Los bulos que circulan por Internet y el peligro de compartirlos

Cómo la posverdad distorsiona la realidad

Se le llama posverdad a la distorsión deliberada que se hace de la realidad con el fin de moldear la percepción y las opiniones de la gente. Es un tipo de visión que se difunde principalmente a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. Su objetivo es el de manipular a la opinión pública y una de sus herramientas básicas son las fake news o noticias falsas.

La posverdad describe las nuevas maneras en que se expresa un viejo fenómeno: la propaganda. Esta siempre ha sido un instrumento a través del cual se “crean verdades” que no corresponden a los hechos, pero que terminan siendo validadas por las mayorías en función de su repetición incesante o de mecanismos similares.

La mentira en política no es un fenómeno privativo de nuestra época. Tampoco la transformación del lenguaje político en charlatanería. Lo que sí es nuevo es la aparición de los famosos “hechos alternativos” como base y fundamento de un discurso político. Aunque Donald Trump no haya sido el primero, el presidente de EE UU ha basado su éxito como ningún otro en envolverse en engaños de forma sistemática para denigrar al adversario, en lugar de aportar ideas o alternativas políticas.

Este peligroso estilo ha encontrado émulos en Europa y parece estar registrando su propia versión en algunos políticos españoles. El caso más inquietante es el de Pablo Casado, porque el líder de uno de los partidos más importantes del país no debería dejarse tentar por la falsedad como una herramienta esencial de su discurso político. No se trata de que aparezca en su campaña como un recurso dialéctico desafortunado y esporádico, sino de que se convierta en un mecanismo alarmantemente normalizado.

Incorporar el uso sistemático de la mentira como una estrategia electoral tiene efectos perniciosos sobre la democracia. El uso deliberado del engaño convierte en impotentes a los ciudadanos porque distorsiona la realidad sobre la cual estos formulan sus juicios y toman sus decisiones. Sin veracidad en la comunicación política, el primer pilar que se resquebraja es el de la libertad. Los hechos son las herramientas con las que cuentan las personas para explorar la realidad, y es en el respeto a ellos donde se fundamenta uno de los pilares básicos que erigen las democracias: la confianza.

Por eso, quien falsea la palabra, como sostuvo Montaigne, “traiciona la relación pública”: si no hay un mundo común cuyos datos compartimos, no es posible una evaluación común de la realidad. La discrepancia en política es inevitable y, más aún, aconsejable, para que los ciudadanos puedan optar entre propuestas diferentes. Pero lo que no es aceptable es la construcción de visiones políticas a partir de falsedades que se usan de manera pretendidamente normalizada.

Si no compartimos el mundo sobre el que nos pronunciamos, la comunicación desaparece. Creer que no existen normas para la comunicación política y que se trata solo de manejar mensajes de consumo inmediato para animar a los propios seguidores y distraer o escandalizar a los adversarios es pregonar que no se tiene especial respeto por los electores.

Las fake news (noticias falsas) ganan elecciones

Las mentiras “son ahora más fáciles de propagar por internet, ya que suelen presentarse en formatos falseables, como blogs o páginas webs que parecen periódicos de verdad”. Según confirma El Mundo, Bolsonaro no participó en debates de televisión ni hizo campaña en la calle tras ser apuñalado en un acto electoral. No le hizo falta. Según un informe de Datafolha, el 61% de sus votantes se informó durante las elecciones a través de WhatsApp. Una investigación del periódico Folha de S. Paulo desveló después que el 97% de esas noticias que compartían en sus móviles los seguidores del nuevo presidente eran falsas o manipuladas.

El doctor en sociología y politólogo Robert Fishman advierte que en España hay sectores extensos de la ciudadanía dispuestos a tragar y aceptar muchas mentiras y acusa a una cultura posfranquista que concibe jerárquicamente la sociedad y la democracia.

Fishman, de 63 años, doctor en Sociología por la Universidad de Yale y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Sugiere luchar contra las noticias falsas no solo con una dieta mediática variada, sino también con el diálogo con las personas que nos rodean y que no hacen el esfuerzo o no tienen tiempo para informarse. Propone también que, si uno tiene un vecino o un familiar que no se preocupa mucho por detectar las mentiras, conviene charlar con él, ya que esa conversación puede ser crucial para la democracia.

