Actualizado el martes, 14 abril, 2026
Es esencial la responsabilidad de gobernantes y sociedad civil en la lucha contra la propagación del coronavirus, el apoyo a la ciencia y los servicios de salud… para que dentro de unos años, este proyecto fotográfico no se repita con las muertes de la terrible pandemia internacional que estamos sufriendo.

En el año 2010 tuve la oportunidad de asistir a una exposición fotográfica en Buenos Aires que me causó una gran perturbación. Su título ya era revelador de lo que el asistente no podría encontrar en las instantáneas.
Bajo el nombre de «Ausencias» el fotógrafo argentino Gustavo Germano ha dedicado una obra en homenaje a la gente que desapareció en Argentina y Brasil durante la dictadura militar.
Reconstruyó fotografías de los álbumes de 25 familias mucho tiempo después de haber sido realizadas, exactamente en los mismos lugares en los que fueron tomadas.















Bajo el nombre de «Desaparecidos» se conoce a las personas que fueron víctimas del crimen de desaparición forzada durante el gobierno militar de la Argentina autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) y que se estima en unas 30.000 personas detenidas-desaparecidas y asesinadas en ese mismo período.
Los gobiernos militares del período de 1976 a 1983 impulsaron la persecución, el secuestro, la tortura y el asesinato de manera secreta y sistematizada de personas por motivos políticos y religiosos en el marco de lo que se conoce como el Terrorismo de Estado en Argentina.
La Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, firmada en 1994, lo considera como un delito de lesa humanidad imprescriptible y lo define del siguiente modo:
Se considera desaparición forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes.
Ausencias, de Gustavo Germano: el proyecto fotográfico que hizo visible la ausencia de los desaparecidos en Argentina
Hay obras que no necesitan mostrar la violencia de forma explícita para dejar una huella profunda. Ausencias, de Gustavo Germano, es una de ellas. Su fuerza no nace del exceso visual ni de la espectacularización del dolor, sino de una decisión mucho más difícil y mucho más precisa: volver a mirar una escena familiar corriente para mostrar que, décadas después, alguien falta. En la serie Ausencias Argentina (2006), Germano trabaja con personas detenidas-desaparecidas y asesinadas por la dictadura cívico-militar argentina entre 1976 y 1983. La obra parte de fotos de álbumes familiares y reconstruye esas escenas más de treinta años después en los mismos lugares, con la ausencia convertida en el centro de la imagen.
Eso explica por qué Ausencias sigue conmoviendo tanto tiempo después. No es una obra sobre cifras ni sobre abstracciones. Es una obra sobre cuerpos, familias, amistades, espacios cotidianos y vidas interrumpidas. Según la guía del Museo de la Memoria, el proyecto muestra 14 casos que ponen rostro a quienes ya no están: trabajadores, militantes barriales, estudiantes, obreros, profesionales y familias enteras, víctimas del plan sistemático de represión forzada de personas instaurado por la dictadura militar en Argentina.
Qué es Ausencias y por qué impacta tanto
Cada caso de Ausencias está representado por dos fotografías. La primera procede de un álbum familiar: una imagen previa al horror, tomada sin intención artística especial, en medio de una comida, unas vacaciones, una reunión o un momento cualquiera de la vida. La segunda fue realizada por Gustavo Germano más de treinta años después en el mismo lugar, con familiares o amigos de la persona desaparecida ocupando de nuevo la escena. La persona que falta no aparece, pero su ausencia domina toda la composición. El Museo de la Memoria lo resume de una manera especialmente clara: las imágenes recientes dan cuenta de una “ausencia presente”.
Lo más duro de Ausencias es precisamente esa sencillez. No hace falta explicar demasiado al espectador para que comprenda lo que está viendo. Basta observar las dos imágenes juntas. Entre una y otra no solo ha pasado el tiempo: ha irrumpido la violencia del Estado, ha quedado suspendido un duelo, se ha roto una continuidad familiar. Lo que el proyecto consigue mostrar no es únicamente a quien ya no está, sino todo lo que esa desaparición reorganizó en la vida de los demás.
Gustavo Germano y la historia personal que atraviesa la obra
La profundidad de Ausencias también se entiende mejor cuando se conoce la historia de su autor. Gustavo Germano nació en 1964 en Chajarí, Entre Ríos. Es hermano de Eduardo Raúl Germano, secuestrado el 17 de diciembre de 1976 en Rosario por la dictadura argentina. Sus restos fueron identificados en 2014 por el Equipo Argentino de Antropología Forense. En la biografía oficial del fotógrafo se explica además que Germano empezó en la fotografía en 1986, trabajó como fotoperiodista y editor gráfico, y que a comienzos de 2001 se trasladó a Barcelona, donde continuó desarrollando proyectos de memoria social y ciudadana.
Este dato no convierte automáticamente la obra en un relato íntimo o privado. Más bien explica su densidad ética. Germano no mira la desaparición forzada desde fuera. La conoce desde dentro de la historia familiar, desde la fractura concreta que deja una persona arrancada de la vida común. Pero Ausencias no se encierra en esa experiencia individual. Logra algo mucho más difícil: convertir una herida personal en una forma de memoria colectiva que cualquier espectador puede comprender.
Cómo nació Ausencias
La primera serie de Ausencias fue realizada entre enero de 2006 y octubre de 2007. La biografía de Germano la sitúa como un proyecto centrado en las víctimas de la desaparición forzada durante la dictadura argentina de 1976 a 1983. El sitio oficial del fotógrafo identifica esa primera etapa como Ausencias Argentina (2006), que después se convertiría en una referencia central dentro de su trayectoria.
