La magistral escena que enseñó a los médicos de un hospital a empatizar con sus pacientes

Jack MacKee es un doctor de trato frío e insensible con sus pacientes. Pero un día pasa a tener una perspectiva muy diferente de las cosas cuando se le diagnostica un cáncer. Desde ese momento empieza a ver las cosas de otro modo. La escena que veréis en el siguiente vídeo es la culminación de ese aprendizaje clave a la hora de tratar a los pacientes.

En la película «The Doctor», Jack, un médico frío y distante, le diagnostican una enfermedad, pasa a ser un paciente más de su propio hospital. Entonces sabrá lo que sienten los enfermos, tendrá que confiar ciegamente en un sistema médico que sabe que no es infalible y habrá de soportar con paciencia unos trámites burocráticos que se eternizan, unos reconocimientos humillantes y unas abarrotadas salas de espera. Suena a telefilm, pero resulta ser un interesante y emotivo drama en el que el médico pasa a ser paciente y, como indica el título del libro en el que se basa, prueba de su «propia medicina».

Lo mejor de la película es el propio desarrollo de la historia sobre la enfermedad, en el hospital y con los pacientes (mucho mejor que la historia familiar) y, cómo no, la impecable interpretación del siempre excelente William Hurt.

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