Robert Fishman también cree que los partidos que no respetan el feminismo o el intento de reducir la desigualdad no están haciendo ningún favor a la democracia. Hay partidos que no respetan a otros y ponen en entredicho la legitimidad de los que no piensan como ellos, y eso es un peligro para la democracia. Como soluciones al deterioro de las instituciones, Fishman reivindica la función de los periodistas de informar sobre la verdad y anima a las personas que se preocupen por la buena información.

Los medios que difunden Fake News en España

“Últimamente veo que se comparte más de la cuenta noticias de CASOAISLADO, HAYNOTICIA, MEDITERRANEODIGITAL, 25MINUTOS, ELMATINAL… 🚫Solo el 14% de españoles sabe diferenciar una NOTICIA FALSA. Por eso es tan necesario que le llegue a mucha gente.

Te aconsejo que no compartas más este tipo de noticias, por algo muy sencillo, son NOTICIAS FALSAS. Son webs que venden el lema “la información que no te contarán otros medios”. Pues tienen razón en ese sentido, porque el resto de medios CORROBORAN la información o no dan unos datos por buenos a la primera de cambio.

Te propongo un juego, cuando veas en internet una información que te sorprenda y quieras compartirla, búscala en otros medios. COMPARA. Por suerte, España disfruta de una amplia variedad de radios, televisiones y periódicos, tanto locales como nacionales. Si no aparece en ningún medio más, no estás ante una exclusiva, estás ante una mentira.

Además, debes recordar que en España, por ejemplo, debes ayudar a la Policía Nacional, DENUNCIANDO O IDENTIFICANDO UN DELITO DE ODIO • Si alguien se ha mostrado hostil hacia ti u otra persona por tu raza, orientación e identidad sexual, religión o discapacidad, ha cometido un delito de odio.

Buena parte de los estadounidenses cree que las noticias falsas están confundiendo a la opinión pública. Sin embargo, una mayoría aplastante de la población asegura que ellos sí saben reconocer esas noticias falsas, según un estudio de Pew. Están engañando a la gente, pero a ellos no, claro.

En ocasiones se ignoran los hechos porque no se adaptan a lo que pensamos. La  verdad no siempre importa. Los seres humanos replicando noticias sin consultar fuentes o contrastar información pueden propagar cosas ridículas. Sabemos por varios estudios de psicología que las personas aplican su sesgo de confirmación a su pensamiento y prefieren creer lo que confirma con lo que ya creen. Los datos contrastados convencen menos que los mensajes emocionales. Diversos estudios revelan las limitaciones de la razón. Es mentalmente demasiado exigente para las personas cambiar de opinión y lo evitan incluso en presencia de evidencia en contra de sus creencias anteriores.

Cuanto más conocimientos políticos tienen los ciudadanos más sesgada es su lectura de la realidad en favor de sus posiciones. En cualquier caso, es llamativo comprobar la vigencia de otro sesgo. Buena parte de los estadounidenses cree que las noticias falsas están confundiendo a la opinión pública. Sin embargo, una mayoría aplastante de la población asegura que ellos sí saben reconocer esas noticias falsas, según un estudio de Pew. Están engañando a la gente, pero a ellos no, claro.

En los últimos años han surgido numerosos experimentos de fact-checking o verificación de los mensajes “objetivos” que lanzan los políticos. En la campaña de 2012, Barack Obama mintió en el 25% de sus afirmaciones, según Politifact. Su rival, Mitt Romney, llegó al 40%. En las últimas elecciones, Donald Trump ha alcanzado el 70%. A pesar de que racionalmente es fácil de llegar a esta conclusión ya que los votantes cuentan con noticias contrastadas de que esas afirmaciones que lanzaba eran mentira, la mayoría reconoce que si un medio de comunicación da noticia de una falsedad de Trump prefieren creerle a él antes que la noticia.

La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie”. -Noam Chomsky-

¿Son legales los discursos de odio?

El discurso del odio a menudo se ampara en la libertad de expresión, una libertad que no es absoluta y está limitada cuando colisiona con otros derechos como la igualdad, el derecho al honor o la dignidad de la persona. Sin embargo, la jurisprudencia española se ha inclinado hacia la protección de la libertad de expresión y ha sido poco proclive a la persecución penal del discurso del odio, creando un marco en el que el uso de este tipo de discurso apenas encuentra obstáculos, puesto que raramente sus autores afrontan alguna consecuencia legal.

