Imagina que hay un apagón en Madrid durante toda una semana, ¿qué pasaría?

Esta es la pregunta que se hacen más de 300 localidades de 50 países que quieren librarse de los combustibles fósiles. ¿Cómo organizarnos y vivir cuando el petróleo se acabe? No hay dudas, no podemos depender del petróleo indefinidamente; se acabará.

España está a la vanguardia de este movimiento: hablamos de las Ciudades en transición: una red de poblaciones que pretende ir suprimiendo el consumo de energías no renovables y apostar por una vida más local y ecológica. La idea es vivir acorde a los límites de recursos que impone nuestro planeta finito.

La transición de estos pueblos es una revolución silenciosa que se extiende por el mundo a medida que comprendemos que nuestra huella ecológica supera la capacidad de nuestro planeta de regenerarse y soportar nuestra contaminación. Este experimento social considera que la acción local puede cambiar el mundo. 

Fuente: http://www.eleconomista.es

Se trata de un movimiento que se ve muy influenciado por la famosa “vuelta al campo” o neorruralismo, un fenómeno de migración desde las áreas urbanas a las zonas rurales iniciado en la década de 1960 en Europa occidental y Norteamérica. Los jóvenes eligen volver al medio rural ya que lo ven como un entorno con posibilidades para vivir y desarrollar su actividad profesional. Esta vuelta se basa en ensalzar la vida sencilla, la sustentabilidad y el amor a la naturaleza en el medio rural.

Javier Zarzuela, maestro de 54 años, ayudó a fundar Zarzalejo en Transición y comenta que “había una inquietud grupal por el autoabastecimiento, los transportes y la producción propia”.

Afirma que “lo que tiene cualquier movimiento como este (el neorruralismo) es que el cambio personal se apoya en el colectivo […]. Hay que encontrar vías de producción energéticas de forma que no dependamos de las fósiles y hay que hacerse a la idea de que estas tienen los días contados […]. El planeta se está encargando de ponernos en nuestro sitio”.

Fuente: http://www.erural.com

El movimiento de Ciudades en transición (Transition Towns) empezó en 2006 de la mano de un inglés llamado Rob Hopkins. Hopkins se crió en Londres, pero pasó largas estancias en escuelas tibetanas de la India. Al volver a su país natal empezó a tener mayor conciencia del inevitable fin del petróleo y del peligro del calentamiento global. La crisis económica de 2007 y la brecha de injusticia social dieron el esbozo final a una teoría que se fundamenta en tres erres: resiliencia, relocalización y regeneración.

Las Ciudades en Transición se entrelazan con la permacultura: un sistema que cree en un diseño económico, agrícola y político acorde a las circunstancias que marca el ambiente, aprovechando los recursos al máximo y siendo lo más sustentable posible. Y, por otro lado, en el Decrecimiento, movimiento político y social que considera que no podemos seguir creciendo económicamente en un planeta de recursos finitos. Nuestro planeta nos impone un freno a nuestro consumo y a nuestra explotación irracional de recursos naturales.

Fuente: http://www.permacultura-es.org

El alcance de esta revolución se cifra en más de 50 países. Es algo local, de enfoque práctico, con el objetivo de vivir de forma más eficiente. Esto incluye monedas locales, bancos de tiempo, negocios pequeños… pero también el desarrollo de la soberanía alimentaria y energética, la autogestión, la sustentabilidad y la firme decisión de consumir menos. Básicamente, hablamos de elegir la simplicidad voluntaria como un estilo de vida más adaptable al mundo que nos toca vivir.

¡Vivan las buenas ideas para el cambio de paradigma!


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