Jean Piaget es considerado el padre de la epistemología genética y en su conocida teoría constructivista del desarrollo humano -en la que presta especial atención al desarrollo de los niños- incorpora un interesante desarrollo e interpretación de dos conceptos: la asimilación y la acomodación.

Para Piaget el proceso de asimilación consiste en interiorizar o internalizar un objeto o un evento a una estructura de comportamiento o conocimiento ya preestablecida. Un claro ejemplo de esto es fácil de observar en los bebés. Los bebés suelen coger los objetos nuevos y llevarlos a su boca, actividad que es prácticamente innata en los infantes. Este comportamiento ya preestablecido en el bebé lo utiliza para nuevos objetivos, lo que lleva al niño a realizar un proceso de asimilación: aprende a aplicar esquemas preexistentes a nuevos objetos o situaciones.

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El comportamiento preestablecido de los bebés de llevarse objetos a la boca lo utilizan también para nuevos objetivos. Foto: Rasmus Svinding

Por otro lado Jean Piaget desarrolla el concepto de la acomodación o ajuste, que junto con la asimilación, es uno de los dos procesos básicos para este autor en el proceso de desarrollo cognitivo del niño.

Por acomodación se entiende el proceso mediante el cual un infante modifica la estructura cognitiva o el esquema de comportamiento para acoger nuevos objetos y eventos que hasta el momento eran desconocidos para el niño. Siguiendo el ejemplo anterior, si el objeto que tiene un niño es difícil de aferrar, el bebé deberá, por ejemplo, modificar los modos de aprehensión.

A partir de estos procedimientos, que Piaget denomina funciones cognitivas, se establece el proceso de adaptación y equilibrio cognitivo entre esquema y medio del organismo.

Según la teoría de Jean Piaget, el desarrollo cognitivo, es una construcción continua del ser humano que está marcada por varias etapas de desarrollo, las necesidades del individuo y la acción que se toma en base a ellas. Si quieres saber más sobre ello puedes consultar este interesante artículo de la web Psicología y Mente.

Jean Piaget fue un epistemólogo, psicólogo y biólogo suizo, famoso por sus aportes al estudio de la infancia y por su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, teoría que ha tenido una notable influencia en el mundo educativo.

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Hoy abordamos la teoría del desarrollo humano de Piaget a través de esta pequeña selección de sus grandes reflexiones:

1. “La inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer”.

2. “Si quieres ser creativo, mantente en parte como un niño, con la creatividad y la inventiva que caracteriza a los niños antes de ser deformados por la sociedad adulta”.

3. “Cuando le enseñas a un niño algo, le quitas para siempre su oportunidad de descubrirlo por sí mismo”.

4. “Es con los niños con los que tenemos la mejor oportunidad de estudiar el desarrollo del conocimiento lógico, conocimiento matemático, el conocimiento físico, entre otras cosas”.

5. “Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos cambia lo que vemos”.

6. “Las funciones esenciales de la mente consisten en la comprensión y en la invención, es decir, en la construcción de estructuras mediante la estructuración de la realidad”.

7. “Los niños tienen una comprensión real de lo que sólo se inventan a sí mismos, y cada vez que tratamos de enseñarles algo demasiado rápido, nosotros le impedimos reinventarse ellos mismos”.

8. “Las relaciones entre padres e hijos son, sin duda, no sólo las de restricción. Hay mutuo afecto espontáneo, las cuales van desde primero pedirle al niño actos de generosidad e incluso de sacrificio, hasta las manifestaciones muy conmovedoras que no son de ninguna manera prescrita. Y aquí, sin duda, está el punto de partida para que la moral del bien que veremos en desarrollo junto de la moralidad del derecho o del deber, y que en algunas personas reemplaza por completo”.

9. “Comprender es inventar”.

10. Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente.

11. El comportamiento termina cuando la necesidad es satisfecha: el retorno al equilibrio se caracteriza entonces por un sentimiento de satisfacción.

12. ¿Qué papel tendrían entonces en esta escuela los libros y los manuales? La escuela ideal no tendría manuales obligatorios para los alumnos, sino solamente obras de referencia que se emplearían libremente… Los únicos manuales indispensables son los que usa el maestro.

13. En otras palabras, el conocimiento del mundo exterior comienza con una utilización inmediata de las cosas, mientras que el conocimiento de uno mismo es detenido por este contacto puramente práctico y utilitario.

14. La vida afectiva y la vida cognoscitiva, aunque distintas, son inseparables.

15. Toda conducta, trátese de un acto desplegado al exterior, o interiorizado en pensamiento, se presenta como una adaptación o, mejor dicho, como una readaptación.

16. Un acto de inteligencia supone, pues, una regulación energética interna (interés, esfuerzo, facilidad, etc. ) y una externa (valor de las soluciones buscadas y de los objetos a los que se dirige la búsqueda), pero ambas regulaciones son de naturaleza afectiva y comparables a todas las demás regulaciones del mismo orden.

17. La buena pedagogía debe enfrentar al niño a situaciones en las que experimente en el más amplio sentido de la palabra: probar cosas para ver qué pasa, manejar objetos, manejar símbolos, plantear interrogantes, buscar sus propias respuestas, reconciliando lo que encuentra en una ocasión con lo que encuentra en otra comparando sus logros con los de otros niños.

18. Lo que el sentido común llama “sentimientos” e “inteligencia”, considerándolos como dos “facultades” opuestas entre sí, son simplemente las conductas relativas a las personas y las que se refieren a las ideas o a las cosas: pero en cada una de esas conductas intervienen los mismos aspectos afectivos y cognoscitivos de la acción, aspectos siempre unidos que en ninguna forma caracterizan facultades independientes.

19. Que la lógica haya de ser el espejo del pensamiento y no a la inversa, constituye el pun­to de vista al cual hemos sido llevados. (Clases, relaciones y números. Ensayo sobre las agrupaciones de la logística y la reversibilidad del pensamiento, 1942) por el estudio de la formación de las operaciones en el niño, y ello después de haber sido persuadidos, desde el comienzo, de la exactitud del postulado de irreductibilidad en que se inspi­ran los “psicólogos del pensamiento”.

20. El individuo no actúa sino cuando experimenta una necesidad, es decir, cuando el equilibrio se halla momentáneamente roto entre el medio y el organismo: la acción tiende a restablecer ese equilibrio, es decir, precisamente, a readaptar el organismo (Claparéde). Una “conducta” constituye, pues, un caso particular de intercambio entre el mundo exterior y el sujeto; pero, contrariamente a los intercambios fisiológicos, que son de orden material y suponen una transformación interna de los cuerpos que se enfrentan, las “conductas” que estudia la psicología son de orden funcional y operan a distancias cada vez mayores en el espacio (percepción, etc. ) y en el tiempo (memoria, etc. ), y siguen trayectorias cada vez más complejas (rodeos, retornos, etc.).


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