Nelson Mandela, o Madiba como le llamaban en Sudáfrica (título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela; también era llamado Tata), es una de esas personas que han marcado un antes y un después en la historia del mundo. Su biografía forma parte de esa colección de líderes que han dejado huella tras de sí. Mandela destacaó no solo por su absoluta capacidad de liderazgo político sino también por sus cualidades y habilidades personales.

Tras su arresto en 1962, condenado por sabotaje además de otros cargos, y luego de permanecer 27 años en la cárcel, Mandela demostró que pudo liderar el cambio en un país con una admirable carga de humanidad. Es precisamente esa humanidad y sensibilidad la que le hizo ganarse un gran respeto no solo dentro de su propia comunidad, sino también fuera de ella. Como líder político su prioridad estuvo frecuentemente en la reconciliación nacional.

Desde su liberación Mandela fue multipremiado por su determinante contribución al fin del régimen del apartheid y por favorecer el establecimiento de la democracia en Sudáfrica. A lo largo de su vida recibió más de 250 premios y reconocimientos internacionales durante cuatro décadas, incluido en 1993 el Premio Nobel de la Paz. El Premio Nobel de la Paz le fue otorgado conjuntamente con Frederik Willem de Klerk “por su trabajo para la terminación pacífica del régimen del apartheid, y por sentar las bases de una nueva Sudáfrica democrática”.

Mandela se caracterizó por su bondad con las personas, ayudando a los más necesitados, impulsando la igualdad entre personas de diferentes razas, destacando la dignidad humana, el valor del trabajo y llevando a Sudáfrica al desarrollo socioeconómico. Tras su liberación de prisión colocó el cambio pacífico en el centro absoluto de su mantra. Estuvo dispuesto a aprender afrikáans para acercarse a los opresores blancos y compartió su poder político con sus más fuertes opositores teniendo a su país como prioridad.

Mandela eligió voluntariamente no ser una víctima de las circunstancias, sino conducir a los suyos a la victoria moral. “Hay pocas adversidades en este mundo que uno no pueda convertir en un triunfo personal si cuenta con una voluntad de hierro y las habilidades necesarias”.

Es, precisamente, en sus habilidades personales y su capacidad de liderazgo emocional que le permitió una profunda admiración por parte de gente de todo el mundo.

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