“Por su capacidad para captar matices y sutilezas que a los demás les pasan inadvertidos, los hipersensibles a menudo aportan a su trabajo y relaciones una buena dosis de visión y humanidad. Normalmente son conscientes, creativos y minuciosos, pero en una cultura agresiva, los valores de la cual son la dureza, la extraversión y la represión de las emociones más delicadas, pueden sentirse como ciudadanos de segunda clase. A veces se involucran tanto y captan con tanta intensidad el sentido de lo que sucede a su alrededor, que necesitan desconectar de su entorno en mayor medida que el resto de personas” Elaine Aron

Las Personas Altamente Sensibles (PAS) suponen a proximadamente el 20% de la población. Puede que hasta tú misma seas una de ellas y nunca te hayas parado a pesarlo, a pesar de que llevas toda la vida disfrutando y sufriendo sus efectos.

Las personas altamente sensibles viven el mundo de una manera mucho más compleja que las personas que no pertenecen a este grupo; así, merece la pena que nos detengamos un momento para conocer sus peculiaridades.

Si tú eres una persona altamente sensible, es posible que poco a poco te des cuenta de que tu pareja, no aprecia las mismas cosas que tú. No llega a la misma profundidad emocional e intelectual que tú.

Ello hará que en ocasiones, te sientas frustrado/a y que llegues a demandarle determinadas cosas a tu pareja, que, sencillamente no puede ofrecerte o que no es capaz de ver o intuir.  Suelen ser personalidades tan diferentes que es habitual que aparezca la desilusión, la incomprensión…

no pidas disculpas

Si eres una persona PAS, debes tener muy en cuenta que los demás no puedan quizá satisfacer todos tus matices o estar al mismo nivel que tú. Y todo ello, deriva a menudo en una gran sufrimiento…

1. Sienten con mayor intensidad.

La persona altamente sensible, tiene una mayor empatía y percibe al instante cualquier cambio en las personas que le rodean. Y esto puede preocuparles. Notan la tristeza de quienes están a su lado y pueden llegar a vivirla como propia con más facilidad que otra persona que también esté cerca de la persona afectada.

Los niños con esta personalidad pueden llegar a sufrir mucho en estas edades, notan el humor de sus padres, sus preocupaciones… y al no saber aún interpretarlas o entender su origen pueden sufrir al pensar que han hecho algo negativo.

En el plano afectivo, la persona altamente sensible es de las que lo ofrece todo a su pareja, a la persona a la que ama. Este sentimiento se vive con una fuerza inmensa, y como tal, son más vulnerables. La otra persona puede no emocionarse como ella, porque no recibe tanto cariño a cambio como espera. Es algo muy complejo, y a veces hasta doloroso.

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2. Reaccionan con mucha más intensidad

La gente más sensible reacciona más frente a cualquier situación. Por ejemplo, mostrarán más empatía y preocupación por los problemas de un amigo. También suelen preocuparse más por la reacción de otra persona ante a un suceso negativo.

La persona altamente sensible lo da todo por los demás. Ama a su familia y a los suyos, vive la felicidad de un modo muy particular, pero al percibir las emociones de los otros con mayor efectividad, a veces puede sentirse herida también con mayor facilidad. Una mala palabra, un pequeño desprecio, un gesto de desaire o una simple mentira, se padece de un modo profundo. Es una traición a su sinceridad emotiva.

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3. Prefieren disfrutar de sus hobbies en soledad

La persona altamente sensible, no suele temer a la soledad. Le gusta y en ocasiones la busca. En ella se siente bien y se siente ella misma en toda su integridad y en toda su plenitud. Es un descanso que suele necesitar más que otras personas ya que la cantidad de estimulación que puede recibir en el mismo periodo de tiempo es mayor. De ahí que suelan ser personas con marcados rasgos introvertidos.

Además de ello, sienten mucho placer con la música, con el dibujo, con la lectura… son personas con alta sensibilidad que expresan su ser y su espíritu mediante estos canales artísticos. Pueden tocar instrumentos y se emocionan con las melodías de un modo muy intenso. También tienen preferencia por la escritura, por la poesía y el arte en general. Actividades que gozan muchas veces estando solos.

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4. Les cuesta más tomar decisiones

Las personas altamente sensibles son más conscientes de las sutilezas y de los detalles que dificultan la toma de decisiones. Aunque no haya una decisión “acertada” o “equivocada” (por ejemplo, a la hora de elegir el sabor de un helado), las personas más sensibles tienden a tardar más en decidirse, puesto que sopesan cualquier consecuencia posible. Tómate todo el tiempo que la situación te permita y, si es posible, pide más tiempo si lo necesitas.

“Cuando tengas que decidirte, piensa por unos momentos (un minuto, una hora, un día, una semana) que ya has tomado una decisión concreta. ¿Qué te parece? A menudo, desde fuera, la decisión adquiere otras dimensiones, y te da la posibilidad de ver tu caso con más claridad”, sugiere. Por otra parte, cuando una persona altamente sensible llega a la conclusión de cuál es la decisión adecuada y cuál no en una situación determinada, llevará a cabo con rapidez esa misma decisión en ocasiones futuras.

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5. Se sienten más decepcionados al equivocarse.

¿Has experimentado alguna vez ese sentimiento desagradable al descubrir que has tomado una decisión errónea? En el caso de las personas altamente sensibles, “esa sensación se amplifica, pues su reactividad emocional es más alta.

Las personas altamente sensibles reaccionan a las críticas de forma más intensa. Como consecuencia, a veces emplean algunas tácticas para evitar las críticas, como por ejemplo, tratar de agradar siempre a la gente, criticarse a sí mismos, o evitar mostrar el origen de las críticas. Si alguien te dice algo negativo, tú puedes responder que te da igual, y nadie se sentirá ofendido. Pero, si se tratara de una personas altamente sensible, se lo tomaría muy a pecho.

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6. Son muy muy observadores e intuitivos

Las personas altamente sensibles son las primeras en darse cuenta de los detalles de una habitación, de los zapatos que estrenas, o de los cambios del tiempo.

Debido a su gran sensibilidad hacia lo que les rodea, estas personas son capaces de leer entre líneas lo que está sucediendo, a pesar de que no haya un razonamiento que lo fundamente.

Por ejemplo, al entrar en contacto con otra persona o con otros grupos de personas, pueden presentir con facilidad qué estado de ánimo reina en el ambiente o qué tipo de conversión tenía lugar justo antes de llegar al sitio concreto.

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7. No todas las personas sensibles son introvertidas.

De hecho, alrededor de un 30% de las personas altamente sensibles son extrovertidas. La especialista asegura que muchas veces, las personas sensibles y extrovertidas han crecido en una comunidad estrechamente unida (puede que vivieran en un barrio residencial, en un pueblo pequeño, o que tuvieran mucha relación con sus familiares), por lo que les resulta más fácil interactuar con la gente.

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8. Trabajan bien en ambientes de equipo.

Ya que las personas altamente sensibles les dan muchas vueltas a las cosas, trabajan muy bien en equipo. No obstante, son más adecuadas para puestos en los que no tienen que tomar una decisión final. Por ejemplo, si una persona sensible forma parte de un equipo médico, será buena analizando los pros y los contras que implica la operación de un paciente, pero es preferible que sea otra persona la encargada de decidir si ese paciente debe operarse o no.

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9. No soportan los sonidos o las imágenes desagradables.

Los sonidos desagradables pueden ser bastante más molestos para una persona altamente sensible. Si bien es cierto que, en general, a casi nadie le gustan los ruidos molestos, las personas altamente sensibles son aún más sensibles al caos y al ruido. Esto se debe a que tienden a sentir más fatiga o estimulación por un alto nivel de actividad. Puesto que las personas altamente sensibles son más propensas a la empatía y a la sobrestimulación, las películas violentas o de miedo no les van mucho.

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10. Son muy educados.

Las personas altamente sensibles son muy cuidadosas. Por ello, suelen mostrarse más consideradas con la gente y tienen muy buenos modales. También tienden a darse cuenta antes de que alguien no se está comportando bien. Por ejemplo, las personas más sensibles son más conscientes de dónde han dejado su carrito de la compra, no por temor a que alguien se lo robe, sino porque no quieren molestar a nadie al bloquearle el paso.

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11. Trabajar en entornos familiares y acogedores.

Al igual que prefieren hacer ejercicio solas, las personas sensibles también prefieren trabajar en un entorno individual. Zeff explica que a muchas personas sensibles les gusta trabajar desde casa o ser autónomos, porque así pueden controlar los estímulos de su lugar de trabajo. Según Zeff, los que no tienen el lujo de poder elaborar sus propios horarios de trabajo flexibles, prefieren trabajar en espacios pequeños y cerrados, donde tienen más privacidad y menos ruido.

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“Ser vulnerable no tiene por qué dar miedo. Hay que tener el coraje de ser sincero, abierto y honesto. Esto abre la puerta a una relación más profunda. Crea fuerza personal y el tipo de conexiones con otros que buscamos en la vida. Hablar desde el corazón nos libera de los secretos que nos abruman. Son los secretos que nos enferman y que nos hacen ser miedosos. Decir la verdad ayuda a obtener claridad sobre la autentica dirección de tu corazón” Sara Paddison


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