Los argumentos utilizados en el discurso al odio se basan en prejuicios y estereotipos sobre colectivos que, por su simplicidad y repetición, calan en la población con facilidad, sobre todo en un contexto de crisis económica y social. Un discurso que, además, ha encontrado en Internet el canal de propagación ideal, entre otros motivos por el anonimato e impunidad que la red permite a sus autores. El también llamado ciberodio es un fenómeno creciente en toda Europa contra el que urge una actuación global.

“En el siglo XXI es muy difícil tener una exclusiva entre tus manos, en una sociedad donde la información corre como la pólvora. Si sólo te lo cuentan a ti, huye, es mentira.

Por eso, cuando compartes este tipo de información estás dejando patente tu incultura digital, tu pasividad a la hora de informarte y lo fácilmente manejable que eres”

Desde tiempos inmemoriales el prejuicio ha tenido mucha más fuerza que la verdad científica o soportada con evidencias. Por eso Galileo fue obligado a retractarse, luego de que Copérnico fuera pasado por la hoguera. Sin embargo, en los tiempos actuales esto ha adquirido una nueva dimensión, debido al enorme poder de penetración que tuvieron primero los medios de comunicación y luego las redes sociales.

La difusión de una información falsa se hace en segundos, y masivamente en la actualidad. Así mismo, para crear el efecto de veracidad existen nuevas y sofisticadas herramientas que están al alcance casi de cualquiera.

Trucar una imagen o un audio es algo que se puede hacer con medios al alcance de muchos. También hay formas de lograr que la misma información falsa surja de fuentes paralelas y simultáneas. Así se crea el efecto de “son muchos los que dicen lo mismo, por lo cual, debe ser verdad”.

La Agencia Stop Rumores propone una breve guía para actuar ante las informaciones mentirosas que dificultan la convivencia e incitan al odio.

La escena se repite en demasiadas ocasiones últimamente. Nos adentramos en las redes sociales y nos encontramos con titulares llamativos de informaciones que están llenas de medias verdades y muchas falsedades. Son historias que corren como la pólvora y que son difíciles de parar, a pesar de sus titulares tendenciosos y directamente falsos. ¿Cómo se puede actuar ante estas noticias? ¿Cómo podemos detenerlas?

El equipo de Stop Rumores ha publicado unapequeña guía básica que recoge algunasacciones que se pueden llevar para intentar acabar con dichas publicacionesDenunciarlasante las diferentes redes sociales donde se comparten o la página en concreto que la haya publicado, escribir a los periodistas o medio que la han llevado acabo, acudir a la Defensora del Lector o incluso a sindicatos y colegios de periodistas son algunas de estas opciones. Puedes conocer más información en el blog de Stop Rumores.

Ejemplos de algunos de los bulos rescatados por MALDITO BULO

Mucha más información en maldita.es

Bulos que hacen ganar elecciones

Es escalofriante — el hombre que acaba de ser elegido como presidente de Brasil quiere arrasar la Amazonía con excavadoras, ha amenazado con matar a 30 mil “izquierdistas” y alaba las dictaduras. Y, hace solo unos meses, casi nadie quería votar por él. ¡¿Cómo ha podido ocurrir esto?! Por el WhatsApp de Facebook.

Su propietario, Mark Zuckerberg, no hizo nada mientras poderosas compañías gastaban millones ilegalmente para inundar la plataforma de mensajería de noticias falsas y discursos de odio — hasta lograr que el país confiara en un fascista radical antes que nadie.

Como advierte Avaaz, Zuckerberg pudo haberlo detenido pronto e informar a sus usuarios. No lo hizo. Ahora depende de nosotros aprovechar el momento para señalar a Facebook su responsabilidad sobre las noticias falsas y los discursos de odio difundidos en sus plataformas — y acabar con ellos antes de que más personas como el presidente de Brasil se adueñen de nuestras democracias y de nuestro futuro:

WhatsApp es el paraíso de las noticias falsas: está completamente encriptado y nadie sabe que está pasando. ¡En Brasil, los periodistas solo empezaron a darse cuenta del problema después de que engañaran a millones de personas con noticias falsas! Pero hay una manera de solucionarlo: convenciendo a WhatsApp de que introduzcan un filtro para noticias falsas que puedan activar los usuarios que les alerte de posibles mensajes con desinformación.

