La industria alimentaria lleva años engañando a los consumidores. Es común encontrarse productos etiquetados como integrales cuando en realidad llevan un alto porcentaje de harinas refinadas a las que añaden, a posteriori, salvado de trigo para darle la apariencia de pan integral.

A día de hoy los consumidores debemos prestar mucha atención a la letra pequeña de los envases para corroborar si es o no es, por ejemplo, pan hecho con harinas integrales.

Pero, por fin, el Gobierno ha decidido poner fin a esta estafa gracias a las continuas demandas del mercado. Recordamos que el pan integral está hecho de harina de grano entero y el pan hecho con harinas refinadas se conoce comúnmente como pan blanco. Este fraude se lleva a cabo en el casi 100% del pan industrial que compramos en tiendas, supermercados y grandes superficies convencionales.

pan integral falso

Cuidado con el pan industrial que compras: te lo pueden vender como pan integral, pero lo más seguro es que no lo sea

¿Cual es la ley actual sobre el pan integral?

En la actual legislación, el pan integral se define como aquel “elaborado con harina integral”. El problema de esta anticuada norma es que no especifica el porcentaje de harina integral que debe llevar este producto para ser considerado “integral”. Según la normativa vigente, se considera harina integral a aquel producto resultante de la molienda del grano de cereal compuesto de grano de cereal íntegro.

Esto significa que existe un vacío legal respecto a cualquier alimento que esté etiquetado bajo la frase “elaborado con harina 100% integral“. Esta afirmación no es lo mismo que “elaborado 100% con harina integral“. En el primer caso, el eslogan no promete ninguna cantidad mínima de esa harina, mientras que en el segundo nos asegura lo que estamos comprando.

Estas lagunas en la legislación española son las que busca atajar el gobierno con su nueva ley.

¿Cómo está legislado este producto en otros países?

En España, como en muchos otros países, se considera algo integral a lo que tiene fibra, aunque sea añadida a posteriori. En EE.UU. tampoco lo hacen bien: mientras que el ingrediente mayoritario sea integral ya les vale, independientemente del porcentaje total.

¿Sabrías diferenciar un pan 100% integral de uno de mezcla?

En Dinamarca y Suecia, un producto se encuentra bajo el nombre de integral solo si tiene al menos la mitad de su harina integral. Otro ejemplo es el de Alemania, que actualmente tiene una de las legislaciones más duras de Europa. Para que el pan se considere integral tiene que contar con un 90% de esta harina y un 100% en el caso de la pasta. Los Países Bajos, por su parte, exigen que el 100% de la harina sea integral para que un pan se pueda etiquetar como tal.

Nueva ley sobre el etiquetado

Desde el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) están redactando un proyecto que derogue la ley actual —el Real Decreto 1137/1984, de 23 de mayo— y que busca instaurar una nueva normativa sobre la de calidad del pan y panes especiales, que sustituirá a la actual. El objetivo es muy claro: proporcionar la información adecuada y verificada sobre los ingredientes al consumidor para facilitarle la elección de compra.

El borrador de ley concretará los criterios que ha de tener el pan para considerarse integral: “Se denominarán ‘pan 100% integral’ o ‘pan integral’ los panes elaborados con harina exclusivamente integral, excluyendo de dicho porcentaje las harinas procesadas o malteadas. Los panes en los que la harina utilizada en la elaboración no sea exclusivamente integral incluirán en la denominación la mención ‘elaborado con harina integral X%, correspondiendo X al porcentaje de harina integral utilizado”.

Con esta ley, el Gobierno quiere cumplir con los nuevos hábitos de consumo. Además de sensibilizar acerca de la demanda de un pan más saludable que contenga todas las vitaminas que aporta la cáscara del grano y la fibra y con menor índice glucémico.

La importancia de comer integral

En España se consumen 34,65 kilogramos de pan por persona al año; vamos que es el alimento más consumido en nuestro país. El gasto medio por persona al año son 83,92 euros, según datos del MAPAMA. Pero, ¿nos preocupamos por su calidad? La respuesta es no. Más del 70% de los españoles siguen prefiriendo el blanco frente al pan integral. Todavía es un porcentaje muy pequeño el que busca este tipo de pan, pero gracias a toda la información y estudios que van saliendo, va aumentando su consumo.

También existe mucha desinformación acerca de los granos integrales. Cuando hablamos de cereales no solo hablamos de trigo; hay muchos más: maíz, avena, centeno, arroz, sorgo, mijo, teff y triticale. Y con casi todos ellos se puede hacer pan.

pan integral

El pan integral es mucho más sano que el elaborado con harinas refinadas

Los cereales refinados solo contienen el endospermo, ya que al estar procesados pierden la mayoría de la fibra, las vitaminas y los minerales de su capa exterior y del germen. De esta forma dejan de ser nutritivos y pasan a ser una fuente más de calorías. Por ello los cereales integrales son un alimento con propiedades superiores.

Hay multitud de estudios en torno a las enfermedades ligadas a las harinas refinadas. Además, muchas investigaciones asocian el consumo de cereales integrales con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, cáncer, obesidad, diabetes tipo 2 y mortalidad por cualquier causa.

Claves para reconocer un pan integral falso

Lo primero que se debe conocer sobre el pan integral es que está elaborado con harina integral de trigo, producida a partir de un grano de cereal llamado salvado. Esto logra que el pan integral no se vea expuesto a ningún proceso de refinado.

Los panes multicereales, es decir, los que contienen semillas o frutos secos, son nutricionalmente más interesantes. Pero su presencia no garantiza que estos panes sean también integrales.

De igual modo, que el pan sea muy oscuro suele ser un indicativo de que, sencillamente, se le ha añadido harina de centeno, cuyo grano es negro. Este color lo obtendría aunque también haya sido refinado y despojado de su germen. Por esos motivos lo más importante no es fijarse en el nombre del producto o el color del mismo sino girar el envase y mirar la etiqueta: si el primer ingrediente no es harina de trigo de grano entero o íntegro, no es pan integral.

 

¿Cuál es tu tipo de pan preferido?

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