La gran falacia de que los empresarios generan riqueza y empleo

La falacia de los empresarios que crean empleo

falacia, Del lat.fallacia.

1. f. Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien.

2. f. Hábito de emplear falsedades en daño ajeno.

¿Es una noticia o una página de publicidad de la multinacional de ropa?

No es si eres empresario, es analizar qué tipo de empresario eres

El resultado ordinario de las empresas crece el 11,1% en los nueve primeros meses del 2018. La remuneración media avanza el 1,5% en lo que va de año, la tasa más alta desde el 2009

El beneficio que obtienen las empresas ha subido el 100% en seis años y el salario medio, nada

Si hace unos meses teníamos que ver en toda la prensa, radio y televisión que la multinacional Primark iba a “crear más de 200 empleos en Sevilla”, durante estos días nos ha tocado escuchar a Juan Roig (presidente de Mercadona), que los empresarios generan riqueza y empleo.

Lo cierto es que al leer la noticia sobre Primark lo primero que constaté es que realmente no era una “noticia” sino simple publicidad. No era un reportaje sobre el impacto que la multinacional iba a tener sobre el sector de las tiendas de ropa en la capital andaluza sino simplemente un corta y pega de la nota de prensa de la multinacional donde se pondría en valor el gran “favor” que la multinacional hacía a la ciudadanía sevillana al abrir sus puertas allí.

Sin embargo la noticia para un periodista de verdad, un periodista ético y responsable (y este mundo necesita el periodismo más que nunca), sería investigar y constatar cuantas pequeñas y medianas tiendas de Sevilla iban a cerrar con la llegada de la multinacional a la capital (por lo hablar del modelo impacto que la multinacional iba a tener sobre el sector de las tiendas de ropa de la industria de la moda que esta y otras grandes marcas representa).

Muchas empresas como Primark han recibido denuncias por parte de ONG y activistas que creen que cadenas textiles y de confección están explotando a trabajadores en países como Bangladesh donde las muertes por accidentes laborales son muy numerosas aprovechando la negligencia de los gobierno locales y de las empresas occidentales, más interesadas en el ahorro de costes que en la seguridad.

El año pasado, Amazon pagó casi CERO impuestos en muchos países gracias a los agujeros legales que permiten a grandes empresas embolsarse miles de millones que deberían ir a nuestras escuelas, hospitales, etc. Pero ahora algunos líderes europeos están respaldando un plan revolucionario: quitarles a los gigantes de Internet solo una parte de los billones que ganan para dársela a la gente, como Robin Hood. No se trata de demonizar a empresas exitosas. Se trata de construir una economía mundial que funcione para todos, no solo para los directores de empresas, y de evitar que se embolsen miles y miles de millones de dólares que deberían, con razón, pagarse a Hacienda y usarse para la educación, la salud y las infraestructuras que utilizan para entregarnos sus productos.

La falacia de los empresarios que generan riqueza

Otra de las grandes falacias es que los empresarios generan riqueza.

Es bastante sencillo de entender: los empresarios no crean riqueza. La innovación crea riqueza. La innovación social crea riqueza compartida. Los empresarios simplemente mueven el dinero de los bolsillos de los clientes a otros bolsillos.

Pongamos un ejemplo:

Nací en un pequeño pueblo de Extremadura. Al llegar Mercadona a este pueblo (se puede realizar un paralelismo igual si hablamos de un barrio en una ciudad), el porcentaje de dinero que la gente movía de su bolsillo a los de los pequeños y medianos empresarios del pueblo que tenían una tienda de alimentación, pasó a los bolsillos del dueño del supermercado (que repartirá después entre empleados y directivos). Estas pequeñas tiendas tuvieron que cerrar.

Puestos de Trabajo

Se perdieron los puestos de trabajo de esos pequeños empresarios y se crearon puestos de trabajo de los empleados y reponedores del supermercado. Por tanto, Mercadona no creó empleo. Mercadona provocó que gente perdiera empleo y gente empezara a trabajar para ellos.

Riqueza del Pueblo

Veamos qué pasó con la riqueza de ese pueblo. Si los habitantes de ese pueblo destinaban un % de sus ingresos a comprar alimentos en esas tiendas, ahora empezarán a destinar ese % a comprarlos en el supermercado.

Pero la diferencia está en que antes, si restamos los gastos (impuestos, compra de alimentos, electricidad, etc.) y nos quedamos con los beneficios que obtenía el pequeño empresario, este se quedaba con el 100% de los BENEFICIOS. Ahora, el trabajador del Mercadona se queda con menos del 100% ya que él se queda con un porcentaje y otro porcentaje va a los directivos e inversores de Mercadona.

