¿Puede el budismo influir en la economía mundial?
E.F Schumacher: “No hay virtud en maximizar el consumo, necesitamos maximizar la satisfacción”

En un entorno social en el que la ostentación es sinónimo de éxito es difícil abstraerse de lo que el filósofo Alain de Botton denomina ‘la ansiedad por el estatus’. La mitad de los jóvenes norteamericanos están convencidos de que se harán ricos a lo largo de su vida, una fe que choca inexorablemente con la realidad: el 1% siempre estará formado por… el 1%, una elite boyante, acaparadora y egoísta.

¿Puede la economía empaparte del pensamiento budista y proponer algo distinto? Es la extraña premisa que se atrevió a lanzar por primera vez E. F. Schumacher en 1956 y que más adelante se publicó en su famoso libro de ensayos Lo pequeño es hermoso.

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En el libro, Schumacher culpa al pensamiento económico convencional de dejar de considerar la escala más apropiada para una actividad, combate las nociones de que “el crecimiento es bueno”, y de que “más grande es mejor”, y cuestiona qué tan apropiado es usar la producción en masa dentro de los países en desarrollo, promoviendo en lugar de eso una “producción de las masas”.

Schumacher fue uno de los primeros economistas en cuestionar qué tan correcto es emplear el Producto Nacional Bruto para medir el bienestar humano, enfatizando que el fin debería ser “la obtención de un máximo de bienestar con un mínimo de consumo”. En el epílogo subraya la necesidad de que la “filosofía del materialismo” quede después de ideales como la justicia, la armonía, la belleza y la salud.

Paul Piff, autor del estudio, comprobó con diversos test y juegos con dinero simulado que cuanta más riqueza acumulaban los jugadores más deshumanizado se volvía su comportamiento. “El dinero —concluye el psicólogo— hace a la gente más egoísta, más aislada, menos empática y menos ética”. Quizás por ello, repensar alternativas no está del todo mal. Estas serían las premisas que Schumacher resumía en la economía budista:

1) Dar a las personas la posibilidad de utilizar y desarrollar sus facultades.

2) Ayudarle a liberarse de su egocentrismo, uniéndolo a una comunidad a través de tareas comunes.

3) Producir sólo los productos y servicios necesarios para la vida. El consumo es un medio para el bienestar humano.

4) La libertad es más importante que las posesiones. Consumir más no equivale necesariamente a vivir en mejores condiciones.

5) El trabajo debe realizarse en condiciones dignas y libres.

6) Debemos buscar las pequeñas soluciones que llevan a resultados extraordinarios. Cuanto menor sea el esfuerzo en recursos para realizarlo, más beneficioso es para el ser humano.

7) La simplicidad es la mejor arma contra la violencia que genera el egoísmo posesivo.

9) Fabricar productos y materiales con obsolescencia programada es una barbaridad.

10) Un modelo que busca consumo óptimo gasta menos que un modelo que busca el consumo máximo.

11) La producción basada en lo local es la más responsable. Importar bienes de lugares lejanos solamente se puede justificar en casos excepcionales.

12) Una actitud respetuosa y no violenta hacia todos los seres vivos.

13) Una población que basa su vida económica en los combustibles no renovables es un parásito de la tierra. Se debe optar por energías renovables.

Pero lo más importante, ¿qué opinas tú?

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