Si hay una máquina perfecta esa es el cuerpo humano. Una fábrica que funciona diariamente sin ningún fallo, siempre que el trato y el mantenimiento sea el adecuado. Pero que en ocasiones sus reacciones a los estímulos internos y externos, y lo que los desata, son difíciles de entender. La salud activa comienza, con escuchar un poco más lo que tiene que decirnos.

Hoy queremos compartir con vosotros los descubrimientos de la psicóloga Susan Babbel, de la Universidad de Santa Clara en EEUU, que ha propuesto una teoría práctica sobre lo que ocurre en el cuerpo mediante la interpretación de las señales que envía.

Aplicar esta sencilla teoría en nuestro día a día podría significar la diferencia entre un futuro donde tu cuerpo disfrute de salud o desarrollar de forma latente una enfermedad. En concreto, nos centraremos en los problemas psicológicos que también se muestran en el cuerpo. Es algo muy habitual que el dolor y la incomodidad focalizada sean manifestaciones de fallos internos maquillados, como secretos ocultos o asuntos sin resolver.Esta teoría parte de que las enfermedades o padecimientos crónicos son síntomas de estrés y problemas emocionales, algo más notable cuando el cuerpo está bien y no tiene motivos para sufrir ni sentir malestar.

A continuación, repasaremos estos dolores focalizados a través de ilustraciones para mostrar la teoría de Babbel.

Sentir dolor en los pies

Puede parecer que el dolor de pies siempre se debe a algo físico. Un mal calzado, unos calcetines que no se adaptan bien o pasar mucho tiempo de pie o andando. Pero no siempre es físico, el dolor puede venir de un sentimiento muy grande de apatía, esa sensación de no querer seguir adelante. En esta situación encontramos a una persona que piensa que todo le va mal, una persona al borde del fracaso.

El consejo que puede contrastar ese dolor y visión pesimista: este pensamiento surge de una generalización errónea. En práctica, es el resultado de centrarte demasiado en los errores que has cometido y las malas decisiones que has tomado, construyendo la película de tu vida a partir de esa trama. Sin embargo, olvidas incluir todas las cosas buenas. El problema es que esa visión sesgada y pesimista te impedirá asumir nuevos retos ya que pensarás que estás condenado al fracaso de antemano.

Dolor en los tobillos

El factor clave es el trabajo, nos absorbe y hace que nos olvidemos de nosotros mismos y el placer de la vida queda a un lado. No dejemos de lado la felicidad y el placer.
Recuerda que no hace falta ponerse grandes metas, son las pequeñas cosas las que nos conducen hacia en bienestar. Haz algo que te reconforte, como dormir o dedicarte una tarde entera. La felicidad está más asociada a la frecuencia con la que se siente que a la intensidad. Es decir, mejor estar en un trabajo que te guste aunque luego no puedas pagarte unas grandes vacaciones. Para la mayoría de nosotros es más fácil conseguir pequeñas cosas con las que sentirnos bien que hacer una gran inversión que conlleve un esfuerzo tanto en tiempo como en dinero. Esto no quiere decir que haya algo malo con las compras grandes. Pero ya que el dinero es limitado, puede ser mejor comprar dosis frecuentes de cosas agradables que dosis infrecuentes de cosas mejores.

Dolor en las pantorrillas

Los celos no traen nada bueno, ni en lo sentimental ni en lo físico. Según esta psicóloga, en este caso se reflejan en nuestras piernas. A veces una sobrecarga emocional o los tormentos amorosos provocaran un sufrimiento constante hasta llegar al cansancio físico.
Cuando descubras este dolor, revisa tus sentimientos y renueva la confianza con tus seres queridos. Olvídate de llevar el control de todo y no crees malos pensamientos. Si estás viviendo una relación tóxica, plantéate renunciar a ella, dejarán de restarte energía.

Si hemos contribuido a la desnutrición emocional de nuestro hijo o hija, este se convertirá en un adulto celoso inseguro y con una autoestima muy baja, tenderá a llamar la atención, a ser manipulador, adulador solo si le conviene y otras veces agresivo en su manera de hablar y actuar.

Dolor en la cadera

Algo muy común en las personas: nos cuesta mucho salir de nuestra zona de confort. Para poder progresar, tu motivación debe vencer a tus miedos. Miedo al que dirán, miedo a fallar y miedo al ridículo o vergüenza. Cuando seas capaz de modificar tus miedos, crecerá tu autoestima, necesaria para una nueva visión de la realidad.
¿Qué es lo que te motiva? Encuéntralo y lucha por ello.
Piensa en cómo asumir estos cambios, disfruta del flujo natural de la vida. El cambio es inherente al ser humano, los cambios son buenos y traen consigo nuevas aventuras y aprendizaje.

Dolor en la zona baja de la espalda

En los tiempos que corren, la crisis social, moral y económica que vivimos hace mucha mella en nuestra espalda. Los motivos principales son la preocupación constante por el dinero y la incertidumbre sobre el futuro económico.
Vivimos en una etapa de cambios, un buen momento para coger las riendas de tu vida y realmente hacer lo que te gusta y te apasiona, el dinero llegará. Aleja las preocupaciones, valora lo que tienes y disfruta las cosas verdaderamente importantes, esas son gratuitas.

Dolor en los hombros

Este dolor proviene de una carga emocional que recae sobre los hombros en forma de presión y saturación. La toma de decisiones,  en ocasiones, causa un estrés innecesario. Cuando te sientas calmado y tengas el apoyo de familiares y amigos, es un buen momento para resolver tu situación. Necesitas darte cuenta de cuál es el problema. Incluso si no puedes resolverlo completamente, quizás puedas comenzar a resolverlo poco a poco.
Apóyate en un amigo para desahogar esa carga y ayudarte a tomar de decisiones. Esto te aliviará y te liberará de cargas emocionales para solucionar los problemas que se presenten.

Dolor en la parte posterior del cuello

Dolor muy vinculado al rencor y a toda la carga que conlleva. También es típico en personas inconformistas. Una molestia que surge ante la incompetencia de perdonar a alguien o a nosotros mismos. No seas tan duro contigo mismo, el mundo te quiere. Una mejor actitud y compasión hacia ti mismo y hacia los demás podría mejorar tu condición física. No estás obligado a cumplir las expectativas de los demás. Coge el rol de la compasión y perdona para disfrutar más de la vida.

Dolor de cabeza

Una mejor actitud y compasión hacia ti y los demás podría mejorar tu condición física. Recuerda que no estás obligado a cumplir las expectativas de los demás. Pero también puedes animarte a perdonar y disfrutar más de la vida con las cosas que te gustan. Deja de lado esos remordimientos de cabeza para aumentar tu serenidad y rendimiento. Date tiempo a ti mismo, relájate y evita las preocupaciones.
Tal vez sea tiempo de hacer una pausa y dar tiempo para ti, relajarte y evitar las preocupaciones.

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