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El emotivo mensaje del marido de una víctima de París a los terroristas

Antoine Leiris dice a los yihadistas que ni él ni su hijo les regalarán nunca su odio por la muerte de su esposa

Pensábamos que el mensaje más desafiante que se les podía enviar a los terroristas del Estado Islámico era un mensaje similar al pronunciado por el Presidente de Francia, François Hollande, tras los ataques sufridos en la capital gala pero, ¿quizá nos equivocábamos?.

Respecto a la respuesta más adecuada a los actos terroristas en París, las opiniones van en todos los sentidos, pero está claro que este mensaje que vas a ver a continuación es una contestación estupenda que demuestra que somos mejores que ellos, que no van a poder con nosotros y que el miedo no nos paralizará.

Antoine Leiris, periodista de la cadena de radio France Bleu, publicó estas palabras en su perfil de Facebook tras perder a su esposa Hélène Muyal-Leiris en el asalto a la sala Bataclan donde murieron 89 personas, de un total de 129 víctimas mortales registradas en toda la capital el pasado 13 de noviembre.

Este mensaje ya ha sido compartido más de 210.000 veces. Puedes leerlo en español, pero también verlo en vídeo en inglés, todo a continuación:

https://www.youtube.com/watch?v=QYNA4QmnFwE

“El viernes por la noche robasteis la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero no obtendréis mi odio. No sé quiénes sois ni lo quiero saber, sois almas muertas. Si ese Dios por el que matáis nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón.

Así que no, no os haré este regalo de odiaros. Vosotros lo habéis buscado y, sin embargo, responder a vuestro odio con mi cólera sería ceder a la misma ignorancia que ha hecho de vosotros lo que sois. Vosotros queréis que yo tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Habéis perdido. El mismo jugador sigue jugando todavía.

La he visto esta mañana. Por fin, después de noches y de días de espera. Estaba tan hermosa como cuando se marchó el viernes por la noche, tan hermosa como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años. Aunque estoy devastado por el dolor, os concedo esta pequeña victoria, pero esta durará poco. Yo sé que ella nos acompañará cada día y que nos reencontraremos en ese paraíso de almas libres al cual no accederéis jamás.

Somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. De hecho, no tengo más tiempo para dedicaros, debo reunirme con Melvil, que se despierta de su siesta. Tiene 17 meses apenas, va a tomar su merienda como todos los días, después vamos a jugar como todos los días, y toda su vida este niño os hará la ofensa de ser feliz y libre. Ya que no, tampoco tendréis su odio”.

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