El detalle del que nadie habla: ¿por qué no hace nada el vigilante de seguridad? Te lo explicamos

🇪🇸 España presume de ser un país plagado de ciudadanos equidistantes ante la polarización:
– Ni de extrema izquierda ni de extrema derecha
– Ni feminista ni machista
– Ni gayfriendly ni homófobo
… y todo así.

Eso explica esta situación en un restaurante de comida rápida de Barcelona en un país de los más respetuosos con la comunidad LGBTI+:

¿Por qué el guardia de seguridad no hace nada?

Seguramente te indigne tanto la actitud de violencia del homófobo* pero para mi, el realmente relevante es el guardia de seguridad. ¿Te has parado a pensar por qué no hace nada?

(*) por cierto, la homofobia tiene cura, sólo hay que aceptar que se está enfermo, pedir ayudar y acudir a un profesional que te ayude con tus fobias.

Es muy sencillo: como la mayoría de ciudadanos, prefiere optar por una opción intermedia. Es decir, no se moja. ¿El grave error? Que a veces equiparamos en respeto y derechos a quien se defiende que a quien ataca. Confundimos discriminación con libertad de expresión. Y ofrecemos tolerancia al intolerante para poder acosar a las minorías.

“Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada,
porque yo no era socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada,
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada,
porque yo no era judío.
Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.”

Museo Memorial del Holocausto

Primero vinieron…” es un poema escrito por el pastor luterano alemán Martin Niemöller (1892-1984). Trata sobre la cobardía de los intelectuales alemanes tras el ascenso de los nazis al poder y la subsiguiente purga de sus objetivos escogidos, grupo tras grupo. Muchas variaciones y adaptaciones en el espíritu del original se han publicado. Trata de temas como la persecución, culpa y responsabilidad.

La complicidad social ante el abuso

‘La historia de mi vida’, como el mismo la ha denominado en Twitter, ha llevado al espectador a la pubertad plena de Bob Pop. El colaborador de ‘Late Motiv’, con 13 años, se recuerda como un “niño repipi intelectual que había leído”. Y claro, eso hace años como que no gustaba. Máxime si le añadimos la homosexualidad reconocida de Bob Pop.

Así las cosas, en su pueblo, como en todo pueblo que se precie, había un yonki habitual: El Rata. “El Rata me cogió a mí como tirria y cuando iba a los mandados, estaba El Rata sentado con los amigos y me llamaba ‘maricón, maricón’, me quitaba el dinero y alguna hostia me caía”.

“Yo lo pasaba fatal y a mí lo que me salía del alma era decirle: Señor Rata, usted no es consciente de que usted y yo no deberíamos estar enfrentados sino luchar unidos como outsiders de este pueblo, usted como yonki, yo como maricón, en este entorno opresor conservador que nos asfixia? Pero no se lo dije nunca porque me habría caído otra hostia seguro”.

“Pero claro, lo peor es que El Rata me robaba, me insultaba, me quitaba el dinero y ahí, sus amigos, le reían las gracias y la gente que pasaba por ahí no movían un dedo para ayudarmeSi lo piensas, era el tripartito perfecto. Por un lado, el macarra chungo. Por otro, los amigos cómplices. Y por otro, la gente del pueblo que pasaba por ahí”

“Y tú sabes cuál era el cotilleo que circulaba por el pueblo, era que el vecino de los Pecos era maricón, no que había un macarra abusó que pegaba a un chaval. Si lo piensas, España es así ahora mismo. ¿Cuál es la noticia ahora mismo? ¿Que un grupo de macarras quiere llevar a España a una involución o esas barbaridades que ellos mismos sueltan sobre mujeres, inmigrantes o el colectivo LGTB? Así funcionan las noticias falsas, ponen a debate asuntos que, actualmente, no deberían ser ni temas de conversación”

Y yo me pregunto, ¿por qué se gastan tanto en fake news para que nos odiemos unos a otros?

Bob Pop

Historia completa:

Efecto bandwagon

¿Dónde se sitúa el pensamiento acomodado? El sesgo cognitivo conocido como el efecto bandwagon es el responsable de que, de forma inconsciente, tendamos a estar de acuerdo con opiniones intermedias y alejadas de los extremos socialmente considerados como “polarizados” aunque la evidencia o nuestra razón nos indique lo contrario. Las discrepancias nos hacen sentir fuera de nuestra “zona de confort” así que, por regla general, el individuo tiende a adoptar esta posición intermedia donde se siente a salvo aunque sea dar la razón, inconscientemente, a la parte que ejerce violencia y abuso (para entenderlo, no te pierdas este post de Diseño Social). Como decía el bueno de Martin Luther King:

“Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos,. como del estremecedor silencio de los bondadosos”

Martin Luther King

Muchos de los mayores crímenes de la historia tuvieron su origen, más que en el odio, en la indiferencia. Sus responsables fueron personas que podrían haber hecho algo, pero no se molestaron en levantar un dedo.

No te mantengas indiferente ante la intolerancia: este mundo no necesita más odio, sólo más amor

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