Los cuadros de Frida Kahlo revelan que la artista sufría una invisible y dolorosa enfermedad. ¿Sabes cuál?

Mucho se ha dicho y escrito sobre Magdalena Carmen Frida Kahlo (1907-1954), autora de uno de los legados pictóricos más personales y singulares del siglo XX. Sus cuadros, profundamente simbólicos, aluden a menudo a los múltiples sufrimientos físicos y psicológicos que la artista padeció. A Frida Kahlo se le diagnosticó a lo largo de su vida poliomielitis, tuberculosis o sífilis y fue sometida a más de 30 operaciones. Sin embargo, desde la perspectiva médica actual se cree que su dolor y fatiga crónicos respondían a una enfermedad todavía desconocida en aquellos tiempos.

Cuando tenía 18 años, Frida sufrió un grave accidente de autobús, con el resultado de importantes fracturas en costillas, clavícula, columna vertebral, hombro, piernas y pelvis, así como una perforación a nivel del abdomen a través de la vagina. “Perdí mi virginidad”, afirmaba al respecto.

Probablemente este trauma físico múltiple fue el detonante de los constantes dolores que la pintora ya no dejaría de padecer y que hoy en día se atribuyen a la fibromialgia. Una nueva visión de su expediente clínico, publicada en la revista Arthritis & Rheumatism en el año 2000 por un equipo de reumatólogos, sugiere que la verdadera causa del sufrimiento crónico de Frida fue una fibromialgia postraumática.

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculo-esquelético generalizado, con una exagerada hipersensibilidad en múltiples puntos predefinidos. Entre otros síntomas asociados (se han llegado a detectar hasta 100), las personas con fibromialgia sufren de cansancio y fatiga crónicos, trastornos del sueño, dolor de cabeza, alteraciones digestivas, mareos, pérdida de concentración y memoria, ansiedad o depresión.

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¿En qué se fundamentan los especialistas para afirmar que Frida sufrió fibromialgia? Pues básicamente en su obra. Así, La columna rota (1944) refleja la angustia vital de Frida, plasmando los 18 puntos neurálgicos del dolor que presentan las pacientes con fibromialgia. Cuando Frida pintó este autorretrato, su salud se había deteriorado hasta el punto de tener que llevar un corsé de acero para sujetar su columna vertebral.

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Otro de sus autorretratos, El venado herido (1946), muestra once flechas sobre un animal que coinciden con los puntos álgidos de la fibromialgia y que años más tarde se considerarían como los principales en un examen para diagnosticar la enfermedad.

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También en un boceto de su diario, dibujó los mencionados once puntos de dolor.

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En otras obras, se pintó a sí misma coexistiendo con la vida y con la muerte, dejando constancia de los tormentos ocasionados por las frecuentes operaciones quirúrgicas a que fue sometida.

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Aunque no se conocen las causas exactas de la fibromialgia, las últimas investigaciones apuntan a que responde a una alteración en los neurotransmisores, es decir, las sustancias que permiten la comunicación entre las células nerviosas.

Pese a tratarse de una enfermedad cada vez más diagnosticada (afecta aproximadamente a entre el 2% y el 6% de la población, mayoritariamente a mujeres) las personas afectadas todavía se encuentran con grandes problemas a la hora de obtener un correcto diagnóstico y tratamiento, así como el adecuado reconocimiento a nivel médico, laboral y social.

Para la fibromialgia no existe de momento un tratamiento curativo; la persona enferma debe intentar convivir lo mejor posible con la enfermedad, evitando su progresión o empeoramiento. Según los expertos, el tratamiento más eficaz es la combinación de fármacos específicos, terapia psicológica, hábitos saludables (ejercicio físico regular y dieta equilibrada) y evitar factores desencadenantes y/o agravantes como el estrés.

Frida Kahlo fue una mujer transgresora y valiente. Desafió a las convenciones de su tiempo y se erigió en la auténtica protagonista de su obra, algo nada habitual en esa época para una mujer. Se le considera por ello una precursora a la hora de reivindicar y expresar la identidad femenina. Pero, sin duda, lo más destacable fue su capacidad para sobreponerse a una vida marcada por la enfermedad. Lo hizo con pasión y coraje; por ello es fuente de inspiración para todas aquellas personas que sufren en silencio el dolor. Gracias, Frida.

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