Consideremos por un momento que tú, como lector, eres alguien curioso. Si te diese por buscar cuáles son los miedos más extendidos, te darías cuenta pronto de que el miedo a hablar en público supera incluso al miedo a la muerte. Sin embargo, hay otro miedo mucho más generalizado, que abarca otros miedos, y que está presente en la mayoría de cosas que hacemos. Me refiero al miedo al fracaso, o a ser un fracasado.

El fracaso es una palabra que paraliza, de la misma forma que paraliza el miedo. Nos han enseñado desde niños a acertar siempre, a dar la respuesta correcta, a no equivocarnos, porque ello trae consigo ciertas consecuencias negativas. Estamos obsesionados con “acertar” siempre, a no equivocarnos para no poner en duda nuestra integridad, o nuestro honor, o lo que sea.

Pero, seamos sinceros. Hablando en plata: todos la hemos cagado alguna vez. Es inevitable. El éxito es parte de nuestra vida, al igual que el fracaso.

El éxito y el fracaso son dos conceptos bastante abstractos, que dependen mucho de los ojos con los que se miren; sin embargo, el miedo al fracaso nos paraliza como ningún otro miedo

¿Cómo evitar entonces que el miedo al fracaso nos paralice? Dependiendo de la persona, será una prueba más o menos difícil, pero hoy vamos a dar algunos consejos reflexivos de la mano de la coach profesional Aida Barda, para ir preparando el terreno a nuestro éxito personal.

Descubre cual es tu verdadero miedo

El miedo al fracaso esconde otros miedos detrás: el miedo al ridículo, a la evaluación, a quedarnos solos…

Por eso, el primer paso para afrontar a la “gran bestia” es “encontrar a sus crías”. Nos referimos a esos miedos secundarios que nos acompañan en nuestro repelús al fracaso. Más que nada es un ejercicio de reflexión y de introspección. No es agradable, os lo advierto. O, al menos, para la mayoría de la gente no lo es. No es agradable buscar entre tus propios miedos y reconocerlos, pero una vez encontrados, lo mejor es siempre irlos dejando atrás. Por ejemplo, analizando al máximo ese miedo de forma racional. ¿Qué es lo peor que me podría pasar? Vamos a ponernos en la peor situación y nos daremos cuenta que, en la mayoría de los casos, podremos sobrevivir.

Otra forma es buscar y recordar una y otra vez las ventajas que traería el riesgo de exponernos a esas situaciones que nos dan miedo. Por lo general, siempre habrá más ventajas que inconvenientes. Incluso aunque el plan no salga del todo perfecto.

Vaya. Qué interesante. Ha surgido la palabra perfecto. Otra palabrita que trae muchos quebraderos de cabeza. Así que ve olvidándola, porque nadie en la historia ha conseguido la perfección absoluta.

Deja de considerar el fracaso como algo negativo

Sí. Es un lema muy extendido en el mundo de la superación personal y el coaching, pero de tú a tú: comprendo que el riesgo es el riesgo y en toda decisión siempre hay un coste de oportunidad que te hará perder recursos o dejar de ganar otras cosas. No es sencillo enfrentarse a la realidad, pero las cosas son así. Acepta lo siguiente:

  • Todos hemos fracasado alguna vez. Es inevitable equivocarse, aunque nos hayan enseñado lo contrario.
  • El fracaso no siempre tiene connotaciones negativas. No tiene por qué tenerlas. Todo depende mucho de las expectativas que tengamos sobre el proyecto a realizar.
  • Parece un efecto mágico, pero una vez que tomamos una decisión, por muy difícil que pareciese al principio, a medida que más vueltas le damos, más posibilidades le vemos.

Es importante dejar de ver el fracaso como al negativo. El resultado puede ser diferente al que esperabas, pero ¿es necesariamente malo?

Dejemos de ver el fracaso como algo negativo

Es más, dejemos de verlo como una opción. El fracaso no existe. Solo existe un resultado diferente al que buscamos. Nos podemos aferrar a la idea de que “no conseguimos lo que queríamos” o cambiarla por la visión de “conseguimos una cosa diferente”. Y, por lo tanto, tenemos delante una situación completamente nueva que afrontar. ¿O quizás, en el caso de conseguir lo que queríamos, no tendríamos que lidiar con otra situación diferente?

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Estás listo para hacerle frente a tu idea del fracaso?


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