas blancos, están de nuevo rearmando su discurso.

Muchos han sido los que han condenado estos actos de supremacía blanca (tal y como se le llama a una vertiente del neonazismo en EE.UU.) recordando que no tienen cabida en la sociedad estadounidense. Pero hay una mujer que se ha convertido en el icono de todos los manifestantes. A pié de calle, una mujer de 90 años en Nueva York sostuvo un cartel que decía:

“Una vez ya escapé de los nazis, no me derrotaréis ahora”.

Estamos hablando de una fotografía que ha dado la vuelta al mundo y que nos ha permitido conocer la historia de su protagonista: Marianne Rubin. 

Rubin tan solo tenía seis años cuando los nazis irrumpieron en su casa y agredieron a su padre. Una persecución que la llevó a ser una niña fugitiva, refugiada. Junto a su familia, se vio obligada a huir de Alemania, pasando por Francia e Italia antes de acabar en Estados Unidos, lugar donde, ahora, a sus 90 años, es todo un símbolo de esperanza en las duras protestas contra el racismo. ¿No os recuerda a algo? Su historia podría ser como la de esta niña refugiada:

Luchar de nuevo contra el fascismo

En un país en el que un presidente no ha dado la cara ante los altercados de los supremacistas blancos que el pasado fin de semana desembocaron en el asesinato de tres personas en Charlottesville (Virginia), muchos ciudadanos americanos han decidido salir a la calle para luchar contra la extrema derecha.

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Marianne progress #mariannerubin

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Como tantos otros, Marianne decidió salir a la calle con un cartel que titulaba: “Ya escapé de los nazis una vez. No me vais a derrotar ahora”. La instantánea fue capturada por su nieta que tituló el pie de foto así:  “A los 90 años, mi abuela sigue ahí fuera luchando y sirviendo de inspiración (y recordando al mundo lo que ocurre cuando nos quedamos callados)”.

La imagen no ha tardado en convertirse en un mensaje muy viral en Twitter, y ya supera los 114.000 retuits. Además, muchos medios nacionales e internacionales se han hecho eco del mensaje.

Aunque Charlottesville se ha convertido en el foco de todas las alarmas, es solo la punta de un peligroso iceberg. El odio organizado crece en todo el país, legitimado por un presidente que habla de la discriminación como parte de la “libertad de expresión”.

Hay casi mil grupos de odio activo que están creciendo y organizándose actualmente en Estados Unidos, según un informe de febrero de 2017 publicado por el Southern Poverty Law Center (SPLC).

SPLC nos recuerda que se tratan de grupos de odio organizado en torno a ciudadanos que albergan “creencias o prácticas que atacan o enjuician a colectivos de personas“. Estos grupos incluyen a los neonazis, los supremacistas blancos o los grupos neoconfederados, entre otros. A pesar de que estos grupos habían disminuido desde 2011, SPLC confirma que han aumentado en los últimos dos años, es especial durante las elecciones presidenciales.

Y, por si no fuera suficiente, recuerda: el propio presidente Donald Trump es descendiente de abuelos alemanes que fueron deportados y acogidos en Estados Unidos.

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