En 1864 nació el que se convertiría en el gran maestro de la literatura, exigente y pertinaz filósofo, escritor y académico, Miguel de Unamuno, en la ciudad de Bilbao. Unamuno coqueteó con todos los géneros de la literatura: ensayo, teatro, novela y poesía. Muy pronto se quedó sin su padre y rápidamente ingresó en un colegio privado donde aprendió sus primeras letras y donde conoció a la que se convertiría en su esposa.

Unamuno aborrecía las asignaturas de las escuelas que utilizaban el método memorístico para aprender como la Historia, el Latín, la Geografía y la Retórica. En cambio, disfrutaba con la álgebra y la filosofía, que requerían más capacidad de razonamiento. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, donde se doctoró con una tesis que trata del origen de los vascos, contraria al movimiento nacionalista que propugnaba una raza vasca no contaminada por otras razas.

Durante la monarquía de Alfonso XIII hasta la caída de Primo de Rivera, fue destituido varias veces del rectorado y fue condenado a dieciséis años de prisión por injurias al rey, pero la sentencia no llegó a cumplirse. Más tarde sería desterrado. Una vez proclamada la República, Unamuno la defiende hasta que es nombrado ciudadano de honor de la República. Entonces, una vez retirado de su actividad docente, expresa su desencanto públicamente con sus críticas a la reforma agraria, a la política religiosa, a la clase política, al gobierno y a Manuel Azaña, el presidente de la Segunda República.

Durante la Guerra Civil, Unamuno estuvo al lado de los sublevados, hizo lo que pudo para salvar a sus amigos, suplicándole a Franco, pero hacia el final se arrepintió, ya que los dos lados opuestos eran igual de bárbaros. 

En sus últimos días, pasados bajo arresto domiciliario, pronunció estas palabras en una entrevista: “La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de sí misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y anticatólica. Aúllan y piden sangre los unos y los otros. Y aquí está mi pobre España, se está desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo…”.

Algunas de sus novelas más importantes son: Niebla de 1914, La tía Tula de 1921, Teresa de 1924 y su ensayo Cómo se hace una novela de 1927. A continuación os dejamos algunas frases tan interesantes como su propia experiencia vital:

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“Amor definido deja de serlo”.

“A veces, el silencio es la peor mentira”.

“Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da”.

“Creo en Dios porque creo a Dios”.

“¿De qué te sirve meterte a definir la felicidad si no logra uno con ello ser feliz”.

“El cristianismo es apolítico”.

“El hombre es un producto social y la sociedad debe impedir que se pierda para ella”.

“El modo de dar una vez en el clavo, es dar cien veces en la herradura”.

“El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia”.

“Es débil porque no ha dudado bastante y ha querido llegar a conclusiones”.

“Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo no procuran la transmisión de esos conocimientos”.

“Es en el aspecto religioso donde hay que ir a buscar lo más típico y lo más radical de un pueblo”.

“Es muy triste no sentirse amado, pero es mucho más triste no ser capaz de amar”.

“Hablo de mí porque es el hombre que tengo más a mano”.

“Hasta un ateo necesita a Dios para negarlo”.

“Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad”.

“La fe no es creer lo que no vimos, sino crear lo que no vemos”.

“La razón es la muerte del fascismo”.

“Primero la verdad que la paz”.

“Todo acto de bondad es una demostración de poderío”.

“Una de las ventajas de no ser feliz es que se puede desear la felicidad”.

“No ves que me he pasado la vida soñando”.


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