¿Recuerdas en qué asignatura del colegio te enseñaron a mejorar tu empatía? ¿O de qué manera los profesores de secundaria fomentaron tus habilidades de cooperación, negociación o asertividad? ¿Aprendiste dentro del aula alguna lección memorable a través del juego?

Probablemente, la respuesta a estas cuestiones sea un significativo silencio. Y es que, pese a que en los últimos años se han puesto de moda conceptos como gamificación (el uso de mecanismos propios del juego dentro del proceso educativo) o edutainment (la elaboración de contenidos diseñados para entretener y jugar al mismo tiempo), todavía existen importantes vacíos y un gran desconocimiento a la hora de aprovechar las oportunidades formativas que las herramientas lúdicas nos ofrecen, así como la excelente excusa que determinados tipos de juego propician para aprender a trabajar en equipo.

Así lo sostiene Aleksandra Zemke, fundadora de la asociación sin ánimo de lucro Smilemundo, que se dedica a desarrollar herramientas y experiencias creativas para los ámbitos de la educación y la sensibilización:

“A partir de determinadas edades, encontramos una doble carencia en los sistemas educativos de muchos lugares de Europa: por un lado, hay una falta de refuerzo del trabajo en grupo y de los valores de la cooperación; por el otro, existe una ausencia casi absoluta del componente lúdico”, opina.

Aleksandra Zemke, fundadora de la asociación sin ánimo de lucro Smilemundo

Aleksandra Zemke, fundadora de la asociación sin ánimo de lucro Smilemundo. Foto: Smile Mundo

El equipo de Smilemundo, formado por jóvenes españoles y polacos, en colaboración con un nutrido e internacional grupo de voluntarios, decidió hace dos años crear un juego de rol a través del cual los participantes pudieran mejorar habilidades de comunicación interpersonal, a la vez que entraban en contacto con las problemáticas de la cooperación y el desarrollo. El resultado es SmileUrbo, una innovadora propuesta que ha sido una de las ganadoras de la última edición del World Summit Youth Award (WSYA), a la que se presentaron 1.900 proyectos de más de 140 países miembros de la ONU y la Unesco. Este prestigioso evento premia iniciativas que promueven los Objetivos de Desarrollo del Milenio, establecidos en el año 2000 para luchar contra la pobreza, el hambre y las enfermedades, las desigualdades, la falta de educación y la degradación ambiental.

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SmileUrbo, una de las propuestas ganadoras de la última edición del World Summit Youth Award. Foto: Smile Mundo

Aprendiendo a través de la experiencia

SmileUrbo combina los mecanismos clásicos del juego de rol con un entorno online que añade profundidad y complejidad al desarrollo de la partida. A partir de un escenario simulado, los jugadores deben adoptar roles activos como miembros de la comunidad y resolver un conjunto de problemáticas que afectan a diferentes áreas (medio ambiente, economía, salud, educación, etc.). “Imagina que eres un agricultor, un director de escuela o un propietario de mercado en una pequeña comunidad rural que atraviesa tiempos difíciles: alto desempleo, mortalidad infantil, contaminación del agua…  Un día aparece un inversor y propone comprar una porción de tierra para construir un hotel”, nos relata el equipo de SmileUrbo.

Llegados a este punto, los participantes se ven abocados a un debate contra-reloj, con el objetivo de alcanzar el máximo consenso por el bienestar futuro del pueblo. “El juego quiere fomentar la idea de que cada individuo ostenta un papel relevante dentro de su grupo y de que únicamente con el diálogo y la colaboración se podrá avanzar hacia el bien común”, explica Zemke, quien además de socióloga es experta en resolución de conflictos y desarrollo sostenible. “Está demostrado que los juegos crean unas bases sólidas para el aprendizaje, mejorando habilidades personales y sociales como la comunicación, la participación o la capacidad de interacción social”, asegura.

La historia de SmileUrbo está basada en el caso real de una población de 2.400 habitantes situada a unos 300 kilómetros de Varsovia (Polonia). Rodeada de bosques y lagos, esta pintoresca comunidad hace frente desde hace décadas a problemas económicos, derivados de una elevada tasa de paro y del constante goteo de jóvenes que emigran a las ciudades de los alrededores en busca de un futuro mejor.

“El juego está inspirado en este pueblo polaco, pero es extrapolable a cualquier lugar del mundo. Hemos querido darle un carácter universal, para que englobe a todas aquellas poblaciones en las cuales, junto a factores económicos y sociales estructurales, existen una serie de conflictos internos que no permiten que la comunidad avance y se desarrolle en positivo”.

Materiales durante la sesión del juego. Foto: Smile mundo

Materiales durante la sesión del juego. Foto: Smile mundo

SmileUrbo se encuentra a disposición de educadores, organizaciones del tercer sector, ayuntamientos y empresas que deseen formar a sus equipos mediante una herramienta creativa, divertida y colaborativa.

Sesiones de debate durante el juego. Foto: Smile mundo

Sesiones de debate durante el juego. Foto: Smile mundo

Este es un artículo invitado realizado por la organización Smile Mundo.