Esta zona de Nueva York se está convirtiendo en un "pueblo fantasma", ¿sabes por qué?

El futuro de las tiendas minoristas está entre la espada y la pared. Es fácil reconocerlo, solo hace falta caminar por una de las avenidas más famosas de Nueva York y del mundo, Broadway: entre la calle 48 a la 57 solo encontrarás una tienda de minoristas, que se dedica a vender drones. Desde el bullicioso Time Warner Center a los nuevos grandes almacenes Nordstrom, se encuentra un páramo de compras donde solo es posible encontrar bancos, restaurantes, locales de comida rápida, teatros, una tienda de vitaminas y algunas tiendas de souvenirs.

Pero, ¿por qué no hay más tiendas? ¿Es por falta de locales? La respuesta es un no rotundo: hay montones de espacios vacíos cubiertos con carteles que anuncian “una oportunidad de alquiler en esta excelente esquina”.  Lo que está ocurriendo sigue siendo parte de la crisis que está arruinando al resto de Manhattan.

El vídeo fue filmado en 1911 y muestra la vida cotidiana en la ciudad de Nueva York hace 100 años.

La crisis que azota La gran manzana

Los grandes inversores de esta ciudad no encuentran motivos para preocuparse. Para ellos tan solo se trata de una situación “de transición” que se corregirá con el tiempo. Varias encuestas realizadas por empresas inmobiliarias y minoristas también quieren quitarle peso al asunto alegando que tan solo el 10% de Manhattan está vacante.

Pero la realidad es otra. El comercio al por menor se está reduciendo tan rápidamente y en una escala tan amplia que va a requerir grandes cambios en la forma en que planificamos nuestros nuevos edificios y nuestras ciudades, aunque nadie quiere admitirlo. Una de las cadenas más famosas del mundo, H&M, también ha sentido la crisis, tal como anunció el pasado mes The New York Times, donde reconocían tener 4,3 mil millones de dólares en mercancía sin vender,

Cualquiera pensaría que Nueva York es la ciudad más comercial del mundo, pero ¿qué está pasando con el pequeño comercio?

¿Qué está pasando? ¿Quién está detrás de esta crisis?

Puede que el sistema, o puede que la gente, ya no quiera comprar en tiendas, en el pequeño comercio de toda la vida. La tendencia a comprar desde casa o desde un smartphone va en aumento. Todo está al alcance de un click, sin tener que esperar largas colas donde los vendedores lentos tardan 15 minutos en atenderte.

Muchas tiendas están cerrando y no es solo algo de Nueva York, ¿qué está pasando?

Empresas como Amazon han conseguido que sea más fácil devolver productos que no cumplen con las expectativa online que si los compramos en tiendas. Estamos en la era de la velocidad: el poco tiempo que tenemos queremos exprimirlo al máximo y no perderlo en largas colas para pagar. Además, los escaparates están llenos de productos de moda elegidos por compradores demasiado jóvenes que tienen más en cuenta la tendencia actual de Instagram que las necesidades de los clientes.

Quizás los negocios tal y como los conocemos desaparezcan y las calles queden a oscuras sin esos escaparates relucientes. Ir de acera en acera visitando tiendas se convertirá en una cosa del pasado, excepto en ciertos lugares.

El poder de los servicios de compra en línea

Tanto Amazon como otras empresas de compras online representan el 9,1% de todas las ventas minoristas en los Estados Unidos, una cifra que va en aumento desde 2011 (cuando tan solo representaba el 5,1%). ¿Alguien duda de que esta cifra seguirá en aumento?

La forma de comprar está cambiando

La crisis de locales vacíos en Nueva York se debe a los mismos factores que aniquilaron centros comerciales y cadenas de tiendas en Estados Unidos: el aumento de las compras en línea, las adquisiciones de capital privado que cargaron a los minoristas con demasiada deuda y los gustos cambiantes de los compradores.

¿Tiene solución?

Algunos empresarios achacan esta crisis a las nuevas generaciones. Según ellos, los milenials no visitan las tiendas de ropa deportiva y no les atrae el mundo de los electrodomésticos. Sus lugares están ocupados por elegantes cafeterías, restaurantes “rápidos casuales” que sirven las mismas ensaladas verdes y la cultura del cuidado centrada en gimnasios y spas.

Pero los lugares para comer y los clubes de bienestar no pueden llenar aquellos espacios que la ropa, los artículos para el hogar y las librerías están dejando atrás.

Sin embargo, todavía podemos evitar que las calles y zonas comerciales se semejen a un pueblo fantasma. Para ello, las ciudades tienen que cambiar las normas de zonificación en algunos vecindarios, que requieren incluso más tiendas minoristas en los nuevos edificios, para evitar que sigan creciendo los grandes centros comerciales que solo invitan al exceso.

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