Juan Roig y la gran falacia de que los empresarios generan riqueza y empleo

La falacia de los empresarios que crean empleo

falacia, Del lat. fallacia.

1. f. Engañofraude o mentira con que se intenta dañar a alguien.

2. f. Hábito de emplear falsedades en daño ajeno.

¿Es una noticia o una página de publicidad de la multinacional de ropa?

No es si eres empresario, es analizar qué tipo de empresario eres

Si hace unos meses teníamos que ver en toda la prensa, radio y televisión que la multinacional Primark iba a “crear más de 200 empleos en Sevilla”, durante estos días nos ha tocado escuchar a Juan Roig (presidente de Mercadona), que los empresarios generan riqueza y empleo.

Lo cierto es que al leer la noticia sobre Primark lo primero que constaté es que realmente no era una “noticia” sino simple publicidad. No era un reportaje sobre el impacto que la multinacional iba a tener sobre el sector de las tiendas de ropa en la capital andaluza sino simplemente un corta y pega de la nota de prensa de la multinacional donde se pondría en valor el gran “favor” que la multinacional hacía a la ciudadanía sevillana al abrir sus puertas allí.

Sin embargo la noticia para un periodista de verdad, un periodista ético y responsable (y este mundo necesita el periodismo más que nunca), sería investigar y constatar cuantas pequeñas y medianas tiendas de Sevilla iban a cerrar con la llegada de la multinacional a la capital (por lo hablar del modelo impacto que la multinacional iba a tener sobre el sector de las tiendas de ropa de la industria de la moda que esta y otras grandes marcas representa).

Muchas empresas como Primark han recibido denuncias por parte de ONG y activistas que creen que cadenas textiles y de confección están explotando a trabajadores en países como Bangladesh donde las muertes por accidentes laborales son muy numerosas aprovechando la negligencia de los gobierno locales y de las empresas occidentales, más interesadas en el ahorro de costes que en la seguridad.

La falacia de los empresarios que generan riqueza

Otra de las grandes falacias es que los empresarios generan riqueza.

Es bastante sencillo de entender: los empresarios no crean riqueza. La innovación crea riqueza. La innovación social crea riqueza compartida. Los empresarios simplemente mueven el dinero de los bolsillos de los clientes a otros bolsillos.

Pongamos un ejemplo:

Nací en un pequeño pueblo de Extremadura. Al llegar Mercadona a este pueblo (se puede realizar un paralelismo igual si hablamos de un barrio en una ciudad), el porcentaje de dinero que la gente movía de su bolsillo a los de los pequeños y medianos empresarios del pueblo que tenían una tienda de alimentación, pasó a los bolsillos del dueño del supermercado (que repartirá después entre empleados y directivos). Estas pequeñas tiendas tuvieron que cerrar.

Puestos de Trabajo

Se perdieron los puestos de trabajo de esos pequeños empresarios y se crearon puestos de trabajo de los empleados y reponedores del supermercado. Por tanto, Mercadona no creó empleo. Mercadona provocó que gente perdiera empleo y gente empezara a trabajar para ellos.

Riqueza del Pueblo

Veamos qué pasó con la riqueza de ese pueblo. Si los habitantes de ese pueblo destinaban un % de sus ingresos a comprar alimentos en esas tiendas, ahora empezarán a destinar ese % a comprarlos en el supermercado.

Pero la diferencia está en que antes, si restamos los gastos (impuestos, compra de alimentos, electricidad, etc.) y nos quedamos con los beneficios que obtenía el pequeño empresario, este se quedaba con el 100% de los BENEFICIOS. Ahora, el trabajador del Mercadona se queda con menos del 100% ya que él se queda con un porcentaje y otro porcentaje va a los directivos e inversores de Mercadona.

Eso explica porque mientras más pobreza hay en un país, (entre otras cosas gracias a sueldos básicos de empleos temporales y precarios de tiendas de grandes almacenes y supermercados en lugar de los sueldos que tenían antes los pequeños empresarios con tiendas propias) más ricos hay en ese país (ya que no genera riqueza, la absorben):

Otro problema añadido para el pueblo donde es que el empresario que vive en el pueblo destinará un porcentaje de sus ganancias en el mismo pueblo: tiendas de ropa, restaurantes, bares, papelerías, concesionarios… Mientras que el porcentaje que acaba en las manos de los directivos e inversores de Mercadona JAMÁS regresará al pueblo. Es un porcentaje que 100% sale del pueblo (y quizás de España) y nunca regresa.


