9 verdades sobre las enfermedades mentales que necesitas saber

Por lo general, hablar de enfermedades mentales es entrar en terreno desconocido para la mayoría de la gente. Sí es cierto que con el paso del tiempo, y la generalización de la información, se van derribando cada vez más mitos sobre estos padecimientos. Pero sobre los escombros de las antiguos tabúes y estereotipos, siempre surgen otros más adaptados a la realidad actual.

Estas son 9 afirmaciones relacionadas con las enfermedades mentales

Afirmaciones que expresan verdades y que esperemos sirvan para generar debate y derribar mitos falsos sobre ellas.

1. Las enfermedades mentales pueden afectar a cualquiera

Nadie es inmune a las enfermedades mentales. Cierto es que ciertos tipos, como por ejemplo las psicosis, nunca llegarás a padecerlas sin haber presentado antes algún tipo de sintomatología. Sin embargo, otros trastornos, sobre todo los relacionados con el estado del ánimo o la ansiedad, sí pueden llegar de forma repentina. A veces, sin que nos demos cuenta de que los estamos sufriendo.

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Cualquier persona podría sufrir una enfermedad mental en cualquier momento de su vida, es especial aquellos relacionados con el estado emocional. Imagen: Jeremy Perkins vía Unsplash

No te alarmes. Es muy normal, por ejemplo, sufrir alguna crisis de ansiedad de forma aislada, o puede que hayas vivido algún episodio de pánico generalizado. Pero ello no significa que sufras de un trastorno de ansiedad. Pero lo dicho: nadie es inmune a la enfermedad mental. Todos presentamos algún tipo de síntoma en algún momento.

2. Las enfermedades mentales no son excusas de comportamiento

Muchas veces creemos que las enfermedades mentales no son más que excusas que se inventa la gente para justificar unos u otros comportamientos o, incluso, un mito asociado a este. Alguna gente cree que se tratan de personas débiles mentalmente, que necesitan de estas excusas para justificarse y no sobreponerse a las durezas de la vida.

La realidad de una enfermedad mental es mucho más complicada que eso. Nadie se cura por la propia voluntad de cambiar, o de dejar de serlo.

Además, ninguna enfermedad depende de una “actitud equivocada”, sino que entran en juego muchísimas variables biológicas, psicológicas y sociales que solo pueden ser barajadas bien por un especialista.

3. Los adultos no necesariamente se deprimen menos que los niños

Acompañando a este mito, está también la creencia de que los niños no pueden sufrir enfermedades mentales. Cosa que no es cierta. En los niños podemos encontrar también casos de psicosis o trastornos relacionados con el estado del ánimo. Amén de todos los trastornos del desarrollo que, aunque no comúnmente relacionados con las enfermedades mentales, sí son problemas que incumben a lo psicológico.

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Una persona que padece una enfermedad mental no es ni más débil ni tiene un problema en el desarrollo de la personalidad. Imagen: Jeremy Perkins vía Unsplash

Los niños pueden padecer también enfermedades mentales. Y, de hecho, exigen especialistas dentro de las disciplinas de psiquiatría y psicología expertos en tratar estos problemas en niños y adolescentes.

4. La enfermedad mental no es fruto de la falta de personalidad

Mito muy relacionado con el número uno: padecer una enfermedad mental no es sinónimo de debilidad mental o de un mal desarrollo de la personalidad. Sí es cierto que existen los trastornos de la personalidad, pero estos, al igual que con cualquier otro trastorno, se debe a multitud de factores de tipo biológico, orgánicos, psicológicos y sociales.

No es lícito reducir todos los padecimientos al hecho de tener una personalidad débil o falta de personalidad. Porque ya mencionado esto: ¿qué consideramos falta o debilidad en la personalidad?

Al igual que una enfermedad mental está influida por multitud de factores, tratarla depende de algo más que la propia voluntad de dejar de tenerla. Se necesita, como siempre se recomienda, la actuación de un profesional.

5. La enfermedad mental no te hace ser una persona violenta

Es muy normal oír hablar de que enfermedad mental y violencia están relacionadas, pero no es así necesariamente. De hecho, hay más probabilidades de que un enfermo mental sea más víctima que victimario, puesto que está más expuesto a discriminación y prejuicios por parte de la comunidad. Es más. La violencia que pueda ejercer una persona así es más fruto de la violencia que sufre a su alrededor que de la propia enfermedad mental. La violencia engendra violencia.

De hecho, muchos enfermos mentales terminan desarrollando sus herramientas para controlar ciertos impulsos o actitudes, de tal forma que se someten a estilos de vida con rutinas muy particulares que les alejan de cualquier acto violento.

6. La bipolaridad no es simplemente cambiar mucho de opinión

Un mito muy común que viene del desconocimiento de lo que realmente consiste la bipolaridad. El trastorno bipolar es un trastorno del estado del ánimo, donde la persona balancea entre estados maníacos y eufóricos, y estados profundamente depresivos.

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Los más pequeños también pueden padecer enfermedades mentales. Imagen: Caroline Hernandez vía Unsplash

Este trastorno y sus síntomas no tienen nada que ver con los pensamientos o las opiniones que podamos tener en un momento dado. Si cambias mucho de opinión, no eres bipolar. Como mucho, eres indeciso.

7. La esquizofrenia y el trastorno de personalidad disociativo son dos trastornos diferentes

La esquizofrenia es un trastorno psicótico relacionado con los delirios y las alucinaciones. El paciente tiene comportamientos raros a raíz de esta enfermedad, pero su personalidad permanece intacta. La esquizofrenia, de hecho, no tiene nada que ver con la personalidad. Sin embargo, el trastorno de personalidad disociativo ocurre cuando manifestamos diferentes personalidades que se van eclipsando. Y cuando volvemos a la nuestra original, no tenemos constancia de lo que hemos hecho durante el tiempo anterior con la otra personalidad.

Es un trastorno que ha dado para mucha literatura de misterio. Y dicho trastorno en sí es todo un misterio. Sin embargo, una persona que padezca de TPD no tiene por qué mostrar síntomas psicóticos. De hecho, presentará más síntomas relacionados con las lagunas de memoria. Es más, el TPD no es un trastorno de la personalidad, sino un trastorno disociativo.

8. El trastorno obsesivo compulsivo es más que ser una persona organizada

Si nos situamos en los trastornos de ansiedad, el famoso TOC consiste en que la persona es invadida por pensamientos invasivos (obsesiones) y solo puede acallarlos realizando una serie de acciones repetitivas y ritualizadas (compulsiones). Una persona con TOC no siempre tiene por qué ser un maniático del orden, entendiendo el orden en su sentido más correcto. Porque el “orden” para una persona con TOC puede ser un caos para una persona normal.

Que seas una persona escrupulosa y muy ordenada, no significa que padezcas de TOC. Así que puedes estar tranquilo.

9. La depresión no te convierte en perezoso

Podemos llegar al error de pensar que las personas depresivas están así porque no hacen nada con su vida, son perezosas, pero nos equivocamos. No hacen “nada con su vida” a consecuencia de la depresión. Pero esto es solo en algunos casos. Hay personas exitosas, normales, aparentemente felices, que ocultan sus síntomas depresivos por miedo al estigma social que implica la depresión o la propia enfermedad mental.

Asociamos la imagen de la depresión con alguien tendido en un sillón llorando, pero una persona depresiva puede ser tan normal aparentemente como tú o como yo.

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Hay muchos mitos sobre salud mental que debemos derribar

¿En qué otros mitos crees que caes al hablar sobre enfermedades mentales? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de estos tabúes?

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