Un nuevo hito en la historia de los trasplantes se ha producido en Estados Unidos: una mujer se sometió a un estudio clínico y, tras recibir un trasplante de útero, ha conseguido quedarse embarazada. ¡Dio a luz el pasado mes de noviembre!

La paciente nació sin órgano reproductor, por lo que no dudó en sumarse a un estudio clínico que tras un año y medio le otorgó la posibilidad de recibir el trasplante de útero proveniente de una donante viva. La medicina estadounidense y mundial están de enhorabuena por el éxito llevado a cabo por el centro médico de la Universidad Baylor en Dallas.

Los profesionales del centro médico de la Universidad Baylor (Dallas, Estados Unidos) han conseguido trasplantar un útero a una mujer que nació sin él

Esto supone un nuevo paso para resolver los casos de infertilidad absoluta por un problema uterino, pero lo que más destacan los miembros del equipo médico es la esperanza y el amor que ha podido sentir esta madre a la que hace muchos años le dijeron que nunca podría llevar en el vientre a su propio bebé.

La familia ha querido mantenerse en el anonimato para proteger su privacidad, pero lo que sí conocemos es el nombre de la donante del útero, Taylor Siler, una enfermera de Dallas que tiene dos hijos. Siler se prestó a formar parte de este estudio para poder darle la oportunidad de dar a luz a otra mujer.

En el estudio participaron 8 mujeres de las cuales solo una consiguió quedarse embarazada. El ensayo clínico buscaba estudiar nuevas opciones de tratamiento para la infertilidad absoluta en mujeres que nacieron sin útero, lo perdieron o tienen uno que ya no funciona.Pero el caso de esta madre no es el único en el mundo.

El estudio buscaba encontrar una solución a la infertilidad absoluta

A pesar de lo sorprendente de esta noticia, el primer bebé nacido de un útero trasplantado nació en la Universidad de Gotemburgo en Suecia en el año 2014. En este caso se trató de una mujer de 36 años que fue madre gracias al trasplante de útero proveniente de una donante de 61 años. Este hospital se ha convertido en todo un referente en estos procesos y ya han nacido ocho bebés de madres que han recibido trasplantes uterinos.

Un proceso de mucho riesgo para donantes y receptoras que no ha hecho más que empezar; por ello aún no se ha consolidado en Estados Unidos. Las receptoras del órgano se enfrentan a una dura cirugía y a muchos medicamentos para evitar el rechazo del órgano donado. A diferencia de otros pacientes trasplantados, no necesitan de este órgano para seguir viviendo sino que se trata de una decisión personal. Si el embarazo sale a delante, se considera de alto riesgo y su parto se programa por cesárea para evitar poner demasiada tensión en el útero trasplantado.

Por otro lado, las donantes se someten a una cirugía de más de cinco horas en la que se les quita grandes cantidades de tejido para extraer el útero. Se trata de una cirugía muy parecida a la del trasplante de hígado.

¡Un aplauso para los avances médicos!

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