Los psicólogos Delroy Paulhus y Kevin Williams fueron los primeros en denominarlo como tal. Hoy vamos a hablar de tres disposiciones conductuales muy concretas. Cada tipo descrito es un perfil de personalidad completo en sí mismo, pero rara vez encajamos en un perfil perfecto. Así que una misma persona puede tener rasgos muy marcados de estas tres personalidades.

Y hago mucho hincapié en lo de “muy marcados”. Porque todos tenemos estos rasgos de los que vamos a hablar. Solo que no todo el mundo los desarrolla de la misma forma.

A estas personas las podemos categorizar como… cómo decirlo. Hay quienes les llamarían “peligrosas”. O “tóxicas“. O, sencillamente, personas con las que mejor no cruzarse. Aunque, por desgracia, a no ser que hayas tenido la mala suerte de tener experiencias pasadas con otras personas similares, te será difícil detectarlas. Pero eso no te limita para saber al menos cómo son estas configuraciones psicológicas.

La triada oscura está conformada por los rasgos de la personalidad maquiavélica, la narcisista y la psicópata.

Los maquiavélicos

Hablamos de personas cínicas, muy ambiciosas, sibilinas… ¿Conocéis el mensaje de El Príncipe de Maquiavelo? Pues estas personas lo llevan a la práctica, pero de la peor forma posible.

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Este tipo de personalidades son expertas en explotar las debilidades del resto

Son expertos en detectar debilidades ajenas. Y, por supuesto, las utilizan a su favor. Son expertos manipuladores, sobre todo a la hora de sacar provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.

Los narcisistas

Son personas con un gran ego, desbordante. Se creen mejores que todos. Nadie les merece, desprecian a los demás, creen merecerlo todo por el simple hecho de ser ellos.

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Los narcisistas se creen mejores que el resto

Sin embargo, detrás de esa fachada de superioridad y seguridad se esconde una autoestima frágil. Se creen los mejores, como hemos dicho, pero nunca lo demuestran. Las personas narcisistas tienen muy baja tolerancia a la frustración, y no aguantan que nadie les contradiga.

Los psicópatas

Y, por último, tenemos a los psicópatas. Para muchos autores se trata el peor perfil de todos y el más peligroso. Son personas con un universo afectivo muy pobre, a pesar de su encanto superficial. Sin empatía. Son grandes manipuladores, agresivos y violentos, pero calculadores.

Una de las personalidades más peligrosas: los psicópatas

El mundo del cine y la televisión han asociado comúnmente la psicopatía con una inteligencia desbordante o como unos asesinos en serie en potencia, pero en la realidad no es tan así. Los psicópatas odian seguir las reglas, son algo que no comprenden, pero son conscientes de que si siguiéndolas pueden conseguir mayores beneficios, lo harán sin dudarlo. Muchos, incluso, buscarán una posición de poder desde la que manipular estas normas a su antojo.

El secreto de la triada oscura

Los tres factores fundamentales que hacen tan peligrosos a estos sujetos son la falta de empatía, la capacidad de saber leer las emociones de los demás y saber manipularlas a su antojo.

Quizás la mayoría de la gente confunda el hecho de saber leer las emociones de los demás con la empatía, pero no es exactamente así. La empatía necesita de una implicación, algo más que la simple comprensión de que la otra persona está sufriendo. Hay una complicidad, un sentir por la otra parte. Es esta implicación la que despierta nuestras conductas altruistas y compasivas.

Sin embargo, los sujetos que destacan en los rasgos de la triada oscura no manifiestan esta cualidad. Son capaces de reconocer las emociones ajenas. Es más, saben ajustarse muy bien a las diferentes circunstancias sociales para ganarse la confianza de la gente. Todos demuestran tener un gran encanto superficial. Pero la evaluación que hacen del resto de las personas es puramente instrumental. Utilizan a la gente. Y al carecer de ese elemento de empatía, y no ser del todo conscientes del sufrimiento ajeno, no reparan en el daño que son capaces de hacer.

Aunque parezcan descripciones muy concretas que corresponden con un porcentaje muy bajo de la población, no significa que estemos protegidos contra sus artimañas. Según las estadísticas, tenemos un 1% de probabilidades de encontrarnos con un psicópata. Traducido a actos cotidianos, los expertos aseguran que al menos una vez en la vida nos cruzaremos con uno de ellos.

Mi consejo no es que desconfiemos de todo el mundo. Pero conocer al menos en qué consisten estas personalidades nos ayudará a identificarlos en un futuro para poder escapar de ellos o evitarlos.

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