¿Cómo el ruido rosa puede mejorar tu sueño y memoria?

El ruido rosa ayuda a conciliar un sueño más profundo y potencia la memoria

Un experimento llevado a cabo por neurólogos de la Northwestern University y publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience ha descubierto que el ruido rosa es mucho más eficaz para mejorar la calidad del sueño y la memoria que el ruido blanco. El ruido blanco es un sonido aleatorio pero constante que tiene la propiedad de enmascarar otros sonidos del medio, de manera que nos ayuda a dormir. El ruido blanco más conocido es el que produce el televisor cuando tiene esa “nieve” gris.

En el experimento participaron adultos mayores, quienes pasaron dos noches consecutivas en un laboratorio del sueño. Durante una noche, los participantes escucharon ruido rosa a través de los auriculares. Tanto antes de acostarse como al despertar, los investigadores evaluaron su memoria y la calidad del sueño.

Así descubrieron que el ruido rosa no solo contribuyó a que los participantes durmieran mejor y tuvieran un sueño más profundo, sino que quienes lo escucharon tenían mejor memoria que quienes participaron en el grupo de control. Estas personas lograban recordar un 26% más de pares de palabra en la prueba de memoria.

Sin embargo, no se trata del primer estudio que analiza los beneficios del ruido rosa. Investigadores de la Universidad de Pekín ya habían comprobado que la complejidad de las señales en el EEG disminuye cuando las personas se exponen al ruido rosa, lo cual muestra que las ondas cerebrales tienden a sincronizarse con ese sonido para alcanzar un nivel bajo. Estos neurocientíficos también apreciaron que las personas que dormían con ruido rosa mostraban una mejoría en la calidad del sueño, mostrando un patrón de onda cerebral más estable.

¿Qué es el ruido rosa?

El ruido rosa tiene menos amplitud para las altas frecuencias. Básicamente, el sonido decae según sube la frecuencia, ya que la densidad espectral es inversamente proporcional a la frecuencia. Su sonido es bastante similar al que escuchamos cuando sintonizamos la radio entre dos emisoras de FM, como una especie de soplido o el sonido de una cascada, puedes escucharlo aquí:

El ruido rosa tiene octavas más bajas que el ruido blanco y no es tan calmante. De hecho, puede llegar a ser un poco molesto cuando intentamos dormir. Sin embargo, el objetivo de este tipo de ruido no es ayudarnos a conciliar el sueño sino promover el sueño profundo caracterizado por la presencia de ondas cerebrales lentas, una de las formas más profundas de sueño y la que más se afecta con el paso de los años.

Los neurocientíficos apreciaron que cuando se reproducen pulsos en momentos concretos a lo largo del sueño profundo se propicia una mejora de la señal eléctrica, por lo que aumenta la sincronización neuronal. De hecho, los investigadores cronometraron el ruido rosa para que coincidiera con el momento en el que los participantes entraban en la fase de sueño de onda lenta. De esta manera, sonaba al mismo ritmo que sus ondas cerebrales, lo cual mejoró notablemente la calidad del sueño profundo.

La imagen del ruido rosa

¿Por qué el sueño profundo es tan importante para la memoria?

Este tipo de sueño se caracteriza por la presencia de ondas lentas, en la banda de frecuencia delta. Se piensa que esas oscilaciones lentas impulsan la reactivación de los rastros de memoria en el hipocampo, además de fortalecer las representaciones corticales y facilitar la sincronización de la red tálamo-cortical.

En otras palabras, el sueño de onda lenta es fundamental para la consolidación de la memoria pues permite incorporar las cosas nuevas que aprendimos a lo largo del día y lograr que estas encuentren su lugar en el almacén de nuestros recuerdos. De hecho, cuando se suprimen las ondas lentas del sueño, el proceso de codificación de la memoria se afecta.

¿Puedes utilizar el ruido rosa en casa?

Aún no. Para que el ruido rosa sea eficaz y produzca una mejoría en la calidad del sueño y potencie la memoria es necesario acoplar su ritmo con las ondas cerebrales. Sin embargo, los neurocientíficos creen que muy pronto llegará un dispositivo que nos permita hacerlo. Aún así, existen personas que lo usan para estudiar y dormir y han reportado buenos resultados.

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