Este tweet sintetiza a la perfección lo perverso del argumento:

 

El ego de los “grandes empresarios”

Sin embargo, todo el mundo idolatra a estos grandes empresarios. Todo ello me hace recordar los principios del “sueño americano” en el que no se ofrece un mundo de justicia social, sino la promesa de que cualquiera puede estar en la parte alta de esa pirámide de desigualdades. Me recuerda al libro Cómo hacerse rico de Donald Trump y los miles de libros escritos en esa misma línea y que ofrecen como clave del éxito, el poder transformar en esclavos a otros.

El gran sueño americano se ha globalizado y toda la clase media mundial parece tener clara su aspiración: con mucho trabajo conseguiré escalar en esta pirámide de desigualdad social. Y también parecen tener claro cuales son “los enemigos” en esta lucha legítima por ascender socialmente: los otros pobres que también aspiran a lo mismo. El fascismo se nutre de este odio horizontal.

Juan Roig también nos hablaba en su discurso que los empresarios deben sacar pecho. Que los empresarios son el motor de la economía de un país y el orgullo de esta. Aunque quizás olvide que su riqueza, no la del país, la suya, se crea gracias al esfuerzo diario de miles de trabajadores que no tuvieron sus mismas oportunidades:

La vieja idea de imponer un salario máximo

Mucho se habla de cuánto debería ser el salario mínimo que debería cobrar un trabajador y también de la renta básica universal (RBU).  La también llamada renta básica incondicional (RBI), ingreso ciudadano, universal demogrant​ o basic income,​ es una forma de sistema de seguridad social​ en la que todos los ciudadanos o residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones, ya sea desde un gobierno o alguna otra institución pública, además de cualquier ingreso recibido de otros lugares.

Pero se habla muy poco de poner un limite hacia arriba. Es decir, que el dueño de una multinacional no pueda ganar un determinado porcentaje superior a lo que gana el que menos gana de su empresa.

La idea lleva décadas en gestación pero nadie se atreve a dar el paso de proponerla. Ya en 1942, el entonces presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, a quien nadie describió como un radical socialista, propuso que cualquiera que ganara más de US$25.000 debería pagar una tasa de impuesto del 100%. sería imponer límites a la ratio de sueldos entre los que más ganan y los que menos en una empresa. Por ejemplo, estableciendo que ningún ejecutivo puede ganar más de diez (o veinte, o cincuenta) veces lo que gana el obrero raso en la empresa.

Es decir, si un reponedor gana unos 800€ al mes, que un directivo no pueda ganar más de 80.000€ al mes (actualmente ganan más). La idea es que ganen mucho menos y con ese dinero que ahorran las empresas por arriba se puedan crear más puestos de empleo o bien, que los sueldos mínimos sean un poco más alto.

Las grandes empresas españolas reconocen que sus directivos cobran más de 100.000 euros al año.

¿Cuánto gana un directivo en comparación con un trabajador de su empresa?

1. Ángel Cano (BBVA): 46,502 millones anuales. El exconsejero delegado de la entidad que preside Francisco González, despedido el 4 de mayo de 2015, se fue del segundo banco español tras garantizarse una pensión de 45,209 millones de euros. Cano, que fue nombrado consejero delegado del BBVA en septiembre de 2009, pactó el año pasado cobrar esa pensión de forma vitalicia a razón de unos 1,8 millones brutos al año.

2. Javier Monzón (Indra): 15,9 millones anuales. 

3. Felipe Benjumea (Abengoa): 15,67 millones anuales. 

4. Juan Béjar (FCC): 14,96 millones anuales. 

5. Pablo Isla (Inditex): 12,17 millones anuales. 

¿De algún sitio tienen que salir estos sueldos no? No es magia. Salen de los beneficios injustamente distribuidos dentro de una gran empresa. Sale de pagar muy muy poco a los de abajo y capturar todo ese dinero para los de arriba.

¿Por qué no se habla de la idea de salario máximo?

El salario máximo, en relación con el salario y el salario mínimo, es la retribución máxima legal que puede recibir un trabajador por cuenta ajena o, en su caso, un representante político, un miembro de un gobierno, un inversor, un directivo o ejecutivo empresarial, un financiero e incluso un empresario.

En algunas legislaciones se establece el límite o tope salarial para cotizar en los sistemas públicos de seguridad social (desempleo, pensiones). En los últimos años, con la aparición de la crisis económica de 2008-2014 y un alto desempleo han surgido reivindicaciones de un límite salarial o salario máximo o retribución máxima que realizan economistas, sindicatos, partidos políticos e incluso desde proyectos económicos como la economía del bien común.