Sea cual sea el contexto, una discusión nunca es del todo lógica, aunque en ella se estén poniendo sobre la mesa argumentos racionales. Desde siempre nos han enseñado que si nos metemos en una discusión, debemos defender nuestros ideales ante todo y no renunciar a lo que creemos. Sí, es un mensaje muy… ¿positivo?

“Ganar” una discusión no se trata de salir de ella “demostrando que tenías razón”. A veces puede ser un momento para encontrar nuevas ideas o cuestionar un poco tus creencias de cara a sustituirlas por otras más acordes contigo o tu momento.

Los expertos están de acuerdo (después de mucho discutirlo) que la clave para sobrellevar cualquier discusión es entender a la gente. Y, para ello, te propongo algunos trucos y técnicas que, independientemente de que estés de acuerdo con ellas o no, te harán pensar por un rato.

9 técnicas para sobrellevar (o “ganar”) cualquier discusión

¿La clave de las discusiones es ganarlas? Más bien, sobrellevarlas

1. Sé educado

Y hablo solo por ti. Es difícil predecir cómo será la actitud de la otra persona pero, independientemente de lo ridícula que suenen sus ideas, ante todo respeta sus argumentos y hazte respetar tú también. Cuando una persona ve validada de alguna manera su idea es más abierta a nuevas propuestas que la enfrenten.

2. El objetivo no es “ganar” la pelea

En una discusión, atacar directamente los argumentos de tu contrario hace que entre en un modo defensivo del cual es difícil salir. En vez de eso, siempre puedes intentar entender sus conclusiones, aunque a tus oídos suenen ridículas e hilarantes.

No estamos diciendo que “le des la razón”. Estamos diciendo que si comprendes el final mismo de sus argumentos, te será más fácil llegar a ellos y proponer ideas alternativas que hagan a tu contrario pensar.

3. Pregunta cómo en vez de por qué

En posturas enfrentadas, si una persona tiene que explicar por qué tiene razón, es decir, la parte más teórica e idealizada de sus ideas, al final de su alegato seguirá más que convencido de su postura. Por el contrario, si debe de explicar el cómo, es decir, que desarrolle de manera práctica su idea, quizás al final de su mensaje tenga un punto de vista más débil sobre su argumento.

4. Haz un seguimiento

Muchas discusiones se pueden prolongar horas o, incluso, días o semanas. Básicamente se alarga el tiempo que ambos participantes quieran. Y sí, voluntariamente se puede discutir un mismo concepto durante semanas. Esta táctica está pensada para estas discusiones con las mismas personas.

A poco que convivas con alguien en cualquier ambiente, es inevitable que captes patrones de comportamiento. Y, en cuanto a la forma de discutir, también se pueden encontrar dichos patrones. Identifícalos y, una vez hecho, aprovecha los pros y los contras de esas formas de discutir. Como dice Sun Tzu en El arte de la guerra, “si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes de temer el resultado de mil batallas”.

5. Haz preguntas abiertas

En una discusión es útil hacer preguntas abiertas para poder interactuar a nivel emocional

Una habilidad difícil puesto que, por definición, estamos acostumbrados a hacer lo contrario: preguntas cerradas que se contestan con una frase simple o con un monosílabo. En una discusión es útil hacer preguntas abiertas. Haces que el oponente se abra y, de esta manera, se hace más fácil una interacción no a nivel racional, sino emocional. Es una táctica muy útil tanto en el contexto de la pareja, como en el contexto del trabajo.

6. La confianza es un valor

Muchas veces se sobreestima la idea del más inteligente de la sala, porque no la pronuncia con suficiente convicción. Sin embargo, un equipo estará dispuesto a seguir una idea menos brillante si el que la dice la expresa con suficiente convicción. Volvemos a recordar que en relaciones humanas, en cualquier contexto, cuenta mucho el factor emocional. Y expresar una idea con convicción es señal de decisión y liderazgo. Tenlo en cuenta la próxima vez que vayas a una junta o a una reunión de equipo.

7. Usa recursos visuales

La mayoría de la gente se deja guiar por la información que aportas si esta va acompañada de una imagen que la respalde. Una imagen puede ser impactante, y usar de forma inteligente recursos como las gráficas, esquemas resumidos, o demás elementos visuales puede ayudarte a defender mejor tu postura. Sobre todo, porque ante cualquier duda o cuestionamiento, siempre podrás apoyarte en esos datos que están literalmente a la vista.

Además, el usar datos reflejados en tablas o gráficas da una imagen más científica y empírica de lo que intentas demostrar.

8. Deja ver que otras personas están de acuerdo

El consenso es una conclusión a las discusiones muy buscada, por ejemplo, entre la comunidad científica. En la ciencia pueden surgir ideas que dependiendo desde donde se miren o investiguen pueden tener más peso o no. Fuera del ámbito científico, a la hora de validar la veracidad de ciertas teorías lo mejor es llegar a un acuerdo de mayoría sobre si lo expuesto es susceptible de ser cierto o no. Si muchas opiniones respaldan lo dicho, entonces esa idea tiene más fuerza.

Por otro lado, si ese respaldo de opiniones todavía no ha llegado, siempre puedes mostrar que sí hay más expertos externos que están de acuerdo con lo que planteas.

9. Cuenta hechos, no anécdotas

No te quedes en las anécdotas, respalda tus argumentos basados en datos reales

Siempre está aquella persona que defiende un argumento con hechos tales como “mi tío fumó toda su vida y vivió durante 95 años sin padecer de los pulmones” o “yo conozco a una amiga que come todo lo que le da la gana, y siempre está delgada”. Son argumentos basados siempre en anécdotas muy puntuales. Lo peor de todo es que mucha gente se queda en ese tramo y no quiere ir más allá en la discusión. Lo mejor para defender una idea y que esta tenga realmente peso sobre la gente es que no esté defendida con anécdotas puntuales, sino con estudios serios y muestras extensas.

Estas nueve técnicas no es que sean infalibles. Por supuesto, depende mucho de cómo se plantee la discusión, el contexto y la persona con la que se debata. Pero seguro que si las usas sabiamente empezarás a tener resultados muy pronto.

Y a ti, particularmente, ¿qué tácticas te funcionan mejor de cara a afrontar una discusión?


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