Cuando parece que todas las noticias hablan de odios, rencores y discriminación. Cuando parece que cada uno desde su rincón sólo ayuda a sembrar un poquito más de pesimismo y desesperanza en la raza humana. Cuando parece que las redes sociales son sólo un reflejo de lo peor de nosotros… Un profesor y sus pequeños alumnos nos devuelven la sonrisa y la esperanza.

Razones para creer, esto es lo que demuestran acciones como la que ha tenido el profesor Lucas Mariano Salas Adi, quien ha adaptado una coreografía que realizaban sus alumnos para que una niña que padece una discapacidad funcional pudiera participar.

En el vídeo podemos ver cómo disfruta la pequeña, al igual que todos sus compañeros, gracias a la ayuda de su profesor. Un vídeo que se ha viralizado muy rápidamente, después de que el hermano del docente lo publicara en el muro de su perfil de Facebook. Gracias a las más de seis millones de reproducciones, compartido por casi 200.000 personas, y a las miles de muestras de cariño que han hecho que nos hagamos eco de esta preciosa noticia. Gestos como el suyo merecen ser compartidos, y por ello nació muhimu.

La pequeña es Agostina Andreata, que con tan solo 7 años, soñaba con poder bailar algún día. Y el pasado 17 de agosto se convirtió en la estrella del acto que realiza cada 17 de agosto su colegio. El evento se realizó en el Colegio del Carmen y San José de la provincia de Catamarca, Argentina.

Agostina nació con una malformación que no le permite moverse de la cintura para abajo, pero esto no impidió que su profesor de gimnasia Lucas Salas, construyera un arnés para que ella pueda bailar como el resto de sus compañeros.

Justamente hacía un año que Agostina había sido entrevistada en la radio de su escuela, donde compartió que su sueño era ser bailarina. El profesor que ha conmocionado al mundo relata que esta idea surgió tras ver otro vídeo en internet (y por ello la importancia de compartir estas pequeñas noticas inspiradoras) y no dudó en ponerse manos a la obra para encontrar soluciones propias y crear el arnés. Al principio buscó por las tiendas de ortopedia pero no tuvo éxito. No existía nada que pudiera ayudarle y decidió crearlo él mismo.

Lucas Salas y sus alumnos de segundo curso eran los encargados de realizar el acto que conmemora a San Martín y su intención era que pudieran bailar todos, incluida su alumna Agostina. 

Encontró a una modista igual de entregada e ilusionada con la idea que no dudó en sumarse a su proyecto. Era una tarea más difícil de lo que pensaban, ya que no era un aparato normal para caminar, sino algo que le permitiera bailar, saltar y girar. Tras muchas noches sin dormir, pruebas, medidas, esfuerzo y dedicación, consiguieron crear el arnés que permitiría a Agostina bailar junto a sus compañeros. Los padres de la pequeña también se sumaron a la idea desde el primer momento ya que la consideraban una idea inclusiva que marcaría para siempre la vida y los recuerdos felices de la pequeña.

Al final pudo hacer dos coreografías. La primera en silla de ruedas con una adaptación del baile, y la segunda junto a su profesor. En las declaraciones a medios que ha hecho el docente, reconoce que aun está emocionado por todo lo acontecido: “Ver a esa nena feliz me llena el alma”.

Sin duda, una historia que merece ser compartida mientras construimos con nuestras propias manos y en nuestros contextos personales, historias que aporten un granito de arena a la esperanza global.


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