Hay muchos tipos de inteligencia. Incluso está demostrado que el coeficiente intelectual muchas veces no influye en el éxito futuro y que autores como la psicóloga Carol Dweck de Stanford, afirman que la actitud de una persona predice su éxito de una forma mucho más contundente que el coeficiente intelectual.

Y sin embargo, hay ciertas cualidades o rasgos paradójicos que todas las personas altamente inteligentes comparten, aunque los científicos no se aclaran sobre si son inteligentes por tener estos rasgos o, si gracias a estos rasgos se hicieron muy inteligentes.

A raíz de una pregunta lanzada en Quora donde se preguntaba acerca de esta cuestión, se obtuvieron algunas interesantes respuestas científicamente contrastadas.

1. Las personas inteligentes son más flexibles y predispuestas a cambiar de idea.

Las personas altamente inteligentes son flexibles y capaces de prosperar en diferentes contextos y ambientes, tanto si el ambiente es favorable como si se encuentran en mitad de la adversidad. Ser flexible mentalmente implicar mantener una actitud abierta a nuevas opiniones, oportunidades nuevas de aprendizaje, a evolucionar y experimentar. Es estar dispuestos a pensar, sentir y actuar, con una intención de apertura, adaptándonos a las situaciones y olvidándonos de antiguos esquemas, modelos o patrones adquiridos en nuestra trayectoria de aprendizaje.

“En vida, el hombre es elástico y evoluciona. Al momento de la muerte es rígido e inmutable. Las plantas al sol son flexibles y fibrosas pero perecen secas y resquebrajadas. Por ello lo elástico y flexible se asocia a la vida y lo rígido e inmutable da la mano a la muerte. Así pues, lo duro y firme está tan listo para el hacha como un árbol, y lo maleable y blando se hace lugar en la vida.”  LAO TSÉ

Y lo cierto es más allá de taoísmo de Lao Tsé, las conclusiones actuales sobre psicología confirma esta idea, en la que la inteligencia depende de la capacidad de cambiar tus propios comportamientos con el fin de hacerle frente al nuevo medio de la forma más eficaz posible.

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2. Las personas inteligentes son más conscientes de su ignorancia.

El Efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un efecto de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, incorrectamente midiendo su habilidad por encima de lo real.

El Dunning-Kruger nos enseña que antes de valorar la opinión de alguien negativamente hay que considerar la posibilidad de que no se de cuenta de que está errado porque psicológicamente no puede hacerlo. Y eso nos lleva a otro problema: Los idiotas podemos ser nosotros y no ser conscientes de ello.

Debemos tener en cuenta, además, que es ste efecto nos sucede a todos en función de cada habilidad. Es decir, alguien puede ser un experto en un tema o el más capaz del mundo en una determinada habilidad, y sin embargo no estar capacitado para darse cuenta de que no lo es en otros temas o habilidades.

En todo caso, saber que existe nos debe enseñar a ser humildes. A saber que en nuestro cerebro hay algo que nos lleva en ocasiones a ver con total nitidez que estamos en posesión de la razón en un tema y sin embargo tratarse de una ilusión. Las personas más inteligentes, son las que más conscientes son de lo que aún les queda por aprender y mejorar y tal vez por ello, lo consiguen.

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3. Son escépticos y se cuestionan cualquier principio.

“No menos que el saber me place el dudar” decía el escritor y filósofo italiano Dante Alighieri. El escepticismo implica recelo, incredulidad o falta de confianza en la verdad final sobre algo. Esta característica podría resultar contradictoria con otras de las planteadas porque la incredulidad podría llevar al “inmovilismo” pero lo cierto es que las personas inteligentes necesitan comprobar todo aquello que se les plantea y aún más allá. Esta característica es la que permite la innovación constante en sus trabajos y sus vidas porque la frase “esto es así porque siempre ha sido así”,  a ellos no les vale.

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4. no es que tengan buenas respuestas, es que Hacen muy buenas preguntas.

La mayoría de personas temen hacer preguntas. De la minoría que sí se atreve, sólo un grupo selecto Pero para hallar las respuestas adecuadas, debemos hacer las preguntas correctas. Albert Einstein dijo en cierta ocasión: “Si yo tuviera una hora para resolver un problema, y mi vida dependiera de la solución, gastaría los primeros 55 minutos en determinar la pregunta apropiada, porque una vez conociera la pregunta correcta, yo podría resolver el problema en menos de cinco minutos”. Por eso las personas inteligentes desafían su propio pensamiento a través de muchas preguntas, de forma que encuentran nuevas soluciones a viejos problemas.

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5. no son frios y calculadores, sino sensibles y empáticos.

Las personas inteligentes saben escuchan a otras personas, y desarrollan una alta capacidad para sentir empatía por otras personas, lo cual es un condimento básico para desarrollar nuestra inteligencia emocional. Les motiva hablar con gente diferente y aprender todo lo que puedan de ellos. Están siempre abiertos a nuevas ideas y oportunidades, pues saben que en ocasiones, la inteligencia de la mayoría es más poderosa que inteligencia de un grupo reducido de expertos.

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… formemos parte de estas paradojas!

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