El “Fontus” es una botella de agua de auto-llenado que convierte la humedad del aire en agua potable.

Muchos ciclistas se habrán preguntado durante largos viajes en bicicleta cómo tener una fuente de agua inagotable que permita hacer largos tramos sin tener que parar a hidratarse. El sueño de muchos se ha hecho realidad gracias a este dispositivo compacto y portátil que contiene una botella que la genera de forma continua. Funciona por enfriamiento de una serie de superficies hidrófobas que repelen el agua condensada, que pasa entonces a un frasco adjunto.

Este invento es fruto del diseñador industrial austríaco Kristof Retezár.

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El “Fontus” es un artilugio ligero y simple, capaz de condensar la humedad existente en el aire. Debido a su forma, puede transportarse al igual que una botella corriente, insertándolo en el cuadro de la bicicleta.

“Funciona gracias a un panel solar integrado y puede producir más de 450 ml de agua en una hora de duración”

Además, actúa como tamiz de objetos e insectos de pequeño tamaño, incluyendo dos filtros.  El primero evita la entrada de partículas mientras que el segundo se encarga de lidiar con la polución que existe en el ambiente en la medida de lo posible. Por desgracia, Fontus no está pensado para usarse en ciudad ya que la contaminación del aire es demasiado fuerte y contaminaría el agua además de saturar el filtro rápidamente. Aún así, el concepto es muy interesante y el prototipo ha sido probado por su autor con bastantes buenos resultados. Además, actualmente, se está trabajando en una versión superior que pueda filtrar al completo las moléculas de polvo suspendidas en el aire gracias a un nuevo filtro de carbono.

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Kristof nos comenta que se trata de un “simple” condensador de aire y que podemos encontrar humedad en cualquier lugar del planeta, incluso en desiertos, aunque el porcentaje sea menor.
Aparentemente, funciona mucho mejor en unas condiciones meteorológicas determinadas. Por ejemplo, cuando la temperatura es superior a los 30º y la humedad supera el 80%.

Esta idea no surgió para facilitar la vida de deportistas y ciclistas, sino como una posible solución a países con graves problemas de deshidratación en la población por falta de agua potable. Allí donde el paisaje común es una hilera de viandantes con cántaros vacíos.
También se ha planteado una propuesta interesante para regular su uso en lugares tropicales donde el agua está muy contaminada (lugares que tienen una posible alta producción).

Fontus nos ofrece una alternativa viable, ya que tiene un bajo coste y una gran retribución. El concepto es bueno a pesar de depender mucho de las condiciones ambientales.

Por ahora, su comercialización se está abriendo paso en el mundo deportivo, y quién sabe si dentro de un tiempo veremos resuelto gracias a este aparato uno de los grandes problemas de muchos países en vías de desarrollo.


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