Para que esto funcione la plataforma podría tener que permitirle a los usuarios que el cifrado sea opcional, una solución que protegería tanto nuestras democracias como nuestra privacidad.

La cantidad de noticias falsas que actualmente se están difundiendo en todas nuestras redes sociales está creando una enorme y asombrosa crisis mundial. ¡Facebook sigue albergando cientos de millones de cuentas falsas activas! 2 mil millones de personas (!) tienen cuenta de YouTube y lo consumen hasta una hora al día, pero los expertos dicen que sus algoritmos empujan a la gente a ver contenido extremista, racista y calumnioso.

Por eso nuestra iniciativa de noticias positivas y empoderadoras está contraatacando — presionando a las plataformas de redes sociales, WhatsApp incluido, para que defiendan a los ciudadanos, las democracias y la información real.

Cómo detectar los bulos de WhatsApp

La difusión de mensajes por WhatsApp se ha convertido en países como La India en un canal de transmisión de rumores con consecuencias de extrema gravedad. En este país una veintena de personas ha muerto desde mayo víctimas de linchamientos después de que se convirtiesen en sospechosos de raptos a menorespor un bulo.

WhatsApp, que se confiesa “horrorizado por las agresiones”, difunde 10 recomendaciones bajo el título “Juntos podemos combatir las informaciones falsas” pero que pueden hacerse extensibles a los usuarios de cualquier punto del planeta.

  1. Detecta si el mensaje es original o compartido. WhatsApp va a probar esta semana en La India una herramienta para que el usuario sepa si el mensaje ha sido escrito por el interlocutor o simplemente compartido.
  2. Cuestiona la información que te afecte. Si lees algo que que te enfada o entristece, pregúntate si ha sido compartida para hacerte sentir así. Si la respuesta es sí, piénsatelo dos veces antes de compartirla.
  3. Confirma la información que te resulte increíble.
  4. Manten la alerta ante los mensajes que parezcan diferentes. Los que contienen noticias falsas suelen contener errores.
  5. Es fácil creer las fotos y los vídeos, pero pueden haber sido modificadas. A veces la foto es real pero no la historia que se relata sobre ella. Busca en internet de dónde viene la foto.
  6. Confirma también los enlaces que incluyen.
  7. Acude a otras fuentes para confirmar la información, como páginas web u otras aplicaciones fiables. Cuando una información está publicada en diversos sitios fiables es más probable que sea verdad.
  8. Sé prudente a la hora de compartir. No compartas el mensaje si existen dudas de su autenticidad.
  9. Controla lo que ves. Puedes bloquear a usuarios o salir de los grupos que desees.Las noticias falsas a menudo se convierten en virales.
  10. No tengas en cuenta el número de veces que recibes un mensaje. El hecho de que un mensaje sea compartido en numerosas ocasiones no le hace verídico.

Bulos después de atentados

Los expertos afirman que, para ser efectivos, los hechos deben integrarse en una narrativa. Tras los trágicos atentados del pasado 17 de agosto en Barcelona y en Cambrils, se han sucedido una ola de mensajes por las redes sociales y la mensajería móvil. La mayoría de ellos, sin citar fuentes o aludiendo a fuentes que pocas veces son confirmadas por las persona que lo lee y luego lo difunde.

Mensajes en forma de bulo, sin contrastar, que se comparten a mucha velocidad y no hacen más que aumentar el pánico y el dolor entre los ciudadanos. Una ciudadanía sensibilizada que busca respuestas y culpas, pero cuidado, hay que poner ética y responsabilidad a la difusión de este tipo de contenido.

Bulos y más bulos que se distribuyen rápidamente entre tanta desesperación. Mensajes como estos han plagado las redes:

Acaban de poner al Cuerpo Nacional de Policía en Alerta 5. Atentado inminente. La Policía pide no ir en transporte público.

Las familias de los yihadistas seguirán cobrando ayudas públicas a pesar de lo sucedido.

¿Cómo distingo la verdad de una mentira?

Uno de los mensajes más populares suele ser el de evitar los lugares de interés turístico y el transporte público. Es fácil determinar cuando es una mentira porque va acompañado de un texto que dice así: “me lo acaban de enviar a un grupo en el que tenemos un amigo que está en el Cuerpo Nacional de Policía”. Si fuera verdad, citaría el tweet oficial de la policía o de los servicios de emergencia. En la gran mayoría de ocasiones estos mensajes no los firma nadie.

