Este vídeo te explica por qué en caso de violación no debes ir inmediatamente a la policía

Más de un millar de mujeres son violadas cada año en España y, según cifras de ONU Mujeres, 120 millones de niñas en todo el mundo han sufrido el coito forzado u otro tipo de violación en algún momento de sus vidas.

En cualquier caso, las cifras oficiales del Ministerio del Interior son una ínfima parte de la realidad: solo 1 de cada 6 violaciones se denuncia. 

Recordemos que la violencia sexual es una forma de violencia machista que, por desgracia, nos deja cifras escalofriantes de feminicidio en todo el mundo.

“Cada día mueren, en promedio, al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer”.

Por supuesto, lo primordial es la prevención de la violación. Pero no la prevención enfocada a las mujeres (“no vistas así”, “no pases por ahí”, “no salgas a esas horas”, etc.), sino en los hombres. La educación, como siempre, es fundamental.

La presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, apela a esta necesidad: “hasta ahora, en lugar de reivindicar y demandar socialmente que sean educados en que deben respetar a sus compañeras, en que no deben violar, se ha hecho lo contrario: enseñar a las chicas a defenderse, a que no vayan por determinados lugares a determinadas horas y, en definitiva, a limitar su libertad y su movimiento para que los hombres campen a sus anchas y abusen de las que se encuentren”.

Recuperarse de una violación es muy difícil, pero posible. Las supervivientes tienen secuelas físicas y psíquicas muy duras que deben ser tratadas por profesionales.

John Grisham, el escritor y abogado estadounidenses define las secuelas de una violación así: “En los asesinatos, la víctima ha desaparecido y no tiene que enfrentarse a lo sucedido. Los parientes deben hacerlo, pero no la víctima. Pero la violación es mucho peor. La víctima dispone de toda una vida para digerirla, intentar comprenderla, formularse preguntas y, lo peor del caso, saber que el violador sigue vivo y que algún día puede fugarse o ser puesto en libertad. Todas las horas de todos los días, la víctima piensa en la violación y se formula un sinfín de preguntas. La revive paso a paso, minuto a minuto, y duele siempre como la primera vez. Tal vez el peor de todos los crímenes sea la monstruosa violación de una menor. Cuando le ocurre a una mujer adulta, tiene una buena idea del porqué de lo sucedido. Un animal lleno de odio, ira y violencia. ¿Pero una niña? ¿Una niña de diez años? Pónganse en el lugar de los padres. Intenten explicarle a su hija por qué la han violado. Intenten explicarle por qué no podrá tener hijos”.

Recuerda que estos consejos no son únicamente para ti, sino para cualquier persona cercana a la que puedas ayudar. Está en nuestras manos.

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