La publicidad hoy es un poderoso instrumento que puede contribuir a la construcción de los nuevos modelos y estandares sociales. Por ello resulta alarmante que ésta pretenda implantar unos estandares de belleza que no se corresponden con la realidad. Los estudios realizados sobre la mujer en la publicidad reflejan que su imagen aparece estereotipada en los roles tradicionales del hombre y la mujer, la idealización de la belleza femenina y la cosificación sexual de la mujer. Este vídeo es un lamentable ejemplo del ‘antes’ y el ‘después’ de una modelo tras pasar por una sesión de maquillaje y de Photoshop.

Hace unos meses el creativo y director de arte nacido en Alemania Daniel Soares intervino unas polémicas vallas de la cadena de ropa H&M en las que aparecía una modelo bronceada digitalmente hasta el borde de la negrura. Soares pegó reproducciones autoadhesivas literalmente idénticas al panel de herramientas de Photoshop para denunciar con ironía la sobreutilización del retoque. La valla quedaba convertida así en una pantalla con la interfaz del programa con una imagen siendo manipulada.

El uso de Photoshop ha sido el blanco de críticas de varias actrices, entre ellas Kate Winslet y Cate Blanchett, quiénes han reivindicado su derecho a salir en las revistas “tal y como son”. Kate Winslet ha asegurado en numerosas ocasiones que se siente muy cómoda con su cuerpo y que no soporta los abusos del Photoshop.

La obsesión por el culto del cuerpo es algo peligroso que aleja a las personas de la aceptación de su cuerpo, algo que es importante para la felicidad personal. Tal es el extremo del culto al cuerpo que  existen incluso concursos de belleza, como el Sparkle Baby, para niñas. Éste tiene lugar cada año en Australia y en él participan niñas menores de edad con el permiso de (y a menudo animadas por) sus padres. Al estilo de la película Little Miss Sunshine.

Vídeo Original


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