Es un rumor así es nuestra responsabilidad consultar directamente las fuentes oficiales como la web o la cuenta Twitter de la Guardia Civil o el de la Policía Nacional.

Debes contestar a la persona que te lo envía advirtiéndole que es mentira y aconsejándole contrastar las fuentes antes de enviar a sus contactos información así.

Y no es una simple broma. La policía ya está siguiendo el rastro de las personas que están comenzando y lanzando este tipo de bulos en las redes sociales. Incluso han tomado declaración al autor del falso mensaje sobre el atentado en la corrida Goyesca de Ronda.

Mensaje falso acerca de un supuesto “aviso” a los manteros de Barcelona del atentado que se iba a producir. Noticia: eldiario.es

La Policía ha lanzado unas recomendaciones claras y sencillas: NO lo creas. NO lo compartas. Confía solo en fuentes oficiales #StopBulos.También son habituales los mensajes falsos que incitan al odio, por ejemplo: “los yihadistas detenidos cobraban pensiones públicas y recibían ayudas para el pago del alquiler”. Además de ser totalmente falso, contribuye a provocar reacciones discriminatorias. Intentar que estos mensajes falsos existan es misión imposible, pero podemos conseguir que no se propaguen con tanta facilidad y ayudar a la policía a desenmascarar las fuentes.

Es un #BULO. Confía solo en mensajes de fuentes oficiales y ✋🏻nunca reenvíes si no estás [email protected] #StopBulos pic.twitter.com/8ShgcA117P

— Policía Nacional (@policia) 22 de agosto de 2017

Nadie duda de las virtudes que entraña la forma de acceder a la información a través de las redes sociales. Es inmediata, rápida y capaz de burlar las censuras más férreas. Pero acarrea riesgos. No hay posibilidad de verificar las fuentes, la información no viene avalada y abre el camino a la insolvencia y a la intoxicación. Los mensajes que cuelgan en las redes sociales circulan a toda velocidad, aunque a menudo proceden de identidades equívocas o directamente engañosas.

Dicen que en una inundación lo más difícil de conseguir es agua potable. Quizás por ello, ante la avalancha de noticias que nos llegan, quizás lo más complicado sea distinguir la “información límpia”.

El problema ya no es el acceso, es la selección. En un mundo en el que la información es infinita resulta difícil distinguir el buen periodismo del simple ruido o incluso la manipulación. La tecnología evoluciona y ahora, además, lo hace más aceleradamente que en otros periodos de la historia. Mientras algunos perciben la tecnología como la causa del problema otros encuentran en ella la solución.

Por favor utiliza el hastag #StopBulos cuando veas algún mensaje de este tipo y recordad que en momentos como estos tenemos que estar todos juntos no caer en el juego de los extremistas.

El filtro de Sócrates para no compartir Bulos

Hasta nuestros días ha llegado la historia de que un día se acercó a Sócrates un conocido suyo y le dijo:

– ¿Sabes lo que escuche acerca de un amigo tuyo?

Sócrates le miró y replicó:

– Un momento, antes de decirme aquello que vienes a contarme, quisiera aplicarle un triple filtro a esa información.

– ¿Un triple filtro?- Preguntó extrañado su conocido.

– Exacto. Antes de que hables sobre mi amigo será buena idea dedicar unos minutos a filtrar lo que me vas a decir.

1 EL FILTRO DE LA VERDAD
– El primero de los tres filtros, es el filtro de la verdad. Dime ¿Estás, absolutamente, seguro de que aquello que me vas a decir de mi amigo es verdad?

– No. – Dijo el hombre- En realidad solo lo escuche…

– Bien, entonces no sabes, realmente, si lo que me vienes a decir es cierto, o no.

2 EL FILTRO DE LA BONDAD
– El segundo filtro es el filtro de la bondad. Dime ¿Es algo bueno eso que vienes a decirme de mi amigo?

– No, por el contrario…

– Entonces –añadió Sócrates- tú vienes a decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Veamos si lo que vienes a decirme pasa el tercer y último filtro.

3 EL FILTRO DE LA UTILIDAD
– Este último filtro es el filtro de la utilidad. Dime ¿Es útil para mí eso que vienes a contarme de mi amigo?

– No, realmente no.

– Bien –concluyó Sócrates- Si lo que vienes a decirme no sabes si es cierto, no es bueno y no me es útil ¿Para qué decírmelo?

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