Hoy os presentamos uno de esos sencillos cortos que son capaces de cambiarte por dentro, aunque solo sea un pequeño rincón de tu ser. El vídeo se trata de una animación budista que sirvió de tesis para Kaukab Basheer. Lo más sorprendente es que le dieron tan solo dos semestres para trabajar en el proyecto y la animación la realizó primero de manera tradicional tradicional. Los diseños fueron creados a partir de medios mixtos y los cuadros animados fueron escaneados y coloreados en Photoshop.

De esta forma, Basheer creo este precioso corto llamado Dechen que fue revolucionando las redes sociales hasta llegar a estrenarse en el 23 Dusty Film & Animation Festival de la Escuela de Artes Visuales y Teatro de Nueva York. Allí consiguió el premio Dusty Award a la mejor animación tradicional y hoy queremos compartirlo con vosotros:

Dechen se inspira en una experiencia personal, en la que el autor quiso adoptar un gato de una colonia y proporcionarle un hogar y un nuevo entorno.

Basheer es un animador 2D que ha trabajado en la creación de contenido tradicionalmente animado para las principales cadenas de televisión de la India. Sus trabajos denotan el amor por el dibujo y, en ellos, reina el color, las aspiraciones personales, las relaciones y la diversidad de la vida.

En la historia, Dechen es un monje budista tibetano en formación y, un día, aflora su gran pasión por la jardinería. Una noche tormentosa rescata una flor y la lleva al interior del templo. Sin embargo, a pesar de su total dedicación y cuidado, la flor inexplicablemente comienza a deteriorarse y el niño lucha por aceptar la situación.

Al final, Angmo, el monje jefe, se ve obligado a intervenir y rescatar a su pupilo Dechen de sí mismo. Dechen encuentra la paz cuando entiende cómo salvar verdaderamente a su flor moribunda, eliminando la necesidad de poseer y controlar.

El joven monje budista Dechen encuentra la paz cuando entiende cómo salvar verdaderamente a su flor moribunda, eliminando la necesidad de poseer y controlar

Vivimos en un mundo en el que tenemos manuales para todo y planificamos cada minuto de nuestro día, dejando de lado nuestra forma de sentir, crear y pensar. Todo está encasillado, todo tiene una etiqueta. Todo tiene un juicio y un prejuicio. Este corto budista nos enseña que dejar el curso natural de las cosas y no interferir en todo nos hará crecer y evolucionar.

El gran fracaso del control es que pensamos que lo tenemos cuando, en realidad solo estamos obstaculizando la vida, la felicidad y los sentimientos

Para que nuestros proyectos salgan adelante tenemos que liberarnos del control, probar cosas nuevas, aprender a equivocarnos y, sobre todo, fluir en armonía con lo que nos rodea. Ser y dejar ser. En el trabajo, como en la vida, necesitamos deshacernos de las cadenas que nos atan y también con las que atamos a otros. En el corto es una flor, pero podría ser una persona, como nuestra pareja o un hijo.

Si buscas tenerlo todo bajo control vas a restar opciones a la serendipia y, en definitiva, a la esencia misma de la vida.


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