8 claves para reconocer si sufres estrés y cómo sobrevivir a él 1

8 claves para reconocer si sufres estrés y cómo sobrevivir a él

A continuación mencionamos varias sugerencias que ayudan a controlar el estrés:

1. Reconocer el nerviosismo y encauzarlo a la calma

Es fácil perder el control de tus sentimientos cuando estas disgustado. Date cuenta de tus sentimientos. Exprésalos. Por ejemplo, “Estoy estresada y eso hace que dificilmente tome la decisión correcta o pueda concentrarme”. Después, encuentra una forma de canalizarlos. Practica ejercicios de respiración, escucha música, escribe en un diario todo lo que sientas, juega con una mascota, monta en bicicleta, o haz lo que tú creas que te podrá ayudar a sentirte mejor y volver al estado de calma para actuar con garantías ante una situación.

2. Olvida el sentimiento de culpa

El sentimiento de culpa es una de las emociones más inmovilizantes y destructivas que podemos experimentar. Suele aparecer en algún que otro momento de nuestras vidas. El problema en sí no radica en no sentir la culpa (porque sobre esto muchas veces no podemos actuar) sino en manejar estos sentimientos y afrontarlos desde una perspectiva positiva. Para lograrlo es esencial que asumamos algunos pasos:

1. Abandonar el pensamiento polarizado y asumir una postura más flexible. Para esto el mejor ejercicio es pensar en los aspectos positivos y negativos que encierra cada situación a la cual nos enfrentamos cotidianamente. Apreciando las diversas facetas de las situaciones y comportamientos podremos percatarnos de que la vida no es en blanco y negro, sino llena de matices.

2. Hallar las causas de los sentimientos de culpa desarrollando un diálogo interior. Este diálogo interior nos develará algunas ideas irracionales de causa y efecto. En muchas ocasiones la clave para eliminar la culpa radica en saber repartir las responsabilidades asumiendo aquella cuota que nos corresponde, pero no más allá.

3. Planificar el futuro. Aún si asumimos nuestra responsabilidad en una situación y cometimos un error, lo más productivo es mirar al futuro y pensar en cómo podemos subsanar el daño. La culpa nunca es la solución porque nos encierra en la trampa del inmovilismo y el sufrimiento.

3. Pedir ayuda

“Pedir ” no es lo mismo que “exigir”. Sin embargo, solicitar cooperación cuando lo necesitamos es parte de nuestras interacciones múltiples y facilita la convivencia. Cuando necesites ayuda, rodéate de personas a quienes les importa tu bienestar.  “El gran lider es aquella persona que sabe pedir ayuda” plantea Bernardo Toro,  pensador multidisciplinar colombiano, que podemos escuchar en esta charla “El coraje de pedir ayuda”:

4. Trata de resolver el problema

Un problema, por grande que sea, consta de cuatro etapas: entender el problema, crear un plan, llevar a cabo el plan, revisar e interpretar el resultado.  Si esta técnica fracasa, Pólya, en el libro “How to Solve It” nos advierte: «Si no puedes resolver ese problema, entonces existe un problema más sencillo que éste que sí podrás resolver: encuéntralo». O bien: «Si no puedes resolver el problema propuesto, intenta resolver primero un problema relacionado. ¿Podrías imaginar un problema relacionado más accesible?».

5. Cuida tu optimismo

Este valor nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir. La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su opuesto, el pesimismo, radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: enfocarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para: encontrar soluciones, ventajas y posibilidades.

6. Gestión del tiempo

Aunque en el próximo tema trataremos ampliamente este punto, adelantamos algunas claves: no te sobrecargues con actividades. Resuelve los problemas cuando surjan. Si te sientes tenso, piensa en eliminar una o dos actividades, optando por mantener las más importantes.

7. Adaptación al cambio

Piensa en los cambios como retos normales en tu vida. Reconoce las demoras y las derrotas como un problema momentáneo que puedes resolver. Y ante la duda, recuerda el tema 6: “El poder de transformarte”.

8. Optimismo

Piensa que tendrás éxito si continúas avanzando hacia tu meta. Aprende a pensar que los retos son oportunidades y las situaciones difíciles no son desastres, sino problemas momentáneos. Resuelve los problemas y pide ayuda y consejos de otras personas, en vez de quejarte y permitir que se te acumule el estrés. Fija tus propias metas y mantente al tanto de tu progreso. Toma tiempo para relajarte. Sé optimista. Cree en ti mismo. Respira. Permite que un poquito de estrés te motive a tomar una acción positiva que te ayude a alcanzar tus metas.

9. Realiza actividades físicas

Es bueno para el cerebro y un poderoso antídoto para la depresión y la ansiedad. Si practicas ejercicio de modo regular tendrás una autoestima más fuerte y te sentirás más feliz. Una de las mayores causas de angustia y ansiedad es la preocupación sobre la salud y la enfermedad, unas dudas que se disipan como por arte de magia cuando se practica algo de deporte. En base a esto, podemos concluir que la práctica de deportes y ejercicio físico, pueden constituir una alternativa a los tratamientos psicológicos, o al menos, puede ser un complemento de los mismos.

No olvidemos que el ejercicio produce un bienestar mental y una mejoría psicológica, por sí mismo, por lo que es beneficioso aunque no se padezca estrés. El ejercicio aporta una reducción del estado de ansiedad, también disminuye la depresión moderada, reduce el estrés, las neurosis, favorece el tratamiento de depresiones severas y resulta beneficioso psicológicamente para personas de ambos sexos y de cualquier edad.

10. Aromas y sabores que aludan a la calma

En un momento de angustia una taza de camomila será una gran ayuda para calmarte. Algunos de sus componentes (matricaria recutita) se unen a los mismos receptores que fármacos como el Valium. También puedes tomar un suplemento de Camomila junto con la infusión en caso de que necesitarás una dosis más concentrada del relajante. 

El aroma de la lavanda funciona como un antiinflamatorio emocional. Se ha comprobado en estudios con pacientes griegos que esperaban en la antesala de la consulta del dentista donde eran calmados con aromaterapia de lavanda. Otro estudio alemán demostró la eficacia de una píldora de lavanda para reducir los síntomas de ansiedad en personas con un Trastorno de Ansiedad Generalizado. La lavanda fue tan efectiva como el ansiolítico conocido como Lorazepam.

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