Eso explica porque mientras más pobreza hay en un país, (entre otras cosas gracias a sueldos básicos de empleos temporales y precarios de tiendas de grandes almacenes y supermercados en lugar de los sueldos que tenían antes los pequeños empresarios con tiendas propias) más ricos hay en ese país (ya que no genera riqueza, la absorben):

Otro problema añadido para el pueblo donde es que el empresario que vive en el pueblo destinará un porcentaje de sus ganancias en el mismo pueblo: tiendas de ropa, restaurantes, bares, papelerías, concesionarios… Mientras que el porcentaje que acaba en las manos de los directivos e inversores de Mercadona JAMÁS regresará al pueblo. Es un porcentaje que 100% sale del pueblo (y quizás de España) y nunca regresa.

La senda del cambio: sueldos y condiciones laborales dignas

Sin embargo, cuando un empresario asume la responsabilidad social de su función empresarial, es cuando genera prosperidad ya que se realiza un reparto justo de beneficios que empoderan comunidades, ciudades, países… y se apuesta por el bien común.

Por ejemplo desde 1993, año en el que Mercadona inició la implantación de su Modelo de Calidad Total, y en 2019, por fin, la dirección de Mercadona y los sindicatos UGT y CCOO han firmado el nuevo convenio colectivo, que consideran “el más igualitario y social” al garantizar un sueldo base mínimo de 1.300 euros brutos al mes y, entre otras medidas, ampliar a siete semanas la baja por paternidad.

Para la responsable estatal de Comercio de FeSMC-UGT, Ana Micó, este convenio “consigue dar cumplimiento a muchas de las reivindicaciones históricas de las personas que trabajan en Mercadona”. Ahora sólo queda que las leyes protejan mejor fiscalmente a las clases medias y bajas:

Cuando el que te roba es de tu país y lleva corbata

Pobres quedan los argumentos irracionales de la xenofobia y la aporobobia cuando quienes más roban a las clases medias y bajas son las clases altas. A través de la corrupción y a través de la “ingeniería fiscal”:


Este tweet sintetiza a la perfección lo perverso del argumento:

Para Juan Roig: los empresarios no generan riqueza. Son catalizadores que mueven el capital del bolsillo del consumidor a otros bolsillos. En su caso, gran parte del capital de esa clase media-baja que consume en mercadona acaba en los de la clase alta-altísima de su junta directiva

— INNOVACIÓN SOCIAL (@social_design) 29 de octubre de 2018

El ego de los “grandes empresarios”

Sin embargo, todo el mundo idolatra a estos grandes empresarios. Todo ello me hace recordar los principios del “sueño americano” en el que no se ofrece un mundo de justicia social, sino la promesa de que cualquiera puede estar en la parte alta de esa pirámide de desigualdades. Me recuerda al libro Cómo hacerse rico de Donald Trump y los miles de libros escritos en esa misma línea y que ofrecen como clave del éxito, el poder transformar en esclavos a otros.

El gran sueño americano se ha globalizado y toda la clase media mundial parece tener clara su aspiración: con mucho trabajo conseguiré escalar en esta pirámide de desigualdad social. Y también parecen tener claro cuales son “los enemigos” en esta lucha legítima por ascender socialmente: los otros pobres que también aspiran a lo mismo. El fascismo se nutre de este odio horizontal.

Cualquier español que nazca en una familia con bajos ingresos tarda cuatro generaciones, 120 años, en conseguir un nivel de renta medio. La crisis rompió el ascensor social y el origen familiar condiciona cada vez más el nivel de ingresos.

Juan Roig también nos hablaba en su discurso que los empresarios deben sacar pecho. Que los empresarios son el motor de la economía de un país y el orgullo de esta. Aunque quizás olvide que su riqueza, no la del país, la suya, se crea gracias al esfuerzo diario de miles de trabajadores que no tuvieron sus mismas oportunidades:

La vieja idea de imponer un salario máximo

Mucho se habla de cuánto debería ser el salario mínimo que debería cobrar un trabajador y también de la renta básica universal (RBU).  La también llamada renta básica incondicional (RBI), ingreso ciudadano, universal demogrant​ o basic income,​ es una forma de sistema de seguridad social​ en la que todos los ciudadanos o residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones, ya sea desde un gobierno o alguna otra institución pública, además de cualquier ingreso recibido de otros lugares.

Pero se habla muy poco de poner un limite hacia arriba. Es decir, que el dueño de una multinacional no pueda ganar un determinado porcentaje superior a lo que gana el que menos gana de su empresa.

