¿Qué dirían las etiquetas si contasen la verdad?

Parte de la culpa de nuestra mala alimentación es la falta de información y una de las grandes batallas del activismo alimenticio es conseguir un etiquetado más explícito. Es complicado saber qué hay detrás de tanto código, pero incluso cuando usan palabras que todos conocemos parece que nos engañan aún más.

Para evitar eso, cada día salen más iniciativas de activismo ciudadano que vienen de personas cada vez más concienciadas. Por ejemplo, ¿qué pasaría si la etiqueta de información mostrará exactamente la proporción de cada ingrediente por separado? Estas imágenes nos ayudará a entenderlo:

Dicen que antes de firmar un contrato hay que leer la letra pequeña, pero quizás esta regla debería extenderse también a los supermercados. Desde la campaña ¿Sabemos lo que comemos?, promovida por la organización de consumidores OCU, cada día llegan más denuncias y más blogs nos ayudan a informarnos mejor de qué nos intentan vender. Es decir, cómo nos toman el pelo en el etiquetado y las descripciones de los alimentos haciéndonos creer que estamos comprando algo que en realidad no es o cuándo le atribuyen propiedades que realmente no tienen.

Hay muchos países que se han sumado gracias a propuestas de blogueros especialistas como Mi Dieta Cojea que alentan a sus seguidores a recoger propuestas críticas a través del hashtags #etiquetareal donde se pueden denunciar públicamente la confusa información que recibimos los consumidores sobre los productos. ¿Qué comemos realmente? ¿Podemos alimentarnos con estos alimentos?

Estos son algunos de los ejemplos recogidos por los principales blogs que se han hecho eco de la noticia:

6% de cacao y 7% de avellanas

¿Un producto con un 28% de azúcar está indicado para los más pequeños? Dejar de tomar azúcar es casi imposible. No solo por la gran adicción que provoca y a la que nos hemos visto sometidos desde pequeños sin que nos advirtieran (ni advirtieran a nuestros padres) de sus consecuencias, sino porque la llevan casi todos los alimentos procesados que conoces.

Como ves,  hay alimentos que damos normalmente a nuestros hijos pero son muy perjudiciales tanto para su salud física como mental. Es importante que prestes atención a cualquier conexión entre el estado de ánimo de tu hijo y ciertos alimentos. Algunos padres encuentran que, aunque el azúcar puede dar a su hijo energía momentánea, también puede ocasionar cambios bruscos de humor y conducta agresiva.

0,9% de quinoa

Es uno de los trucos más usados. Incluir un porcentaje mínimo de los llamados «superalimentos» como la quinoa para hacer creer que un alimento es sano.

0,5% de bogavante

1,2% de champiñones

0,1% de avena

4% de almendras

¿Por qué seguimos permitiendo que nos engañen?

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