Disruptores endocrinos: el veneno escondido en tus productos de higiene y del que nadie habla

Frutas y verduras, cortinas, esmalte de uñas, tintes para el pelo… Todos contienen disruptores endocrinos perjudiciales para nuestra salud al alterar todo el sistema hormonal. Las mujeres que ejercen determinadas profesiones, como las peluqueras o las esteticistas, y que además viven cerca de lugares donde se practica la agricultura intensiva tienen un riesgo once veces superior de tener un hijo con malformaciones congénitas.

Disruptores endocrinos en cada momento del día

Todo comienza a la hora del desayuno, haciéndome una tostada. Un acto, a priori, carente de peligro. Sin embargo, acabo de ingerir una buena dosis de pesticidas, de productos químicos indetectables a simple vista. Y hay miles a mi alrededor. Mi baño, por ejemplo, es un auténtico laboratorio de química: mi pasta de dientes contiene triclosan; mi crema base, benzofenona; mi lápiz de labios, parabenos; y mi perfume, ftalatos. Ponerse esmalte en las uñas significa también absorber fosfato de trifenilo. Magnífico también es el nuevo tinte de cabello lleno de resorcinol. Pero esto no ocurre solo en mi baño con mis cosas, también las tuyas.

¿Qué es el fosfato de trifenilo y por qué es tan malo?

Es un gas incoloro y de fuerte olor que se usa para hacer materiales de construcción como paredes y artículos del hogar como el mobiliario. Si una persona respira mucho fosfato de trifenilo le puede hacerse sentir mal, con síntomas tales como dolor de garganta, tos, picor en los ojos o sangre en la nariz. Además, irrita las vías respiratorias, algo muy negativo para aquellos que sufren asma.

El fosfato de trifenilo provoca cáncer, así que cuanto más estés expuesto a esta sustancia química, más probabilidades tendrás de enfermar gravemente. Asimismo, el estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Duke (EE.UU.) junto con el Grupo de Trabajo Medioambiental prueba la existencia de un disruptor endocrino que alterna nuestras hormonas, metabolismo y desarrollo.

Residuos y venenos en alimentos

Más de la mitad de las frutas y verduras que entran al Mercado Central tienen residuos de venenos. Estos son datos oficiales. Los mismos que muestran que el 85% de las manzanas revelaron presencia de 22 tipos de insecticidas, fungicidas y acaricidas. El 76,6% de las muestras de frutilla mostró restos de 17 plaguicidas. De un total de 27 frutas, verduras y producciones similares relevadas, solo cuatro variedades dieron cero en contaminación: cebolla, batata, yerba mate y almendras.
El asunto es de terror. Sobre todo porque hay una cantidad enorme de comercios que venden frutas y verduras que jamás pasaron ningún filtro del Mercado Central. Vienen “frescas” de quintas e invernaderos con todo su veneno a cuestas, directo a la mesa de todos.

¿Se puede sacar el veneno de las frutas y verduras con un buen lavado?

NO. En algunos casos se puede disminuir pero imaginen que si los productos fueran lavables se irían con la lluvia.
Sí se pueden pelar ciertos alimentos y no utilizar cáscaras para nada (ni mate, ni dulces, ni tortas, ni conservas).

Pero lo que debería ocurrir es que se inicie un programa de concientización sobre el uso de venenos con los productores en el campo, que se genere un sistema de vigilancia oficial estricto en las huertas (una vez que llegó al mercado es tarde) y que se brinde un plan de apoyo técnico de reconversión a la agroecología. En el INTA hay pero están desfinanciados y tienen muy poca difusión.

Los disruptores endocrinos son tóxicos capaces de alterar el sistema hormonal y provocar daños a la salud que van desde problemas en el desarrollo cerebral a cáncer de mama o pérdida de fertilidad. La contaminación actual de los alimentos, los productos de consumo habitual y de la naturaleza con disruptores endocrinos es tan amplia que es necesario llevar el debate al centro de la política española.  

Disruptores endocrinos en las tareas domésticas

La lista continúa cuando realizo mis tareas domésticas. Ocultos en los cables de mi aspirador hay tóxicos retardadores de llama, que también se encuentran en los muebles, en las cortinas y en la pintura. Estas sustancias químicas las inhalo incluso en los cuartos más íntimos. Y ahí no termina todo: incluso nuestros niños están afectados. Aplicar un champú antipiojos significa rociarlos con permetrina.

Se hace mucha publicidad en los medios de comunicación sobre los beneficios de consumir frutas y verduras. Así que las consumimos y, después, nos enteramos de que, en realidad, tenemos restos de pesticidas en nuestro organismo.

Todas estas sustancias nocivas son disruptores endocrinos

Han invadido todos los cuartos de nuestras viviendas. ¿Hasta qué punto pueden contaminarnos estos químicos?

Para saberlo, en La noche temática han viajado a Luxemburgo para conocer a Brice Appenzeller, quién  ha desarrollado una técnica innovadora para detectar estos tóxico. Llevamos dentro de nuestro cuerpo incluso productos que están prohibidos desde hace muchos años. Hasta tal punto que Brice ha descubierto un cóctel de disruptores endocrinos en los cabellos de cada una de las mujeres que ha participado en sus pruebas y sospecha que producen cáncer, malformaciones congénitas en los bebés y podrían ser responsables de problemas de la plaga de infertilidad.

