Actualizado el jueves, 24 abril, 2025
En una de sus declaraciones más contundentes, el papa Francisco ha confirmado que, en su visión, el mundo ya está inmerso en lo que ha calificado como la «Tercera Guerra Mundial». Lejos de referirse a un conflicto tradicional entre potencias, el pontífice habla de una guerra global «en pedazos», caracterizada por una multiplicidad de conflictos simultáneos, una violencia sistémica extendida y una creciente deshumanización en distintos frentes del planeta.
Desde hace años, Francisco ha venido advirtiendo sobre el deterioro del tejido social y político internacional, señalando las guerras olvidadas, el tráfico de armas, la crisis de refugiados, el terrorismo, la exclusión económica y el colapso ecológico como signos de un conflicto mundial en curso. En su reciente afirmación, el Papa da un paso más al reconocer que lo que antes era una advertencia, hoy es una realidad en marcha.
Su declaración no sólo es una lectura simbólica del estado del mundo, sino también una llamada de atención a los líderes globales, a las comunidades religiosas y a la ciudadanía internacional. Nos recuerda que la paz no se construye únicamente con tratados, sino con justicia, diálogo y decisiones valientes frente a los intereses económicos y geopolíticos que alimentan las guerras contemporáneas.
En tiempos de incertidumbre, sus palabras invitan a reflexionar: ¿cómo se combate una guerra que no siempre se libra con tanques, sino con hambre, desinformación, violencia institucional y destrucción ambiental? ¿Y qué responsabilidad tenemos como sociedad ante esa realidad?
¿Cuándo empezó realmente la Tercera Guerra Mundial?
“De cierta forma, la Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado”.“Empezó en Ucrania porque este conflicto tiene implicaciones más amplias que van mucho más allá de Rusia y Ucrania. Es el comienzo de otra cosa”.
Nouriel Roubini, profesor de negocios de la Universidad de Nueva York
Nouriel Roubini sostiene que ya existe una guerra fría entre Estados Unidos y China, pero podría convertirse en una “guerra caliente” si el presidente Xi Jinping pretende unir Taiwán a China.
La negativa del presidente Vladimir Putin a descartar el uso de armas nucleares “tácticas” en la guerra de Rusia contra Ucrania hizo que gran parte del mundo se pusiera nervioso el mes pasado. Sin embargo, el economista Nouriel Roubini afirmó que una escalada nuclear en ese conflicto, que ya dura casi ocho meses, solo marcaría el comienzo de una guerra global.
El mundo también podría ser testigo de un conflicto nuclear en Irán y, lo que preocupa aún más a Estados Unidos, de una lucha de China por Taiwán,
“La guerra comienza aquí y termina allí. Las noticias las vemos en los periódicos o en los noticieros. Hoy mucha gente muere y esa semilla de guerra que hace la envidia, los celos, la codicia en mi corazón, es la misma –crecidas, hechas árbol– que la de la bomba que cae en un hospital, sobre una escuela y mata niños. Es lo mismo”.
Papa Francisco

Después de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, muchos pensamos que la barbarie del hombre había tocado fondo y que todos los países aprendieron que ante todo, primaba la paz entre los seres humanos.
La guerra que vivió Siria formaba parte de un conflicto más generalizado que se está gestando, una Tercera Guerra Mundial; y que es resultado del diferente enfoque de Rusia y Estados Unidos sobre la cuestión del terrorismo.
Para muchos expertos, ahora vivimos una situación parecida a la Guerra Fría e incluso, consideran que algunos países occidentales, especialmente Estados Unidos, nunca la cesaron, ni siquiera tras la desintegración de la Unión Soviética.

Actualmente se libran muchos conflictos repartidos alrededor de todo el mundo, para los cuales el propio Papa Francisco dice que pueden considerarse como una Tercera Guerra Mundial aunque la lucha se encuentra más fragmentada y con los bloques más difuminados.
En un importante discurso público, el Papa Francisco, advirtió que en la actualidad se está librando la Tercera Guerra Mundial por los crímenes, masacres y destrucción que se desarrollan en varias partes del mundo. Estas declaraciones sorprendieron a todos. Se produjeron en un cementerio de guerra italiano, tras una ceremonia por el centenario de la Primera Guerra Mundial. Según el Papa, «hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, en las diversas formas de violencia y en el abuso de los más débiles. Por desgracia estamos ante una tercera guerra mundial a trozos»
«La violencia no es la cura para nuestro mundo destrozado»
El pontífice reiteró que la mayoría de estos conflictos están motivadas por la avaricia, la intolerancia y la ambición de poder. En sus múltiples comparecencias públicas ha pedido poner fin a los conflictos en Siria, Gaza, Irak y partes de África.
«La guerra empieza en el corazón del hombre, comienza en casa, en las familias, entre amigos y después va más allá, a todo el mundo»
«El Génesis cómo Noé libera a la paloma después del diluvio. Es el signo de lo que Dios quería después del diluvio: paz, que todos los hombres estuviesen en paz”
«Pido más fuertemente que haya paz en este mundo dominado por traficantes de armas que se benefician de la sangre de mujeres y hombres», añadió el pontífice.
Pero no es el único que lo piensa.
¿Deberíamos a empezar a preocuparnos mucho más de lo que lo estamos haciendo? ¿Deberíamos dejar de mirar hacia otro lado?
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