La idea lleva décadas en gestación pero nadie se atreve a dar el paso de proponerla. Ya en 1942, el entonces presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, a quien nadie describió como un radical socialista, propuso que cualquiera que ganara más de US$25.000 debería pagar una tasa de impuesto del 100%. sería imponer límites a la ratio de sueldos entre los que más ganan y los que menos en una empresa. Por ejemplo, estableciendo que ningún ejecutivo puede ganar más de diez (o veinte, o cincuenta) veces lo que gana el obrero raso en la empresa.

Es decir, si un reponedor gana unos 800€ al mes, que un directivo no pueda ganar más de 80.000€ al mes (actualmente ganan más). La idea es que ganen mucho menos y con ese dinero que ahorran las empresas por arriba se puedan crear más puestos de empleo o bien, que los sueldos mínimos sean un poco más alto.

Las grandes empresas españolas reconocen que sus directivos cobran más de 100.000 euros al año.

¿Cuánto gana un directivo en comparación con un trabajador de su empresa?

Los ricos siempre ganan. Cada vez hay más gente acaudalada en el mundo y cada vez sus cuentas corrientes son más generosas. En 2018, había en el planeta 42,2 millones de personas con activos financieros valorados en un millón de dólares o más. Se trata de 2,3 millones de personas más que en 2017, según el último Informe de la riqueza mundial, elaborado por Credit Suisse. Además, todas estas fortunas suman un patrimonio de 317 billones de dólares, el equivalente a más de 300 veces el PIB de España. EE UU lidera la clasificación de riqueza, con el 41% de todos los millonarios. Sin embargo, es China donde más rápido está creciendo este colectivo. El pasado año, añadió a su lista 186.000 nuevos millonarios. Estas mareantes cifras contrastan con el hecho de que el 64% de la población adulta mundial vive con un patrimonio inferior a los 10.000 dólares.

El sistema fiscal en España está en contra de los pobres y favorece a los ricos. Cuando tendría que ser muy diferente la situación que se tendría que dar. Pero como siempre pasa en un sistema fiscal se puede mirar desde muchas perspectivas e intereses. Los impuestos son uno de los pocos factores que tienen una gran influencia de la lucha contra la pobreza y las desigualdades en cualquier país. España recauda poco y mal, lo que tiene un impacto y de forma directa en la capacidad para cumplir su deber de garantizar los derechos sociales.

Esto era predecible, y se ha ido acentuando, mientras el sistema fiscal siga siendo dual y obligue a pagar impuestos con más intensidad al trabajo de los ciudadanos que al capital que tengan. Mientras se bonifiquen los impuestos de patrimonio y sucesiones, incluso para las grandes fortunas, y mientras no se haga una reforma a fondo del impuesto de sociedades.

Tenemos que echar la mirada hacía atrás para ver cuando se ha recaudado por el impuesto de sociedades y veríamos que este impuesto ha tenido un gran descenso durante la crisis. Son 20.000 millones menos, sin una recuperación en estos últimos años de aumento del IPC y con los grandes grupos empresariales apenas gravados con el 6 por ciento de beneficios en 2016 y en 2015 con un 7,5 por ciento.

Por tanto, ya no hay ninguna excusa. El nivel de los beneficios empresariales, supuestamente, se ha recuperado respecto al inicio de la crisis, y no se ha recuperado el nivel salarial de los trabajadores.

Hace diez años, un trabajador en España cobraba de media 21.883 euros anuales. En 2016, último año del que tiene cifras oficiales el Instituto Nacional de Estadística (INE), esa cifra ha aumentado a los 23.156 euros, lo que equivale a un crecimiento del 5% en la última década, ya que en los últimos dos años los salarios han permanecido prácticamente congelados.

El aumento tan exiguo de los salarios ha provocado un declive considerable en el poder adquisitivo de los trabajadores. Mientras los salarios subían un 5%, la cesta de la compra lo hacía en un 10%, el agua en un 25% y la electricidad en un 33%,según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. Es decir, el agua y la electricidad han subido cinco veces más que los salarios desde que estalló la crisis en España.

Bajan los sueldos de los trabajadores y suben los de los directivos

Los de los altos directivos, han crecido más de lo que imaginas. Pongamos varios ejemplos:

1. Ángel Cano (BBVA): 46,502 millones anuales. El exconsejero delegado de la entidad que preside Francisco González, despedido el 4 de mayo de 2015, se fue del segundo banco español tras garantizarse una pensión de 45,209 millones de euros. Cano, que fue nombrado consejero delegado del BBVA en septiembre de 2009, pactó el año pasado cobrar esa pensión de forma vitalicia a razón de unos 1,8 millones brutos al año.