No se trata de una obra improvisada. Rehacer una fotografía familiar décadas después exige localizar la imagen original, identificar el lugar exacto, reunir a las personas que siguen vivas y reconstruir una escena marcada por el paso del tiempo y por la violencia política. Esa dificultad forma parte del sentido de la obra. Nada en Ausencias está planteado para embellecer el sufrimiento. Al contrario: la reconstrucción insiste en el vacío, en lo que no puede repararse y en lo que ninguna imagen puede devolver.
La ausencia como lenguaje visual
El gran hallazgo de Gustavo Germano fue comprender que la desaparición forzada podía mostrarse sin recurrir a las imágenes más obvias del horror. En lugar de centros clandestinos, archivos judiciales o fotografías de represión, elige cocinas, patios, calles, estudios fotográficos, vacaciones y escenas de amistad. El crimen aparece entonces en el lugar menos esperado: en el espacio íntimo. Y precisamente por eso golpea más.
En Ausencias, el vacío no es un recurso decorativo ni una metáfora abstracta. Es una prueba visual. La silla que nadie ocupa, la separación entre cuerpos, la composición incompleta, el envejecimiento de quienes quedaron y la permanencia del lugar revelan que el tiempo siguió su curso para unos, pero fue brutalmente interrumpido para otros. La obra transforma así la ausencia en evidencia. No pretende cerrar nada. No ofrece consuelo fácil. Lo que hace es impedir que el espectador olvide que aquello que falta fue arrancado por la fuerza.
Eduardo Germano: una ausencia dentro de la historia de la obra
Uno de los casos más conocidos y más dolorosos del proyecto es el de Eduardo Raúl Germano, hermano del fotógrafo. En la página de biografías de Ausencias Argentina (2006) se indica que Eduardo tenía 18 años cuando fue secuestrado en Rosario el 17 de diciembre de 1976. Sus restos fueron identificados en junio de 2014. La familia sigue reclamando justicia. Esa biografía también recuerda una de las pocas fotos que conservan los Germano juntos: una imagen tomada en un estudio fotográfico cerca de la frontera con Uruguay, cuando la familia iba de vacaciones.
Ese detalle ayuda a entender la lógica profunda de Ausencias. No se trabaja con imágenes heroicas ni con retratos oficiales. Se trabaja con fotos corrientes, a veces casi insignificantes en apariencia, precisamente porque ahí reside su fuerza. Son imágenes de vida. Y cuando la obra vuelve a ellas desde el presente, lo que aparece con toda crudeza es el tamaño de la pérdida.
Una obra argentina con resonancia latinoamericana
Aunque la serie argentina es la más conocida, Ausencias no quedó limitada a ese primer marco. La web oficial de Gustavo Germano recoge también Ausencias Brasil (2012), Ausencias Colombia (2015) y Ausencias Uruguay (2017). Esa expansión convierte el proyecto en algo más que una obra sobre un episodio nacional: lo sitúa dentro de una memoria latinoamericana más amplia sobre desaparición forzada, violencia estatal y luchas por verdad y justicia.
La recepción internacional de la obra también da cuenta de su relevancia. Según la página oficial de exposiciones de Germano, sus proyectos de memoria social y ciudadana se han mostrado más de 100 veces en museos, memoriales, centros culturales, bibliotecas y antiguos centros clandestinos de detención de 18 países. Esa circulación confirma que Ausencias no es solo una serie fotográfica potente, sino una herramienta duradera de memoria pública.
Por qué Ausencias sigue siendo una obra necesaria
Ausencias sigue siendo necesaria porque no habla solo del pasado. Habla de cómo el pasado permanece. La desaparición forzada no termina el día del secuestro. Continúa en la incertidumbre, en la falta de justicia, en la imposibilidad del duelo completo y en la vida cotidiana de quienes siguen allí. La obra de Germano consigue que esa continuidad resulte visible sin subrayados innecesarios. Su fuerza está en la sobriedad.
También sigue siendo necesaria porque devuelve escala humana a una historia que a veces corre el riesgo de quedar reducida a categorías generales. Frente al lenguaje burocrático o estadístico, Ausencias devuelve nombres, cuerpos, vínculos y escenas concretas. Hace visible que cada desaparecido no fue solo una víctima de la dictadura, sino una persona con una familia, una edad, una historia, una vida en curso. Y hace visible, además, que la violencia política destruye también la trama mínima de lo cotidiano.
En ese sentido, Ausencias, de Gustavo Germano, no es importante solo porque trate un tema importante. Es importante porque encontró una forma justa de mirarlo. Una forma sobria, precisa y profundamente humana. Allí reside buena parte de su permanencia. No necesita exagerar nada. Le basta con repetir una escena y dejar que el vacío hable.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Ausencias, de Gustavo Germano?
Es un proyecto fotográfico y expositivo que reconstruye fotos familiares décadas después para hacer visible la ausencia de personas detenidas-desaparecidas y asesinadas por la dictadura cívico-militar argentina entre 1976 y 1983.
¿Cuántos casos muestra Ausencias en Argentina?
La serie argentina muestra 14 casos.
¿Quién es Gustavo Germano?
Es un fotógrafo argentino nacido en 1964 en Chajarí, Entre Ríos. Fue fotoperiodista y editor gráfico, reside en Barcelona desde 2001 y ha desarrollado varios proyectos de memoria social y ciudadana.
¿Qué relación tiene Gustavo Germano con el tema?
Es hermano de Eduardo Raúl Germano, secuestrado en 1976 durante la dictadura argentina; sus restos fueron identificados en 2014.
¿En qué otros países desarrolló Germano la serie Ausencias?
Además de Argentina, la desarrolló en Brasil, Colombia y Uruguay.

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.