Hoy os traemos un corto galardonado en el festival de cortometrajes de Egipto titulado El otro par y dirigido por Sarah Rozik. Se trata de una inspiradora historia basada en una lección relacionada con las memorias de Gandhi. En ella, se profundiza sobre la importancia de la generosidad y sobre el valor de los pequeños gestos. 

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”. —Mahatma Gandhi

En la historia sobre el tren y los zapatos de Gandhi relata como este iba de camino a tomar un tren con su amigo, pero se encontraron con un problema: no tenían dinero. Así que decidieron subirse a un tren de mercancías cuando este se pusiera en marcha. De repente, vieron como arrancaba el tren y empezaron a correr hacia él para poder subirse de un salto. Justo al saltar, a Gandhi se le cayó uno de sus zapatos, pero el tren ya iba demasiado rápido como para bajarse, coger el zapato y volverse a subir.Así que, Gandhi tiró el otro zapato. A su amigo, este hecho, le pareció sorprendente y le preguntó: ¿Por qué has hecho eso? A lo que Gandhi respondió: a mí, este zapato suelto no me sirve de nada, en cuanto lleguemos a destino tendré que hacerme con otro par. Además, a la persona que encuentre el zapato que se me cayó, ese zapato suelto no le servirá de nada. Así, al menos, alguien se encontrará con un par de zapatos y le serán de gran utilidad.

Un corto basado en esta idea que, sin duda, nos invita a reflexionar sobre esta sociedad tan egoísta y materialista en la que se nos enseña a crecer sin convivir.

No te pierdas el final:

Director: Sarah Rozik · GuionMohammed Maher · Reparto: Ali Rozik, Omar Rozik

No es sólo ficción: Michael Tomasello, autor de Por qué cooperamos, ha sido capaz de encontrar “respuestas de empatía y colaboración” en los niños a partir de los dos años.

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Contra la creencia acendrada del instinto posesivo, asegura que los niños son “sociables y cooperativos por naturaleza” y que son las “normas culturales” que aprenden a partir de los tres años las que les acaba volviendo egoístas.


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