'¿Son las mujeres seres humanos?', la cuestión que un seminario saudí pretendía aclarar

Como denuncia Amnistía Internacional, la crueldad del reino saudí es de sobra conocida y en AI llevan documentándola desde hace años.

1: Es uno de los reyes de las ejecuciones en el mundo, y muchas de ellas llegan a ser decapitaciones en plazas públicas.

2: Desprecia a las mujeres. No se les permite tomar decisiones a no ser que un familiar varón dé su aprobación. Están jurídicamente subordinadas a los hombres en todo lo relacionado con el matrimonio, divorcio, custodia de hijos e hijas, herencias… Y si se atreven a alzar la voz contra ello, acaban entre rejas. 

3: Es un país que impone penas como la amputación o la flagelación como castigo a diferentes delitos. Por ejemplo, Raif Badawi fue condenado a 1.000 latigazos y 10 años de prisión por ser crítico con el gobierno.

4: Pertenecer a una minoría religiosa puede significar una condena: decenas de activistas de la minoría chií han sido condenados a muerte o a eternas penas de cárcel.

5: Arabia Saudí lidera una coalición que bombardea día y noche Yemen, matando a miles de mujeres, hombres, niños y niñas. Hospitales y escuelas también han sido sus objetivos en esta guerra.

6. Reprime y encarcela a activistas, periodistas e intelectuales para silenciar sus denuncias. Y aquellos que se atreven a contar a periodistas, diplomáticos o a Amnistía Internacional las violaciones de derechos humanos del país, han sido castigados.

7. Y si te detienen, probablemente te torturen bajo custodia policial. Y te aseguro que los responsables se van de rositas.

A pesar de este “maravilloso” historial, el gobierno saudí tiene “amigos” en todo el planeta que cierran los ojos ante estos crímenes, y parece que lo único que ha hecho reaccionar a la comunidad internacional ha sido el terrible asesinato de Jamal Khashoggi.

‘¿Son las mujeres seres humanos?’,

Este era el epígrafe. La Academia Saudita para el Entrenamiento y la Consultoría pretendía arrojar luz sobre el interrogante en un seminario según afirma el blog My Beirut Chronicles. La duda iba en serio. Sin embargo, una tormenta de críticas y condenas se expandió gracias a las redes sociales levantando la indignación global.

La organización saudita no sólo fue presionada a través de internet, también recibió llamadas desde diferentes países. Finalmente, la academia canceló la conferencia y intentó excusarse a través de Facebook: “Se pudo interpretar el tema entre interrogaciones de la siguiente manera: ¿ocupa la mujer un nivel alto, medio o bajo? Pero es una pena que mucha gente se fijara en el nivel más bajo para las mujeres, que son nuestras madres, esposas, hermanas e hijas; nunca intentaríamos menospreciar su papel”.

mujeres seres humanos

Cartel del seminario ‘¿Son las mujeres seres humanos?’

Poco después de que el controvertido tema fuese publicado, la etiqueta هل_المراه_انسان#  y #IsAWomanAHumanBeing (las mujeres son seres humanos, en árabe e inglés respectivamente) se viralizaron en las redes sociales acompañados de decenas de mensajes de protesta e indignación.


Esta organización es independiente y no pertenece al Estado saudí, sin embargo, la ley marca que las autoridades deben vigilar y aprobar estos eventos; de manera que, por una u otra vía, Arabia Saudí tuvo que dar su beneplácito para que el acto se programara.

Esta valoración infrahumana del género femenino puede comprobarse a través de las leyes que limitan la libertad y las capacidades de la mujer. En Arabia Saudí, por ejemplo, una chica no puede viajar sin la autorización expresa de su marido o tutor. Las normas basadas en la doctrina wahabí (rama radical del Islam) también les impide conducir por los riesgos de relacionarse con varones en caso de avería o abrir una cuenta bancaria o practicar deportes ante los ojos de otros. Igualmente, los cementerios permanecen abiertos sólo para hombres, así como las piscinas o los gimnasios.

La situación parece casi imposible de subvertir. El país árabe es una monarquía absoluta en la que el clero configura un pilar central. Desde hace unos años, muchas mujeres han defendido su derecho a conducir mediante campañas de desobediencia. Por ese motivo, son juzgadas por las autoridades, que les acusan de comprometer la cohesión social y las condenan a latigazos.

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