Japón obliga a sus trabajadores, por ley, a no trabajar tanto. El motivo: Karoshi

No sucede en muchos sitios –al menos en España– pero sí en Japón, donde el Gobierno defiende una ley para que sea ilegal no cogerse vacaciones. Es decir, para que se pueda multar o procesar a un trabajador por no descansar. La medida está orientada a acabar con los karoshi y, en general, con el estrés aterrador que se extiende por las principales ciudades del país ya que las últimas estadísticas oficiales, este año, han vuelto a registrar un número récord de muertes relacionadas.

No es un problema de la nueva cultura multitarea. Japón arrastra este problema desde hace décadas. La derrota japonesa de la Segunda Guerra Mundial dejó un país devastado y no fue lo único, expertos aseguran que el mal del Karoshi pudo surgir aquí. Aunque no fue hasta hace 30 años cuando se detectó pero el primer caso ‘oficial’ de muerte por exceso de trabajo (o Karoshi).

El año pasado murieron (oficialmente) 189 personas a causa de la fatiga laboral extrema, aunque los expertos recuerdan que es de difícil diagnóstico por lo que estiman que la cifra real se cuenta por millares.

Horas extras no remuneradas es la nueva tendencia en crecimiento. ¿Os suena?

Una semana laboral en Japón, dura hasta 60 horas, por el contrario en naciones avanzadas occidentales no supera las 40.

Esta enfermedad ha sido reconocida por el Ministerio de Salud japonés como una muerte real entre la población de la nación asiática. Se han puesto en marcha ciertas medidas para controlar el número de víctimas en su mayoría oficinistas que pasan más 15 horas diarias sentados en el trabajo.

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La primera muerte por exceso de trabajo se documentó en 1987.

Y después de tantos años, ni tan siquiera no podemos establecer con claridad que es lo que está matando a los oficinistas, pero los expertos sospechan que está íntimamente relacionado con el sedentarismo extremo.

Un artículo de  BBC Mundo, detalla que en Japón está mal visto que el empleado salga de la oficina antes que su superior, lo que en muchas ocasiones lo obliga a permanecer en su  escritorio más tiempo del debido.

Esta tendencia también está relacionada con la conciencia de que trabajar hasta tarde es sinónimo de productividad, cuando está más que demostrado que en realidad es completamente lo contrario.

Después de que el Karoshi alcanzara niveles epidémicos a principios de los noventas, el fenómeno traspasó las fronteras y llegó a otros países  de Asia (como China), Estados Unidos y América Latina. En estos lugares predominan las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad de su población.

Pero, ¿cómo es posible morir por Karoshi?

Morir de exceso de trabajo no es más que la combinación del estrés, la mala alimentación, enfermedades preexistentes como las antes mencionadas y la falta de ejercicio o sedentarismo extremo. Es más fácil de lo que imaginamos.

Uno de los casos más conocidos es el del ingeniero del fabricante de coches Toyota, cuya identidad no fue revelada, el cual trabajaba en un proyecto sobre una versión híbrida. El ingeniero realizó aproximadamente más de 80 horas extra al mes en promedio, en sus últimos 2 meses, incluyendo noches, fines de semana y viajes frecuentes al extranjero. Fue encontrado muerto por su hija en su domicilio un día antes de un viaje a Estados Unidos.

En Estados Unidos no es obligatorio dar vacaciones y el pasado año casi la mitad de los trabajadores no se tomaron ni un solo día.
La sociedad nos invita a desear ser “hiperproductivos”.

Para cerrar este post qué menos que dejar claro que la productividad no es quedarse hasta altas horas de la noche para ver ‘quién llega primero y se va más tarde’, sino exprimir las horas laborales al máximo con el fin de salir a tiempo de la oficina para dedicar tiempo a la familia, a los amigos, el ocio y el ejercicio. Como diría Tyler Durden, si estás dispuesto a renunciar al amor, a la naturaleza, a la felicidad o a la vida por tu trabajo quizás deberías replantearte esto:

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