Nelson Mandela fue un abogado y político que ejerció la presidencia de Sudáfrica desde 1994 a 1999, además de filántropo y activista contra el apartheid.

Su lucha por la libertad le ha convertido en una de las personas más influyentes a nivel mundial del siglo XX.

¿Quién fue Nelson Mandela?

Mandela luchó contra los poderes políticos y religiosos que imperaban en su país de nacimiento, cuando este no era todavía Sudáfrica, sino la Unión Sudafricana gobernada por los británicos. En 1961, este país se convirtió en república tras un referéndum. Sin embargo, Sudáfrica no dejó de sufrir las desigualdades que partían la sociedad, a nivel no solo étnico, sino religioso, cultural y político.

En 1964 Nelson Mandela pronunció el que es, quizás, el discurso más importante de la democracia en el siglo XX. Lo hizo durante el proceso de Rivonia, que finalizó con estas palabras: “He anhelado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que espero lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.

“Yo soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”

Después de mencionar estas palabras, pasó los siguientes dieciocho años de su vida en la prisión de la Isla Robben. Allí le acompañó un poema llamado Invictus de William Ernest Henley, que se hizo muy famoso tras recordar Mandela sus últimos versos: “Yo soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”.

Nelson Mandela siempre siguió una tendencia democrática, basada en la libertad del individuo, como buen filántropo, aceptando todas las posturas, a todos los niveles, respetando los pensamientos de cada persona como propietario de sí mismo. Nos dejó el 5 de diciembre de 2013, habiendo conseguido sus ideales en la forma que los concebía.

Sí es cierto que el racismo existe en mayor o menor medida en el mundo entero, pero gracias a personas como Mandela la igualdad étnica se ha convertido en un objetivo que muchos intentan alcanzar cada día. Algo impensable en 1960 es real en 2018.

De Rosa Parks a Barack Obama, hemos pasado por Nelson Mandela: “La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en una médica, el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de la mina, o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una gran nación”.

Frases de Nelson Mandela en el aniversario de su puesta en libertad

Hoy recordamos uno de los días más importantes de la historia de los derechos humanos. El 11 de febrero de 1990, Nelson Mandela fue liberado tras 27 años en prisión. Hoy lo recordamos con siete de sus frases más emblemáticas:

“Cuando el agua ha empezado a hervir, apagar el fuego ya no sirve de nada”.

“Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades”.

“No es valiente aquel que no tiene miedo sino el que sabe conquistarlo”.

“La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”.

“Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad”.

“Una buena cabeza y un buen corazón son una combinación formidable”.

Invictus de William Ernest Henley

“Más allá de la noche que me cubre,

negra como el abismo de polo a polo,

doy gracias a los dioses que fueran

por mi alma inconquistable.

En las azarosas garras de las circunstancias

nunca he llorado ni pestañeado.

Sometido a los golpes del destino

mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas

donde yacen los horrores de la sombra,

sin embargo, la amenaza de los años

me encuentra, y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,

cuán cargada de castigos la sentencia,

yo soy el amo de mi destino,

Soy el capitán de mi alma”.


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