A todos nos es muy familiar el dolor que sentimos cuando vemos a alguien cercano que está sufriendo. Sea cual sea la circunstancia o la razón nuestro primer impulso es el de ayudar, acercarnos e, incluso, solucionar el problema por él o ella para que deje de sufrir. Es un esfuerzo muy loable por nuestra parte, pero en el dolor ajeno poco podemos hacer más que apoyar y estar cerca de nuestros seres queridos. Y aún así, muchas veces nos sigue reconcomiendo la duda: ¿qué podría decirle a esta persona para ayudarla de verdad? No solo mostrar que estaré ahí para lo que necesite, sino también que esa frase ayude.

Siempre he dicho que no existen palabras mágicas que arreglen cualquier situación (porque es verdad). Pero hagamos una excepción… por ahora. La única cosa que deberías de decir a una persona que está sufriendo es:

¿Cómo puedo amarte mejor?

Sí. Suena rara. Fuera de contexto. Muy descolocada sea cual sea la situación. Pero según la escritora Rhiannon Webb es una frase poderosa por tres razones.

¿Cómo puedo amarte mejor?: las 3 razones de su poder

1. No te estás proyectando

Es muy fácil proyectarnos en alguien querido que está sufriendo. Y con proyectarnos me refiero a vernos reflejados, sentir lo que él, querer implicarnos y quitarles ese dolor. Es una “empatía activa”; demasiado activa en ciertos casos.

El sufrimiento de una persona querida también nos duele. Nuestro primer instinto es ayudar, pero ¿cómo? Imagen: Ben White vía Unsplash

Podemos correr el riesgo de querer implicarnos demasiado con la persona. Tanto, que terminamos sobrecargando sus posibilidades. El sufrimiento ajeno es doloroso, pero debemos aceptar que es la lucha de otra persona y no la nuestra.

Con esta frase nos podemos permitir implicarnos con la otra persona respetando su espacio y dejando que gestione el dolor como mejor pueda.

2. Estás empoderando sin agresividad

Al preguntar cómo puedes amarlos mejor, demuestras varias cosas importantes: sabes que esa persona necesita amor; te enfocas en su bienestar, en que pase lo mejor posible ese trance incómodo; y sabes, además, cuáles son las mejores cualidades de esa persona, qué es lo mejor de sí mismo.

En principio, es muy posible que la respuesta sea negativa o que la otra persona no sepa contestar. Pero, tranquilo, tarde o temprano responderá de una manera u otra. Para entonces, ya estarás preparado para echar una mano.

3. Te estás presentando como parte de su apoyo directo y real

¿Cuántas veces hemos oído la expresión “Para todo lo que necesites, llámame”? Es una frase muy bien intencionada, pero también marca una distancia. Y lo último que quiere una persona que está sufriendo es involucrar a más gente en su dolor. Por lo cual, inconscientemente, les viene más sensación de soledad.

Como dijimos antes, la respuesta a esta pregunta puede tardar en llegar, pero cuando llegue, acéptala. Muchas veces esta respuesta no puede ser tan clara. O puede darse con un “segundo mensaje” que requiera de cierta habilidad. Pero como dijimos antes: cuando llegue el momento, estarás preparado. Ya sea dando tiempo de calidad, escuchando o acompañando a esa persona, ese silencio de radio previo no se sentirá como una distancia, sino como un stand by a la espera de la llamada cuando se te necesite.

La respuesta de esa persona que está sufriendo acabará llegando y, cuando lo haga, no tienes más que aceptarla. Imagen: Gus Moretta vía Unsplash

“Es difícil cuando alguien que nos importa sufre. No sufrimos solos en este mundo. Al elegir estas palabras amables, abres la puerta a ayuda real en lo que puede parecer una situación imposible. Todos nos tomamos nuestro tiempo cuando nos lastiman. Con esta herramienta consciente podemos mostrar al otro también verdadera compasión”. —Rhiannon Webb

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