Los famosos döner kebabs siguen siendo los reyes de la comida rápida. Una demanda que no deja de crecer en los últimos tiempos a pesar de todas las dudas en torno a su producción. Este tipo de comida fue popularizada por los inmigrantes turcos en los barrios obreros de Alemania durante lo años setenta y varios estudios la sitúan en las escalas más bajas del fast food.

Para que os hagáis una idea, cada día se producen 2.000 toneladas de carne de kebab en Europa. Aproximadamente 100 toneladas proceden de España, según los datos arrojados por Donerci, principal asociación del sector. Pero, ¿por qué han llegado al Parlamento europeo?

Cada día se producen 2.000 toneladas de carne de kebab en Europa

Su alto número de fosfatos han llevado a esta carne ante la Comisión de Sanidad del Parlamento europeo. El pasado martes, tras una reunión de los eurodiputados, se ha rechazado la propuesta que permitiría el uso de fosfatos en la carne de kebab, ya sea de cordero, ternera o pollo.

Esta decisión se debe a los diversos estudios que advierten de los riesgos para la salud de los seres humanos derivados de estos aditivos en la carne de kebabEl uso de los fosfatos está ligado a la protección del sabor de la carne, el aumento de peso de esta y, además, estos ayudan a la retención de agua, sobre todo en la carne en vertical, como es el caso de los döner kebabs.

Los fosfatos ayudan a mantener la carne de los kebabs, pero ya no se podrán utilizar

La votación de la Eurocámara se saldó con 32 votos a favor y 22 en contra. Para que se trate de una decisión definitiva necesitamos la votación del pleno de la Eurocámara, que examinará el caso a mediados de diciembre. Si la resolución es positiva, el Parlamento no tardará en vetar la propuesta de la Comisión Europea de dar luz verde al uso de ácido fosfórico, fosfatos y polifosfatos (E 338-452) en la carne.

De esta manera, los kebabs (con la carne tal y como se preserva ahora mismo, al menos en Alemania) se convertirían en un alimento ilegal. Eso sí, como explica el Parlamento en su cuenta de Twitter, la idea no radica en prohibir este alimento, sino la utilización de fosfatos en su carne.

Una decisión que, a priori nos beneficia a todos, salvo a los trabajadores de este sector. En un artículo publicado por The Guardian se explica que en Reino Unido se venden al día 1,3 millones de doner kebabs en más de 20.000 establecimientos.

Más de 200.000 personas viven de este sector, por lo que si finalmente el Parlamento europeo prohíbe los fosfatos la industria del döner kebab en la UE se llevaría un duro palo. Sin duda, tendrían que reinventarse para eliminar estos aditivos. Pero, ¿qué priorizamos economía o salud?


¿Quieres recibir más historias como esta por email?

Suscríbete a nuestra Newsletter: