La preocupación por la contaminación es un tema que está en la mesa de cualquier gobierno. La sociedad se preocupa y, por ello, los líderes políticos también deberían.

En la actualidad existen más de 130 ciudades europeas (como Madrid y Barcelona) que tienen un nivel de polución en el aire superior a los límites establecidos. Las cifras cobran un cariz diferente cuando ponemos sobre la mesa las 400.000 muertes al año que provoca esta contaminación. En una carta enviada a la Comisión Europea informan de la intención de iniciar un proyecto piloto de transporte público gratuito en cinco ciudades: Essen, Bonn, Mannheim, Reutlingen y Herrenberg.

La UE se toma muy en serio la contaminación

Hay nueve países a los que la Comisión Europea ha obligado a establecer medidas para combatir la contaminación medioambiental de sus territorios. Así sucede con España, Italia, Francia y Alemania.

Los alemanes han tomado una decisión pionera que podría sentar precedentes para una gran revolución: el transporte público gratuito llegará a las ciudades germanas. Con esta medida pretenden hacer frente a la contaminación del aire de las principales ciudades del país e intentar parar la multa que les ha impuesto la Unión Europea.

Proyecto piloto de transporte gratuito en Alemania

El reto compartido junto a otras ciudades europeas es reducir la circulación en el centro de las ciudades, restringir el volumen de taxis o fomentar el uso de vehículos compartidos son otras de las medidas integradas en el plan enviado por Alemania a la Comisión Europea.

El proyecto piloto se pondrá en marcha antes de que termine el 2018 y las ciudades elegidas son  Mannheim, Essen, Bonn, Herrenberg y Reutlingen.

El transporte público gratuito llega a Alemania para combatir la contaminación del aire

¿Qué desventajas puede tener el transporte público gratuito?

En Alemania, es la Asociación de Empresas Municipales (VKU) la encargada de gestionar el transporte público, ha acogido con agrado la idea, aunque también con escepticismo por si es posible hacer sostenible el coste.

La Asociación Alemana de Ciudades y Municipios también ha reaccionado con cautela pero debe entenderse como un proyecto a largo plazo para crear un futuro mejor.

La principal desventaja parece relacionada por tanto, con la inversión económica directa (aunque haya un ahorro económico en aspectos como la salud y el medio ambiente). Se dejarían de ingresar la recaudación obtenida por el transporte público (que asciende a 830 millones sólo en Hamburgo) y puede suponer un duro golpe a la economía alemana hasta que pueda recuperarse dicha cifra.

Si todo sale bien, el número de ciudades con transporte público gratuito se irá ampliando sucesivamente hasta llegar a las principales urbes, como Múnich, Hannover, Colonia o Berlín.

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