Estos disruptores endocrinos interrumpen el funcionamiento del sistema hormonal y pueden afectar también a los niños. Así que la importancia de estos análisis radica en que puedan revelar cosas que ni siquiera sospechamos. Los disruptores endocrinos, por tanto, pueden afectar al feto y provocar malformaciones, unas malformaciones cuyo número sigue aumentando de forma alarmante.

Existe un factor medioambiental, junto con una fuerte presunción de que los disruptores endocrinos sean los principales implicados, pero no sabemos si es una exposición aérea, de productos que respiramos o de los alimentos que comemos. Todos estos factores son actualmente sospechosos, pero no podemos determinar con precisión cuáles han tenido más influencia en nuestras enfermedades.

Mientras no haya otra alternativa igual de eficaz, el producto puede permanecer en el mercado, a no ser que mate a gente a diario. Y los disruptores endocrinos se encuentran en todas las estanterías.

Malformaciones congénitas por sustancias químicas en el hogar

Después de tratar a un número cada vez mayor de jóvenes con malformaciones congénitas, el profesor Sultan ha decidido llevar a cabo un estudio sobre la anomalía más frecuente, el hipospadias. Los resultados publicados en una revista especializada son sorprendentes: por primera vez, la ocupación de la madre se revela como un factor de riesgo muy importante. Una madre que ejerce una profesión de riesgo (peluquera, esteticista, ama de casa, agricultora, pintora, etc.) y que además vive cerca de un lugar donde se practica la agricultura intensiva (trigo, viñas, arroz, etc) acarrea un riesgo once veces superior de tener un hijo con hipospadias que una madre que no presenta todos esos factores de riesgo.

Hay que constatar que están expuestas permanentemente a estos productos químicos, los respiran mientras preparan sus tintes y mientras los aplican en los cabellos de las clientas, los inhalan cuando aplican el esmalte en las uñas y los tocan cuando enjabonan y enjuagan el pelo, operaciones que repiten decenas de veces cada día.

¿Qué contienen verdaderamente estos productos?

Laurence Wittner es una especialista en cosmética que sabe detectar mejor que nadie los disruptores endocrinos en los productos de belleza. Por ejemplo, el resorcinol, que es muy eficaz en los tintes para el cabello, es la eterna disyuntiva entre la eficacia real en cuanto a la perdurabilidad del color y la ocultación de las canas; pero la verdad es que puede contener disruptores endocrinos.

Contrariamente a lo que a menudo pensamos, no es la dosis lo que lo hace venenoso, sino el efecto cóctel de mezclar varios ingredientes. Cuando un producto lleva una sola sustancia quizá no sea muy peligroso, pero cuando lleva dos o tres, comienza a ser muy problemático, porque las sustancias se refuerzan entre sí.

El champú, por ejemplo, contiene un ingrediente llamado benzofenona-4. Se utiliza para evitar los efectos dañinos del sol sobre la piel, en algunos champús lo utilizan para proteger el cabello teñido de los rayos UV, pese a ser un ingrediente sospechoso de actuar como disruptor endocrino.

La benzofenona se utiliza también en acondicionadores de cabello, geles de ducha, incluso en el esmalte de uñas. Pero para encontrarlo, hay que tener muy buena vista.  Y lo que es más sorprendente, la benzofenona está presente incluso en el esmalte de uñas para niñas. Cuanto más pequeños son los niños, mayores serán los efectos de los disruptores endocrinos en su futuro, y en el de sus hijos, y eso resulta desolador. Y lo más desolador es que, a menudo, un esmalte de uñas lleva en su composición varios disruptores endocrinos. Algunos, además de benzofenona, contienen fostato de trifenilo, un compuesto que ayuda al esmalte a permanecer más tiempo, una mezcla explosiva.

Nos costó décadas descubrir los efectos nocivos del tabaco, el alcohol y el amianto, y hoy empezamos a describir todo lo que llevan estos productos. Pero ¿cuánto tiempo necesitarán las autoridades para informar a la gente y aplicar la regulación que garantice nuestra seguridad? ¿Estarán estos padres y sus futuros bebés protegidos algún día frente a estos disruptores endocrinos?

Alimentos con residuos de pesticidas alteradores hormonales 
Descarga el informe

Estos y otros datos ilustran el exhaustivo informe que acaba de la campaña Hogar sin tóxicos bajo el título Alimentos con residuos de pesticidas alteradores hormonales.

Una grave amenaza para la salud consentida por las autoridades. El documento es uno de los más completos elaborados hasta la fecha sobre este asunto. A lo largo de sus 259 páginas, resume lo que dicen innumerables informes científicos sobre cómo la población general está expuesta a estas sustancias a través de la alimentación, los efectos que pueden darse sobre la salud, o los graves fallos existentes en los sistemas oficiales de evaluación del riesgo, para finalmente proponer medidas que protejan de forma efectiva a la población.

El Tribunal de Justicia Europeo ha emitido un fallo sobre el tema por primera vez desde su creación y la Comisión Europea ha sido condenada por su inacción. Bruselas tendrá que tomar medidas para proteger a las futuras generaciones de esta amenaza invisible, pero muy real.

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