La psicología inversa consiste en influir en los demás para que respondan de la manera que tú quieres, pero expresándoles justamente lo contrario de lo que quieres. Muchos diréis que esto de la psicología inversa es una patraña, que no funciona, o que solo funciona con muy pocas personas. Y, efectivamente, esta forma de influir solo funciona con un número reducido de gente.

Las personas con las que funciona son, mayoritariamente, personas rebeldes y cabezotas a las que les cuesta seguir órdenes y normas. O lo que es lo mismo: personas con mucha reactancia”.

¿Qué es la reactancia? Pues es la activación motivacional que conduce a las personas a restablecer su libertad en cuanto sienten amenazadas ciertas libertades de conducta. Y ¿qué es eso de libertades de conducta? Pues es lo que consideramos que podemos hacer siempre que queramos. Cuando nos piden que hagamos algo que a lo mejor no entra en nuestros esquemas mentales, lo consideramos una amenaza para nosotros o algo que coarta nuestra manera normal de actuar, entonces nos volvemos reactivos o reactarios.

¿Recuerdas la última pataleta que tuviste de niño? Pues eso. Exactamente así te sientes cuando te vuelves reactario.

Y cuando sentimos que nos están avasallando más de lo normal, nosotros terminamos:

Deseando mucho más lo prohibido

Y eso siempre pasa. Lo prohibido siempre es más atractivo. Así que mientras más nos prohíben algo, con mejores ojos lo vemos.

Terminamos rebelándonos, desobedeciendo

Todo para proteger nuestra integridad y nuestra libertad. De hecho, hacemos todo lo contrario de lo que nos mandan.

Terminamos enfadándonos con quien nos manda

Algo muy lógico ya que es un agresor. Intenta invadir nuestro territorio. Al enemigo, ni agua.

Si cuando te piden que hagas algo que no entra en tus esquemas mentales, lo consideras una amenaza… entonces eres carne de cañón para la psicología inversa

Cómo usar la psicología inversa

En definitiva, la psicología inversa viene de perillas con cualquier duro de mollera, con gente excesivamente orgullosa, con los que están siempre a la defensiva… Y una vez descrito a los sujetos con los que se puede utilizar esta herramienta, aquí tenéis 6 consejos para buen uso de la psicología inversa.

1. Asegúrate de usarla con quien debes

Ya sabes con quién sirve. Gente rebelde que odian acatar órdenes, que se preocupan más por la lucha de poder que por hacer las cosas. Un ego sensible que a la primera de cambio nuble su juicio lógico y empiece a discutir sin razones.

2. Espera el momento oportuno

Funciona mejor con respuestas emocionales e inmediatas. Al fin y al cabo, la reactancia es una reacción emocional. Si se alarga, las discusiones se convierten en una lucha de ego. ¿Y qué es una guerra de egos? Una discusión cuyo tema principal se olvida y el único objetivo de la misma es ver quién tiene razón o quién es el que más aguanta discutiendo.

La psicología inversa es una herramienta muy utilizada en las discusiones de pareja (aunque no seamos consciente de ello)

3. Di lo contrario de lo que piensas, pero con el mismo tono

Si estás con un tono elevado, pues dilo así. A veces puedes hacerlo como dándole la razón al otro. Es una estrategia muy utilizada en discusiones de pareja, ya que la mayoría de las veces las discusiones no son más que peleas de egos.

4. Una vez dicho lo contrario, presiona más

Insiste en el mismo tono. Convence de que esa es tu verdadera intención, aunque no lo sea. Además, en ciertas ocasiones, dejarás a tu interlocutor un poco en duda de si realmente tiene la ventaja sobre la conversación o estás siendo irónico.

5. Ponlo en evidencia

Utiliza frases que hieran el ego. Una frase tan hiriente como “Tenemos que hablar”, “Contigo no, bicho”, “Con esas pintas aquí no entras” o “No tienes lo que hay que tener”  tiene efectos devastadores sobre la otra persona.

6. Sigue adelante

No hagas amenazas vacías. Cumple con lo prometido. Si en la discusión terminaste diciendo que no ibas a ningún lado, pues no vayas a ningún lado. Por eso es bueno que pienses antes en lo que dices, no vaya a ser que tú mismo te metas en un berenjenal sin quererlo (la cuestión es que sean los otros los que se meten en el berenjenal).

Si la otra persona está siendo verdaderamente cabezota, utiliza estos consejos para ganar la discusión

Otra manera de actuar, ya fuera de lista, es decir de una forma directa y firme lo contrario de lo que se desea. No siempre funciona a nivel personal, pero a nivel de masas… La publicidad se aprovecha muy bien de ello.

“Rómpase en caso de cabezota”

Y para finalizar, no podemos dejar de mencionar las contraindicaciones. La psicología inversa no es la forma más saludable de comunicarse, ya que, básicamente, estás aprovechándote de la rebeldía mal encauzada de alguien (y estimulándola). Utilízala sabiamente.

De hecho, NO hagas lo anterior con niños pequeños, solo reforzarás su mala conducta. No se debe enseñar a un niño a ir en contra de su palabra y usar la técnica hará precisamente eso. Además, los niños se acostumbran pronto y se convierten en especialistas más expertos que sus maestros.

A veces, especialmente con personas muy inteligentes o tercas, una psicología inversa muy obvia puede resultar totalmente contraproducente, porque se darán cuenta de lo que estás haciendo o no dejarán de concentrarse en su punto de vista.

Ten cuidado con quién utilizas esta técnica, ¡podrías empeorar las cosas!

Ante todo, la comunicación asertiva es siempre mejor que cualquier intento de influir sobre otras personas de esta manera. Aunque con algunas se haga imposible. Por eso, esta será una herramienta que dejaremos en el cristal de “rómpase en caso de cabezota”.


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