Quizás porque seamos cada vez más conscientes de ellas, las enfermedades mentales parecen extenderse como la nueva plaga de este siglo. Y no es una exageración, pues algunos estudios advierten que nuestro estilo de vida y la carga mental a la que nos sometemos provoca que todos estemos expuestos a sufrir alguna enfermedad mental en algún momento de nuestra vida. 

El estrés constante, la multitarea y la mala alimentación, no ayudan.

El estilo de vida que llevamos actualmente hace que todos estemos predispuestos a sufrir una enfermedad mental en algún momento de nuestra vida

Para llegar a esta conclusión, se estudió desde la infancia hasta la madurez a un grupo de ciudadanos. La investigación determinó que el 83% de los individuos sometidos a análisis desarrolló una enfermedad mental durante ese periodo. Los autores, Aaron Rueben y Jonathan Schaefer establecieron que la gran mayoría de ciudadanos no son conscientes de que sufres una enfermedad mental.

Lo suelen atribuir erróneamente al “carácter” y no actúan para curarse.

Pero ¿qué hay de ese 17% que no enfermó?

Mientras que la mayoría de los científicos que participaron en el estudio ponían el foco en cuáles eran las enfermedades que más desarrollaron, otros expertos decidieron analizar las características de ese pequeño grupo que no las desarrolló. A su situación la denominaron “salud mental duradera” y la buena noticia es que tienen al menos cinco características que nos ayudan a identificarlo.

1. Un buen historial genético

El historial genético de las personas con “salud mental duradera” es importante: destaca que suelen tener poco o ningún antepasado con enfermedades mentales. Esto les pone en una situación privilegiada frente a los demás porque parten con una ventaja con la que no cuentan los demás.

2. Saben gestionar sus emociones negativas

Es importante realizar acciones y tener pensamientos encaminados a mejorar la situación actual, es decir, gestionar las emociones de manera positiva

Desde muy pequeños saben transformar las emociones negativas que sienten o generan en pensamientos positivos. Al decir “negativo”, los expertos no se refieren a tristeza. Y al decir “positivo”, no se refieren a las risas. Hacen una diferenciación distinta a la de la cultura popular para estos dos términos: consideran positivo a todo pensamiento vinculado a una acción o emoción destinada a mejorar la situación actual en la que se encuentran; y consideran negativo a cualquier pensamiento que lleva una acción o emoción que empeora la situación actual en la que se encuentran.

3. Tienen más autocontrol

Las personas con “salud mental duradera” son capaces de gestionar, de forma consciente, su carga emocional. Y esta característica no está vinculada a su inteligencia general (medida por el índice IQ); lo único que importaba es tener un índice alto de inteligencia emocional.

4. Mens sana in corpore sano

Es importante mantenerse activo para cuidar el cuerpo y la mente. Esto no quiere decir que haya que “matarse” a hacer deporte, pero sí hay que mantener una actividad constante

Cuidar tu cuerpo ayuda a cuidar tu mente. Pero habría que definir qué es “un cuerpo sano”: no se trata tanto con ser fuerte, sino con mantener la tonificación y flexibilidad. No se trata tanto con hacer deporte, sino con mantenerse activo.

5.  Relaciones íntimas satisfactorias

Este no solo es un indicador de salud mental, también nos ayuda con la longevidad. Quizás porque significa que nos mantenemos “activos” y que gestionamos bien nuestras “emociones empáticas”, los expertos lo incluyen como el último de los factores.

Y tú, ¿te identificas con estas características?


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