2. Javier Monzón (Indra): 15,9 millones anuales. 

3. Felipe Benjumea (Abengoa): 15,67 millones anuales. 

4. Juan Béjar (FCC): 14,96 millones anuales. 

5. Pablo Isla (Inditex): 12,17 millones anuales. 

¿De algún sitio tienen que salir estos sueldos no? No es magia. Salen de los beneficios injustamente distribuidos dentro de una gran empresa. Sale de pagar muy muy poco a los de abajo y capturar todo ese dinero para los de arriba.

¿Por qué no se habla de la idea de salario máximo?

El salario máximo, en relación con el salario y el salario mínimo, es la retribución máxima legal que puede recibir un trabajador por cuenta ajena o, en su caso, un representante político, un miembro de un gobierno, un inversor, un directivo o ejecutivo empresarial, un financiero e incluso un empresario.

En algunas legislaciones se establece el límite o tope salarial para cotizar en los sistemas públicos de seguridad social (desempleo, pensiones). En los últimos años, con la aparición de la crisis económica de 2008-2014 y un alto desempleo han surgido reivindicaciones de un límite salarial o salario máximo o retribución máxima que realizan economistas, sindicatos, partidos políticos e incluso desde proyectos económicos como la economía del bien común.

Los gigantes de Internet están usando lagunas fiscales para embolsarse miles de millones que deberían ir a nuestras escuelas, hospitales y otros servicios públicos. Nosotros pagamos nuestros impuestos — ¿por qué ellos no?
Europa está a punto de aprobar una revolucionaria ley que les obligaría a hacer justo eso — quitándoles a los gigantes de Internet solo una parte de los billones que ganan para dársela a la gente, como Robin Hood. Pero estas gigantescas compañías están contraatacando, porque saben que, de aprobarse esta ley, se extendería al resto del mundo.

No se trata solo de una compañía, o de un director ejecutivo rico. Ocho hombres poseen ahora mismo tanta riqueza como la mitad del mundo. La pobreza ha disminuido y muchos países han experimentado un crecimiento considerable de su economía, pero la riqueza se concentra cada vez más en manos de unas pocas personas increíblemente ricas.

Este plan no cambiaría eso enseguida, pero es un paso en la dirección adecuada. La idea es que las compañías de “servicios digitales” (como Amazon, Apple, Google, etc.) empezaran a pagar unos impuestos muy bajos en el país donde obtienen sus ingresos, en vez de dejar que repartan sus ganancias por diferentes paraísos fiscales. Además, a diferencia de Robin Hood, esto no es robar — es solo cambiar la ley para hacer las cosas un poquito más justas.

Si este proyecto de ley Robin Hood se aprueba, le seguirán otros. Es por eso que los gigantes de Internet están haciendo todo lo posible para detenerlo. Pero si entregamos nuestro mensaje en capitales clave antes de que se celebre una importante cumbre en solo unos días, los expertos dicen que podríamos inclinar la balanza a nuestro favor. Suma tu nombre ya:

Haz clic aquí para pedir que los gigantes tecnológicos paguen como todos los demás Esto debería implicar un cambio sin precedentes en el funcionamiento del mundo, una señal clara de que el status quo está cambiando y de que no permitiremos que los ricos se hagan imposiblemente más ricos siempre. Lo único que necesitamos es que las leyes que se nos aplican a ti y a mí — ¡pagar nuestros impuestos! — funcionen también para ellos. Así es como debería ir el mundo — así que, como siempre, lucharemos por eso.    

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Texto de Patricia Olascoaga de la Plataforma No al TTIP La industria de la #moda ya está en declive, se está viviendo un gran cambio y la metamorfosis que está dando paso a una etapa basada en la ética, la preocupación por la ecología y la conservación de recursos. Cada día son más las marcas que se unen para trabajar desde un estado de respeto y cuidado al planeta, logrando que cada vez se hable más sobre sostenibilidad en moda. #modaslow Hace 10 años la moda eco era poca, cara y limitada, representado con producciones un poco tristes, frías, aburridas y con un bajo nivel de diseño creativo. Pero empieza a surgir un gran cambio, una nueva tendencia estética y con sentido, donde se está llevando a un mejor nivel el desarrollo de fibras, la elaboración de prendas y un mejor comercio. Esto se está convirtiendo en una revolución. Aunque cuidado, muchas de ellas aprovecharán para disfrazar intenciones.

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