La vieja receta del fascismo: vender odio a cambio de recortar derechos sociales y privatizar las pensiones

DIVIDE Y VENCERÁS. Las máximas latinas divide et impera y sus variantes: divide et vinces, divide ut imperes y divide ut regnes,​ fueron utilizados por el gobernante romano Julio César y el emperador corso Napoleón. Y parece ser un mantra que también utiliza el nuevo fascismo europeo.

En política y psicología, divide y vencerás o dividir para reinar (del griego: διαίρει καὶ βασίλευε, diaírei kaì basíleue) es ganar y mantener el poder mediante la ruptura en piezas de las concentraciones más grandes, que tienen individualmente menos energía. El concepto se refiere a una estrategia que rompe las estructuras de poder existentes y evita la vinculación de los grupos de poder más pequeños.

Ya hay más atentados de extrema derecha que de yihadistas, pero no se combaten con la misma dureza ni generan la misma alarma social.

Cada vez hay más atentados de supremacistas blancos en todo el mundo y, además, van en aumento, alentados por el auge de partidos de extrema derecha. Estamos viendo ese punto de inflexión a partir del cual intuimos que vamos a ver una acción de la extrema derecha mucho más activa que la que hemos podido ver en los últimos 15 años.

La idea es sencilla: llevar el odio a las calles para poder hacer los recortes sociales y económicos necesarios sin que la clase media proteste por ellos.

La gran reforma de VOX: quitar impuestos a los más ricos

El programa económico de Vox limita el derecho a huelga, pensiones semiprivadas y el desguace del sistema fiscal.

El mismo partido que promete que cuando llegue al gobierno “a nuestras abuelas no les tirará del bolso los inmigrantes para robarles”, quiere privatizar las pensiones. El conjunto de medidas propuestas por Vox conforman el mayor paquete de rebajas fiscales para los ricos de nuestra historia.

El programa económico de Vox, analizado por un técnico de Hacienda: bueno para las rentas altas, malo para el resto

La modificación de IRPF que proponen beneficiaría a las rentas más altas y muy poco a las rentas medias, mientras que los perceptores de rendimientos del trabajo que no superen 14.000 euros al año tendrían que empezar a tributar

La supresión de beneficios fiscales para pymes puede suponer un duro golpe para su pervivencia, en contraste con la rebaja de tributación de multinacionales.

La profundización radical en la reforma fiscal llega más lejos de lo que nadie lo había hecho antes en la apertura a la privatización en educación y sanidad.

El partido de extremaderecha ataca duramente a la escuela pública asegurando que la equidad en este modelo “es un espejismo” y que se “descuelgue del sistema sanitario público” a los ciudadanos que apuesten por una mutua privada

La “revolucionaria” y generalizada bajada de impuestos propuesta por Vox en sus cien “medidas urgentes” hay que tomársela con cautela, como todo lo que viene de esta formación. Entraña sin duda una caída de ingresos públicos inédita, pero ni es tan generalizada ni afecta por igual a toda la población.

Todos los impuestos que se quiere reducir drásticamente o suprimir poseen un rasgo común: son impuestos directos. Salvo una rebaja de IVA a productos y fármacos infantiles y geriátricos, quedan intactos los tributos indirectos, que son los que, como nos enseñara Ramón Tamames en su clásica Estructura económica de España, “en relación a las rentas percibidas gravan proporcionalmente más a las clases media y trabajadora”.

En su orientación no hay nada nuevo; siguen la senda de lo que en este país se viene haciendo desde hace décadas: reducir impuestos directos, suprimir gasto social, eliminar controles públicos a la especulación financiera e inmobiliaria, privatizar… lo de siempre, la misma política que nos ha arruinado, acelerada y llevada al extremo.

Vox quiere desmantelar el sistema público de pensiones para sustituirlo por uno “mixto” y reducir en 15 puntos la tributación de las rentas más altas, que pasaría del 45% al 30%.

Según la información de varios medios españoles, la designación de Rubén Manso como coordinador económico no solo es una petición directa de Santiago Abascal, sino que está respaldada por los fundadores de VOX -Iván Espinosa de los Monteros-. Manso es férreo defensor de la privatización de la sanidad y de la educación e, incluso, de desmantelar el sistema público de pensiones.

En el programa económico de VOX ya tiene entre sus medidas reducciones fiscales en el IRPF o en el Impuesto de Sociedades. También plantean la eliminación de los impuestos en la constitución de empresas y de los Impuesto sobre el Patrimonio y del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y plusvalías municipales en España.

Tras el estímulo del odio a inmigrantes, comunistas o feministas, se oculta la vieja estrategia de salvamento de las élites corruptas que saquearon la riqueza pública. Y sus principales víctimas podrían llegar a ser las personas de clase media baja sinceramente asustadas por la incertidumbre de estos tiempos que se dejaron embaucar por unos nuevos vendedores de humo.

Las distopias fascistas se vuelven realidad gracias a tu voto

¿Recordáis cómo era el mundo en V for Vendetta? La novela gráfica original de Alan Moore y David Lloyd nos desvela qué sucede cuando quienes nos venden miedo acaban quitándonos los derechos y la libertad:

¡Buenas tardes, Londres! Permitid que, primero, me disculpe por la interrupción. Yo, como muchos de ustedes, aprecio la comodidad de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la monotoní­a. A mí, me gusta tanto como a vosotros. Pero con el espí­ritu de conmemorar los importantes acontecimientos del pasado (normalmente asociados con la muerte de alguien o el fin de alguna terrible y sangrienta batalla y que se celebran con una fiesta nacional), he pensado que podrí­amos celebrar este 5 de noviembre (un día que, lamentablemente, ya nadie recuerda) tomándonos 5 minutos de nuestra ajetreada vida para sentarnos y charlar un poco.

Hay, claro está, personas que no quieren que hablemos. Sospecho que, en este momento, estarán dando órdenes por teléfono, y que hombres armados ya vienen en camino.¿Por qué? Porque mientras puedan utilizarán la fuerza ¿Para qué el diálogo? Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y, si se escuchan, enuncian la verdad. Y la verdad es, que en este país, algo va muy mal, ¿no? Crueldad e injusticia, intolerancia y opresión. Antes tenías libertad para objetar, para pensar y decir lo que pensabas. Ahora, tienes censores y sistemas de vigilancia que nos coartan para que nos conformemos y nos convirtamos en sumisos. ¿Cómo esto ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? Bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros. Y tendrán que rendir cuentas.

Pero, la verdad sea dicha, si estás buscando un culpable, sólo tienen que mirarse al espejo. ¿Por qué lo hiciste?, Porque tenías miedo ¿Y quién no? Guerras, terror, enfermedades. Había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común. El temor pudo con vosotros y, presas del pánico, acudisteis al actual li­der, Adam Sandler. Os prometió orden, os prometió paz. Y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión. Anoche intenté poner fin a ese silencio.

Anoche destruí­ el Old Bailey para recordar a este país lo que ha olvidado. Hace más de cuatrocientos años un gran ciudadano deseó que el cinco de noviembre quedara grabado en nuestra memoria. Su esperanza era hacer recordar al mundo que justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras; son metas alcanzables. Así­ que si no abren los ojos, si siguen­ ajenos a los crí­menes de este gobierno, entonces os sugiero que permitáis que el cinco de noviembre pase sin pena ni gloria. Pero si veis lo que yo veo, si sienten lo que yo siento y si persiguen lo que yo persigo, entonces, os pido que os unáis a mí­, dentro de un año, ante las puertas del parlamento Y juntos, les haremos vivir un cinco de noviembre que jamás, jamás nadie olvidará.